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ALGUNAS EXPERIENCIAS EN EL GRUPO DE MADRES CON HIJOS PÚBERES Y ADOLESCENTES AUTISTAS por Pilar Cerna y Nayrovi Vásquez

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Edit-7934“¡Un niño me ha preguntado mi nombre, mamá,

y me ha contado que él también juega!”

Ricardo, asperger de 13 años, integrante del taller

 

 

 Autoras: Pilar Cerna, Nayrovi Vásquez

Logo Observatorio FAPOLSimultáneamente al Taller de púberes y adolescentes, surgió la oportunidad de trabajar con las madres que venían trayendo a sus hijos al Taller, invitándolas a conversar en grupo, dinámica que les ha permitido un intercambio de experiencias, y, de entrada, la conexión y lazo entre ellas. Desde los primeros encuentros con las madres de estos jóvenes, se acoge: la preocupación por ellos, que socialicen por su dificultad de hacer lazo, de sus luchas agotadoras en la escuela para que los acepten y no los rechacen, de sus frustraciones en lo cotidiano, de sus miedos sobre qué futuro les aguarda, de las posibles causas de su autismo, de lo que pudieron hacer y no hicieron, de lo que les falta por hacer, conocer, afrontar. Incluso de sentimientos de culpa o vergüenza por no saber cómo responder ante las acciones de estos chicos confrontadas ante la mirada de los otros.

Se les orienta para dar paso a revisar la sintomatología que traen de ellos, y que hay más que hacer desde la singularidad de estos jóvenes, que desde su dificultad. Se interviene con estas madres en su posición de espera – activa de que algo más surja en ellos. Surge luego la necesidad de una intervención puntual con cada una de las madres, que posibilite la interrogación por la posición que ocupan estos jóvenes en la estructura discursiva de los padres. ¿Qué representan estos chicos para ellos, para cada uno de los padres?  Se le brinda, además, un acercamiento del autismo desde el psicoanálisis, que les permite ir conociendo ciertas condiciones de sus hijos en relación con los objetos, con el lenguaje, con los otros, que les aporte más seguridad para actuar.

Como efecto, estas madres han encontrado un espacio donde entre ellas se producen intercambios, donde la preocupación primera de la socialización de sus hijos es sobrepasada por la sorpresa, sorpresa de percibir que sus hijos están posicionándose en sus elecciones, como el deseo de asistir al Taller, y el descubrir que son escuchadas, que pueden compartir experiencias que eran vividas en soledad, reírse de sus impases, que se vuelven más tolerables, y de continuar…

Que ellas sigan trayendo a sus hijos al Taller por espacio de 8 meses, no es sólo una respuesta por sentirse acogidas, sino es el efecto de asumir la singularidad de sus hijos. Inicialmente nos hemos servido del instrumento de entrevistas preliminares para tener una mejor aproximación al grupo de madres, también de películas, como “El mundo de Theo”, que nos ha permitido estructurar temas a partir del diálogo que se va generando entre ellas y con nosotros, durante tres sábados consecutivos al mes, aplicándolo en cómo escuchar a sus hijos, para lo cual nos servimos también de algunos testimonios de madres de otras instituciones.

El cuerpo, la pubertad y lo social

Logo grupo AutismoEn las últimas reuniones ha surgido la conversación en torno a la temática del cuerpo, que las madres han vinculado con lo social, se han centrado en el cuerpo de la higiene, el cuerpo de la imagen y el cuerpo de los cambios corporales, con la experiencia de nuevas sensaciones y su relación con el pudor, con el tacto, con la mirada, lo cual es una manera de aceptar en sus hijos sus cambios e intereses sexuados ante el advenimiento de la adolescencia. Testimonian las madres que la relación de sus hijos con su cuerpo no es tan evidente, ni natural. B nos manifiesta en la última reunión “hay un tema que todavía queda pendiente y es la sexualidad, ella señala que antes “le dio roche” enterarse, pero ahora se hace necesario, pues los púberes entraron a la adolescencia. B es una madre que tiene dos hijos asperger de 12 y 13 años en el taller, y advierte en ellos, la irrupción de la adolescencia.  El tema del cuerpo en sus hijos adolescentes, así como la relación, que algunas de las madres establecieron con ellos, es ahora puesta en cuestión buscando una nueva salida, que requerirá de un espacio de elaboración futuro, personal y grupal dentro de lo posible.

Aquí las madres tuvieron un espacio para discutir aquello que en un principio pudo ser un punto de dificultad, esperamos con paciencia a que ellas tramitaran algún acontecimiento de su hijo y lo pongan en palabras. Finalizando, podemos afirmar que el grupo ha sido un lugar de invención, de descubrimiento, de hallazgos, que les ha generado cierta flexibilidad hacia el acompañamiento cotidiano de sus hijos. Las madres agradecen este espacio, porque se sienten acogidas y señalaron que este “espacio les está permitiendo el intercambio” entre ellas, aquí van inventando una manera para vincularse con sus hijos bajo nuestra orientación.

