Raquel Cors Ulloa

¿Qué es un padre? Consecuencias clínicas y políticas de su declinación. Argumento de las XIII JORNADAS DE LA NEL-LIMA

Posted on Actualizado enn

Banner jornadas

ARGUMENTO
Un padre es, en primera instancia, alguien llamado a encarnar una función que depende del hecho de haber sido nombrado para ejercerla. Su existencia no se sostiene únicamente del amor que sea capaz de inspirar, de sus características personales o de la biología, inclusive, sino de haber sido indicado como tal por Otro; en primer lugar, por la madre. En ese sentido, el padre es una suerte de conclusión lógica, el tercero en cuestión respecto del vínculo entre la madre y el niño. De este hecho se desprende su potencia simbólica, que es, precisamente, la de nombrar al hijo engendrado o adoptado, si tenemos en cuenta que “ser hijo de” implica, ante todo, ese reconocimiento.

Esta función tercera, que obstaculiza el repliegue narcisista entre la madre y el niño, se considera, tradicionalmente, y no por casualidad, fundante de la cultura y portadora de la Ley de prohibición del incesto entre madre e hijo, la única de todas las leyes que no ha necesitado ser escrita.

Lacan formaliza el Complejo de Edipo freudiano a través de la fórmula de la metáfora paterna: aquella por la cual se instala la imposibilidad del goce absoluto. Y la función queda establecida como Nombre del Padre, nombre que, en francés (Nom), juega con la homofonía entre no y nombre. Esta operación siempre dejará un resto no metaforizado, lo que nos lleva a plantear que no hay metáfora paterna que no sea fallida.

Digamos al pasar que el padre, para un sujeto, tiene también una cara real: es el agente supuesto de la privación del goce. Y una versión Ideal: la que, por amor, exigiría la renuncia a toda satisfacción, la del ciego ante los deseos.

Pero, para ejercer la función que le compete, el padre no ha de intervenir identificado con la Ley: ni la hace ni la ejerce según su parecer, puesto que esa Ley es, principalmente, Ley del deseo (límite al empuje a la satisfacción inmediata) y de la palabra, en tanto que mediadora del vínculo con los demás. Si el padre humaniza el deseo en las vías de la Ley, es porque él mismo se reconoce como sujetado a esa Ley que representa. Y, para hacerse merecedor de respeto y amor, ha de situarse como causado por un deseo ligado a la mujer que es madre de los niños a su cuidado, es decir, que él no es causa de sí mismo, al modo de Dios, sino que es lo que es por haber hecho de una mujer la causa de su deseo, un efecto, a su vez, de la causa que lo anima. La función, pues, tiene que ser encarnada por un padre vivo, cuyo carisma haya conquistado algún impacto en la familia. Este es un padre que puede responder, lo que implica una responsabilidad ética respecto al problema no resuelto del deseo, un testimonio vivo de lo que puede ser una existencia. De allí que un padre, uno por uno, no sea sino el modelo de una función antes que la realización de un ideal universal.

Podemos decir, entonces, que del modo en que se ejerce la función dependerá la ficción reguladora necesaria para la existencia, no solamente porque, para la inserción del sujeto en la cultura que lo acoge se requiere de una idea sobre su identidad, un sentido de la historia a la que adviene y del sentimiento de tener alguna raíz y destino que forjarse, sino, especialmente, porque el modelo de la función que constituye influirá en el abordaje del Otro sexo.

Posteriormente, Lacan pone de relieve que el Nombre del Padre no es uno solo. El sujeto puede hacerse representar de muchos modos elaborados a través de más de un encuentro, de allí que hable de “los nombres del padre”. No obstante, esta pluralización sigue teniendo como modelo aquella tomada de la metáfora paterna. Lacan reinventa de ese modo el psicoanálisis freudiano llevando la experiencia subjetiva de un psicoanálisis más allá del padre y es así como pluraliza el Nombre del Padre, restándole protagonismo cuando señala que otros instrumentos pueden cumplir esta función.

