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De la identificación a la segregación por María Hortensia Cárdenas

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Edit-7116La relación con el Otro oscila entre la identificación y la agresividad. La identificación, que comporta un lazo libidinal, una transferencia afectiva, es la otra cara de la agresividad. La relación con el Otro siempre es conflictiva, está marcada por el rechazo del Otro, celos y rivalidades, por la hostilidad y la destrucción. Freud ubica lo colectivo como una multiplicidad de relaciones singulares que se sostienen por la identificación. Sin embargo, Lacan destaca que la agresividad forma parte del fundamento de la subjetividad. Hay una tensión agresiva, paranoica en la relación con el otro que necesita de un orden simbólico que regule las relaciones con el otro. De este modo, y bien entendido, una colectividad no empieza por un vínculo identificatorio que los agruparía, sino por un rechazo, una exclusión. Las formaciones colectivas se unen para diferenciarse de los otros y por lo tanto, se separan, segregan. La segregación separa una parte del todo y determina dos campos: los que se identifican con un grupo, segregan a los que no comparten la identificación.

La segregación produce efectos de marginación, racismo, exclusión, con hostilidad y odio dirigido a lo que no es igual. Odio que acarrea agresividad. La segregación guarda relación con la identificación. Todo sujeto busca significantes que lo represente. Por ejemplo, “soy gay”, “soy alcohólico”, “soy víctima de…”. ¿Por qué? Porque el deseo de un sujeto es un deseo de pertenencia a partir del cual pueda decir “yo soy…” Es por eso que busca insertarse en Otro para encontrar el significante que lo represente.

Hoy vemos que son muchos los que no quieren entrar en el conjunto de “todos iguales”, y buscan ser diferentes, van en contra de la identificación. Nos topamos con un gran problema porque no se puede estar por fuera de todo conjunto, a menos de que uno se mantenga en aislamiento, en exclusión. Sin embargo, incluso así formaría parte del conjunto de los excluidos. La exclusión tiene un costo porque uno tiene que construirse una nueva identificación entre los segregados.

Tomo ahora dos ideas para orientarnos en la conversación sobre el odio:

  1. Guy Briole en “La palabra embargada” (Bitácora Lacaniana “El psicoanálisis y la libertad de la palabra”) retoma a JAM en la conferencia “El piropo” (Caracas, 1979) en la que habla del cangrejo que posee una pinza enorme, más grande que él mismo. El cangrejo la utiliza para hacer señas a las hembras de su especie y eso parece funcionar. Pero no en los parlêtres, en los que del lado de la relación sexual hay algo que siempre fracasa.

La historia nos muestra que algunos de estos cangrejos se asocian para lo peor, ocultándose detrás de esa enorme pinza que llega a ser un arma terrible, “para gangrenar el lazo social u triturar a todos los que se interponen en el camino de su funesto proyecto”. Este real desencadenado, de enfrentamiento entre semejantes, puede surgir en cualquier momento e infiltrarse por todas partes. Miller habla de él como de un “ácido de la contingencia (…) que diluye las estructuras”- (en Todo el mundo es loco, pp. 174-175)

  1. En Extimidad, en el capítulo III “Racismo”, Miller plantea que en el odio al Otro, expresión del racismo, hay algo más que agresividad. Si bien hay una consistencia en esta agresividad que da cuenta del odio y apunta a lo real en el Otro, nos podemos preguntar “qué hace que este Otro sea Otro para que se lo pueda odiar en su ser?” La respuesta es el odio al goce del Otro. Se odia en particular la manera en que el Otro goza. Miller retoma la noción del Otro del Otro para decir que el Otro es Otro dentro de mí mismo. A partir de ahí ubica la raíz del racismo como el odio al propio goce. Si el Otro está en mi interior en posición de extimidad, es también mi propio odio.Edit-7116
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Presentación del décimo tercer cuaderno del INES por Angélica Ballón

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Editada-6709Alguno que otro imprevisto puso en riesgo la realización de este cuaderno del INES. Sin embargo, llegó contra todo mal pronóstico a su consecución. Característica que suelen compartir a veces grandes sucesos en la vida.

Está compuesto por tres grandes partes: dos de ellas son cada una el conjunto teórico producto de la experiencia de un Seminario del INES. Y luego de ello, una práctica colocada de una forma diferente en los últimos encuentros: las Conversaciones Clínicas de la NEL.

El Seminario del INES alrededor de la “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”, de Jacques Lacan, y cuyo argumento estuvo a cargo de Enric Berenguer, tuvo lugar hace 8 años. Y por algún motivo recién se ha publicado. Eso es interesante. Veremos cómo vendrá a la lectura de los implicados en el seminario y de los que recién llegan a su alcance, luego de este tiempo. Viene así, con una transmisión suspendida en este tiempo de intervalo.

El segundo Seminario del INES que podemos encontrar en este cuaderno del INES, que es una edición especial, es el que gira alrededor de la “Alocución sobre las psicosis del niño”, también de Jacques Lacan, cuyo argumento estuvo esta vez a cargo de Guillermo Belaga, que tuvo lugar en el 2017.