Lo que las madres opinan y sugieren

Aquí tres extractos de viñetas de una evaluación final con las madres, a modo de confrontar el trabajo realizado, que nos permite sostener lo valioso que resulta apostar por el trabajo de proyección a la ciudad y que nos mantiene el deseo despierto y vivo.

B, nos dice: “Estos meses en que mis hijos M y R estuvieron en el taller…he notado grandes avances…siento que no sólo hubo apoyo para ellos, sino también para mí. Como madre busco darles lo mejor…dentro de mis posibilidades y asistir a las reuniones cada semana ha resultado muy beneficioso para los tres…M tenía un tema con ser aceptado en grupo, con tener amigos. Para él, saberse escuchado y que lo entiendan era vital. Por más que traté de que mi hijo congeniase con otros niños no lo lograba, hacía hasta citas especiales para que él se sienta aceptado. Sin embargo, al llegar al taller y haber entablado amistad en el grupo, me di cuenta que, al fin se sentía dentro de un grupo…Vi que mi hijo entablaba amistad con sus primos y podía expresar sus ideas y lo que pensaba en voz alta. Hoy en día si M está en desacuerdo con algo que ocurre en casa, lo habla…se siente seguro…me alegra ver que mi hijo tiene una opinión distinta a mi o a mi familia y saber que ya no, es más, un niño con temor a hablar y a ser escuchado”.

“Por otro lado, R vivía en su mundo y sin querer ser amigo de nadie, excepto con su hermano. R no socializaba ni conversaba en familia, era desesperante saber que si algo le aquejaba no era capaz de expresarlo, simplemente porque no quería tener contacto con nadie. Ir a las reuniones me hicieron dar cuenta que R tenía el mismo problema que M, no se sentía aceptado y peor aún, no quería hacer nada por resolverlo, sin embargo, poco a poco fue abriéndose con los niños;” Ahora R habla todo el día y pese a que no tiene filtro, prefiero que diga lo que siente y lo que quiere”

Asimismo, la señora L, nos acompaña desde el taller anterior, tiene una hija autista de cuatro años y esta vez, por obvias razones, asistió sola. Ella manifiesta lo siguiente:

“He conocido a Uds. y al grupo de madres de los chicos que van al taller y tenemos un lazo lindo de amistad y solidaridad sabiendo que sufrimos lo mismo, que somos distintas a las madres “comunes”, que tenemos más responsabilidades y más desafíos tal vez…aquí siempre aprendo y entiendo cosas nuevas cada vez… me nutren las experiencias de las otras madres y las charlas de los psicoanalistas que nos hacen despertar sobre temas que vemos de manera a veces muy ligera. De hecho, el tiempo nunca va a ser suficiente para entender y atender nuestras infinitas dudas y temas relacionados a cada etapa de vida de nuestros hijos. ¡Considero muy valioso se pueda retomar el próximo año…y ampliar las edades o tener un grupo de chiquis más peques!…Es increíble lo importante que es sentirse escuchado y aceptado, con estas reuniones semanales…hemos crecido. Espero que las reuniones continúen el próximo año, para seguir aprendiendo de ustedes y ponerlo en práctica con mis hijos, aún tengo muchas dudas e incógnitas que seguramente ustedes me ayudarían a resolver. Gracias por su tiempo para nosotros”

M, madre de P, expresa que: “…tener un espacio con otras madres…ha sido un soporte importantísimo, para escuchar, participar, sentirme acompañada y fortalecida en esta ruta compleja…contando para ello…con un staff de profesionales competentes y de alto nivel para realizar consultas y despejar dudas que siempre nos asaltan…nos ha facilitado valiosa información para ir adentrándonos en el mundo del asperger, nuevo para todas”. “P ha hecho grandes amigos en el taller, a pesar de la diferencia de edades y disfruta con ellos. Se entusiasma cada sábado, aunque haya temas que disfruta más y otros que tal vez no lo entusiasmen o hasta pueda que le disgusten…pero no se pierde por nada una reunión”. M remarca esto como un  logro ya que “P vive casi enclaustrado y conectado con la computadora o pegado al celular, sin socializar para nada y estos momentos de salir de ese encierro…de jugar, de reír y  de compartir, es como respirar otro aire y contactarse con otras personas, fuera del limitado espacio universitario en el que se desenvuelve y donde no se relaciona “…sin embargo,  paulatinamente …también ha empezado a mejorar…últimamente se “lanzó” a participar en un concurso de deletreo en el curso de inglés (spelling), sin avisar a nadie en casa y ganó el primer lugar, entre participantes de diversas aulas… y también vía redes, se comunica con sus compañeros de aula, para trabajos de la universidad… también  realiza con su padre tareas y aunque poco, comparte algunas cosas conmigo, a pesar de sus resistencias.

M sugiere “darle continuidad al taller…incluyendo a chicas …desarrollar temas vinculados a la higiene, las conductas adecuadas y la imagen…también realizar más salidas con los chicos a otros espacios y …mantener contacto vía Skype con G, (integrante del grupo) que pronto retornará a España, es un deseo compartido de todos”.

 

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