Ahora bien, el discurso de la ciencia, por un lado, y el del capitalismo por el otro, han conmovido rotundamente el lugar del padre en nuestra época, aunque, a decir verdad, este movimiento data de hace mucho tiempo ya, al punto que puede sostenerse que la invención misma del psicoanálisis responde a la declinación paulatina de la función del padre. Si la teorización freudiana sostiene al padre, todavía ligado a un cierto sentimiento religioso vinculado a la tradición y lo universal, Lacan acaba situándolo en el lugar mismo del síntoma, en el sentido en que es aquello a lo que un sujeto puede echar mano para forjar su anudamiento singular entre los tres registros de la experiencia: imaginario, simbólico y real. Es decir, el modo en que, sirviéndose de un lenguaje, consigue operar sobre el goce del cuerpo y arreglárselas con la angustia.

No obstante, la ciencia ha reducido la función del padre a la del ADN soslayando así la verdad de la palabra y del pacto en que se sostenía ese lugar y lo real del impacto que su modalidad de goce produce en la familia, para bien o para mal. Más allá, la verdad desaparece en la búsqueda de fórmulas, medidas y evaluaciones que aspirarían a dar cuenta de un real irrefutable y válido para todos los casos.

Por otra parte, el discurso capitalista empuja a la satisfacción inmediata reduciendo al sujeto al presente, desvalorizando el papel que la historia y la memoria juegan en él. La autoridad se disuelve y la comunicación en red favorece la reacción instantánea, la subordinación a la imagen, el gobierno de las pasiones y el anonimato de la serie homogeneizadora, lo cual agranda el sentimiento de vacío, angustia y desconcierto. El contragolpe no se hace esperar, surge de la mano del autoritarismo, la profusión de sectas, el fortalecimiento de los nacionalismos, racismos y clanes de todo tipo.

Sabemos que a partir de la modernidad la forma tradicional de autoridad está en crisis. “No hay un vacío de poder sino un vaciamiento de la autoridad que trae consigo un progresivo abandono de la responsabilidad, una generalización de la victimización, un cese de los mecanismos de transmisión en las instituciones educativas”. [1] Donde esta función declina, ¿puede aparecer, la nostalgia por una Ley fuerte, absoluta, inhumana, capaz de reemplazar la impotencia paterna por una salida omnipotente que favorecería el cinismo y la canallada?

La apuesta del psicoanálisis de orientación lacaniana es la de no retroceder frente a los desafíos que la época nos impone, ante la inexistencia de un orden simbólico universal y coherente, como es el del siglo XXI. El debilitamiento de la posición del padre, tanto como la caída de los ideales, son algunos de sus rasgos característicos.

¿Qué queda, pues, del padre hoy? ¿Cómo situar su función en la época de la lucha por la igualdad de los sexos? ¿Qué cicatrices produce su declinación?

Podemos aquí acoger la propuesta de Éric Laurent cuando dice: “…quisiera proponer un programa de investigación. Se trata de buscar caso por caso, en las parentalidades de hoy y con los problemas clínicos con los que las familias se confrontan, qué es lo que actúa suficientemente como excepción del lado mujer y del lado hombre para definir un carisma necesario que sorprenda a la familia. Proponemos entonces, como investigación, buscar en estas dos vertientes, femenina y masculino, cómo se encuentra lo que hace de padre en la configuración de los goces de hoy”.
Estas son las cuestiones que abordaremos en las Jornadas que convocamos para el 17 y 18 de agosto del presente año, en las que nos preguntaremos por las nuevas versiones del padre y sus efectos en la clínica psicoanalítica. [2]

EJES
El estatuto del padre en la subjetividad contemporánea
Devenir padre hoy
Usos del padre en la experiencia analítica.
Declive de la función o forclusión del Nombre del Padre
Lo femenino y el padre; feminismos

_____________________
[1] Focchi, M., “Una declinación femenina de la autoridad”, El orden simbólico en el siglo XXI: No es más lo que era, ¿qué consecuencias para la cura?, Buenos Aires, Grama Ediciones, 2012, pp. 218-219.
[2] Laurent, É., “Los niños de hoy y la parentalidad contemporánea” Conferencia en la Facultad de Psicología UBA, Buenos Aires, 18 de mayo del 2018, http://ampblog2006.blogspot.com/2018/05/los-ninos-de-hoy-y-la-parentalidad.html

Anuncios