Darío Calderón

“Un cuerpo dos escrituras” de Araceli Fuentes

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Comentarios de Darío Calderón

El trabajo presentado es un resumen ordenado de uno de los testimonios más extensos que encontré de Araceli Fuentes “Un cuerpo dos escrituras” disponible en internet, leído a la luz de otro de sus testimonios –bastante más específico- “El fenómeno psicosomático, entre la medicina y el psicoanálisis”. En coordinación con mi compañera Cecilia Izquierdo, yo centraré mi trabajo en lo referente a la mirada y la escritura, dejando en sus manos el desarrollo de lo respectivo al sinthome.

Araceli inicia su testimonio señalando algo respecto a la palabra y la escritura en psicoanálisis:

En psicoanálisis la palabra y la escritura no están separadas ya que el goce que se escribe en el cuerpo como síntoma, fue primero palabra dicha, y lo que puede dejar de no escribirse, y escribirse contingentemente, se escribe sirviéndose de la palabra. La palabra verídica bajo transferencia se deposita, tiene efectos de escritura. Desde este punto de vista la experiencia de un análisis no es sólo una exploración de lo que ya está escrito y se repite, sino también una exploración de lo nuevo que se puede llegar a escribir.”

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“…O Peor” Reseña del capítulo I: “LA PEQUEÑA DIFERENCIA”

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Por Darío Calderón

Lacan empieza comentando que el título “…o peor” subraya la importancia del lugar vacío, único modo de atrapar algo con el lenguaje. El título se refiere a que no hay relación sexual y que fuera de eso lo que se diga sólo puede ser peor.

Cuando dice que no hay relación sexual propone que el sexo no define ninguna relación en el ser hablante. No se refiere a la pequeña diferencia, al órgano, pero tampoco la niega. Los individuos se distinguen, pero se los distingue, no son ellos quienes se distinguen. Esa pequeña diferencia adquiere un valor a partir del cual se constituyen los tipos hombre y mujer.

Lacan refiere que para acceder al otro sexo hay que pagar el precio de la pequeña diferencia que pasa a lo real a través del órgano. Pero un órgano es instrumento precisamente por ser un significante. El significante es el goce y el falo es su significado.

En lo concerniente a la relación sexual la buena regla sería que el psicoanalista se dijera sobre ese punto: que se las arreglen como puedan. La ausencia de relación sexual no impide el enlace sino que le da sus condiciones.

Nada de lo que ocurre por el hecho de la instancia del lenguaje puede en ningún caso desembocar en la formulación satisfactoria de la relación. Lacan ofrece una orientación: servirse de lo que la lógica desarrolló al relacionar el lenguaje con lo que se plantea como real, para inventar el modo de situar esa falla de lo real en la que yacen las líneas de lo que descubrimos en la experiencia analítica. .

Hacia el final presenta los tres registros de la lógica en torno a los cuales girará el esfuerzo de Lacan por desarrollar lo que ocurre con las consecuencias del no hay relación sexual: los prosdiorismos aristotélicos (proposiciones universales y particulares, afirmativas o negativas), la modalidad (lo posible, lo imposible, lo necesario y lo contingente) y la negación (forclusión, discordancia —no-todo—).

Al estar cuestionada, la relación sexual que no es, determina todo lo que se elabora a partir de un discurso cuya naturaleza es al de ser un discurso interrumpido.