En una de las primeras páginas del Cuaderno encuentro indicado que el Instituto Nueva Escuela (INES) fue fundado con el propósito de “desarrollar de manera sistemática una concepción crítica del psicoanálisis”. Lo que me hace preguntarme cómo así se está yendo en esta dirección. ¿Desde el CID practicamos una concepción crítica del psicoanálisis? Y en el caso de los docentes, ¿cómo así? Quizá esta publicación hable justamente de dicho propósito. Es decir, los cuadernos del INES, que tiene en este ejemplar el decimo tercero de la serie, es fruto de una serie de acciones, de dichos, y de posiciones críticas frente a lo que más de una vez se ha leído, o les ha sido dicho a los psicoanalistas docentes del INES, así como a aquellos otros que participaron en cada seminario. No solo eso, es criticar aquella concepción que se consiguió en un momento a partir de una experiencia. Principalmente esto es lo que podría costar poner a la crítica. Quizá no sería un propósito muy fácil, pienso, en especial cuando el recorrido que se va haciéndose es más largo, y por tanto con más experiencias y lecturas que se van tomando en el camino.

Ahora, el primer Seminario al que nos hemos referido, “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”, fue dado por Lacan en 1975, se trata así de una nueva formulación suya sobre el síntoma, en sus últimos años de enseñanza.

Y dice Enric Berenguer, sobre Lacan en este seminario: “…Hay que tener valor para decir esto después de plantear una formalización tan impresionante como la de los discursos, el significante amo, el saber, el plus de gozar, etc….Lacan no se conforma, nunca.”

En el segundo seminario que encontramos en este Cuaderno, Belaga toma del texto de Lacan su frase “El loco es el hombre libre”. Y dice que este “será el axioma que puede ilustrar la posición de Lacan en relación a las psicosis a lo largo de su enseñanza. De esta forma sitúa una posición ética del bien decir en relación a las psicosis, en tanto “el loco” da muestra de su libertad al elegir el sentido de sus síntomas”. Y más adelante dirá Belaga que “tanto el loco como el analista causan la división del sujeto. En este la posición frente a la angustia marcará una posición ética del practicante, que puede marcar su entrada al psicoanálisis”.

Y justamente sobre los practicantes, hacia el final del décimo tercer Cuaderno del INES, encontramos publicadas las Conversaciones Clínicas, desde la primera, que se han ido realizando en estos últimos años.

Es interesante cómo ha sido el cambio que se ha dado para la presentación de casos clínicos. Anteriormente, dentro de la estructura del Seminario del INES se incluía en un momento denominado “La lógica de la cura”.

Ahora, desde hace 4 años se ha inventó “La Conversación Clínica”. Dichas conversaciones tuvieron como preámbulo un trabajo de elaboración escrita en un Boletín de la Escuela acerca de lo que es una conversación.

 

 

Angélica Ballón Sánchez

Texto presentado en la Noche de escuela “Publicaciones lacanianas” el 07 de noviembre del 2018

Ecos de las X Jornadas de la Nueva Escuela Lacaniana por Mackling Limache

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45491531_2014740125239002_6188497503541788672_oMéxico albergó durante varios días una comunidad viva que se puso a trabajar sobre el tema de las Jornadas, la hospitalidad y el cariño de los colegas de las diferentes sedes nos hizo sentir como en casa, y es que presentación tras presentación, caso tras caso, trabajo tras trabajo y cada uno de los testimonios del pase de nuestras tres AE´s  fueron un acontecimiento para nuestra Escuela y -como no- para los cuerpos de -cada uno- que los escuchamos, además de la notable interlocución que se provocó fue un momento de bordeamiento de una pregunta albergada en el seno de la Escuela –¿qué es un analista?-y una puesta en acto de lo que Lacan1 decía sobre la enseñanza en psicoanálisis que no puede transmitirse de un sujeto a otro sino por los caminos de una transferencia de trabajo, es decir, en una experiencia de Escuela y -ésta vez- nuestras Jornadas nos lo permitieron.

No ha sido un frabulloso2 día, sino tres… tal vez un poco más, el Seminario del INES y la Conversación Clínica nos dejaron enseñanzas sobre la sexualidad femenina, la presencia del analista y la actualidad de su discusión/conversación, cuestionándonos -de la buena forma- también nuestra práctica clínica. Una mención especial para el control que tuvo su lugar en la conversación clínica y en los casos presentados durante las Jornadas.

Para algunos podrá haber sido, como Maria Marie Hélène Brousse, tal vez, un cierre para el trabajo de la madre -esperemos que no-, para otros como Raquel Cors, el inicio de una serie de testimonios que nos provocarán estudiarlos y escucharlos, y podríamos seguir y seguir… pero uno ¿con qué se queda? -me pregunto- me quedo con el deseo -decidido y renovado- de sostener la causa analítica, nuestra Escuela y -por supuesto- el análisis.

 

1 J. LACAN, Acta de Fundación; http://elp.org.es/wp-content/uploads/2013/02/1D_Textos-Fundacionales_Acta-de-Fundacion.pdf, pág. 8.

2 Proviene del inglés frabjous, neologismo del poemario “Jabberwocky” de Lewis Carroll, el término hace referencia a lo bello, fabuloso y gozoso.

La maternidad no sólo es asunto de mujeres[i]

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Iniciamos la sesión de cartel alrededor de una frase que propusiera Patricia Tagle: la maternidad no sólo es asunto de mujeres. Nos pareció provocadora porque nos permitía pensar la maternidad como un punto de cruce de múltiples aspectos, donde muchos de ellos no están referidos necesariamente a la mujer que concibe un niño.

Entre otras cosas, la época, los hombres, los hijos también, asumen una posición respecto de la maternidad. Ella los interpela y conmina a responder de un modo determinado que trataremos de ir delineando en el trabajo de cartel.

No es poco común escuchar la dificultad de algunas mujeres para decidirse a devenir o no madres. Del lado de la paternidad, los hombres no son ajenos a esta dificultad. ¿Las razones son las mismas? ¿Para ellos involucra el amor por aquella mujer a la que convertirán en madre? Para la mujer esta experiencia involucra el cuerpo, no sólo en la sabida perspectiva biológica sino sobre todo en la libidinal. Hay quienes prefieren criar un animal, después de todo, se lo puede domesticar, a diferencia de un niño, siempre Otro, siempre bárbaro.

La época favorece el goce Uno. Nos invita a replegar los lazos y a exaltar la individualidad. En este contexto, la maternidad puede ser vivida como un obstáculo para un imperativo de goce que se extiende globalmente. “Primero quiero darme la gran vida y luego pensaré en hijos”, decía una paciente. Otro apuntaba: “cuando tienes hijos tu vida ya no es tuya, lo mejor es aprovechar antes todo lo que se pueda”.

A partir de esto es posible pensar que las vicisitudes por las que atraviesa la maternidad en nuestra época son, al menos en parte, similares a las de una travesía que va del narcisismo al Eros. O mejor dicho, del goce Uno a la transferencia.

Es interesante también pensar el estatuto que pueden tomar, hoy en día, los hijos para sus padres. Decir solamente que el niño viene a ocupar el lugar del síntoma de la pareja parental o del objeto en el fantasma de la madre, puede impedirnos ver ciertas tramas. A veces, por ejemplo, el niño parece ser para los padres un objeto de consumo más; para ser vestido, presumido, lucido. ¿Es este el narcisismo de los padres que se juega en el hijo y del que hablaba Freud? Como sea, el niño no escapa al mercado, está incluido en él.

Terminamos la reunión subrayando la importancia que tiene seguir profundizando en las formas que toma la maternidad en nuestra época y cómo se ubican los otros actores de la sociedad respecto de ella.

 

 

[i]Primeras notas del Cartel 1 de la NEL-Lima hacia las X Jornadas de la NEL en CDMX y las Jornadas de la NEL-Lima 2018. El Cartel 1 lo integran Patricia Tagle, Renato Andrade, Renzo Pita, Ani Bustamante y José Miguel Ríos.

El futbol en Perú y su importancia en la economía pulsional de sus hinchas

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Por José Miguel Rios

Giovanni Tazza imagen

Hace unas semanas tuve una entrevista con Fernando Gómez Smith, psicoanalista miembro de la AMP (Asociación Mundial de Psicoanálisis) y de la NEL-Lima (Nueva Escuela Lacaniana), donde conversamos acerca de la emoción que palpita en las diversas calles y ciudades peruanas cuando de fútbol se trata y, a pocos meses del final de una larga espera -36 años de no ir a una copa mundial de fútbol-, le pregunté por el hito que este evento marca en el país y en la subjetividad de la gente.

  1. En su opinión ¿Qué hace que el fútbol sea tan importante en Perú, que levante tantas pasiones, como se ha podido observar el pasado miércoles 15 de noviembre, aun cuando la selección no había logrado una clasificación en 36 años y siendo que el torneo local no es de un alto nivel?

Por un lado, el fútbol es el deporte más difundido en todo el país, abarca todos los niveles económicos y culturales y por otro, se ha trasmitido la idea de que en el pasado el fútbol peruano se caracterizó por la calidad de su juego, el famoso “juego bonito”, incluso se decía que después del fútbol brasilero seguía el futbol peruano. Siempre había la esperanza que las viejas glorias volvieran a renacer.

Pero la verdad es que en realidad nunca el fútbol peruano ha sido una potencia a nivel mundial, creo que a lo sumo ha sido campeón, a nivel sudamericano, en dos oportunidades y paro de contar.

En la década de los setenta donde se lograron las clasificaciones para tres mundiales también se celebraba, con la misma pasión, incluso se celebraba cuando los equipos de fútbol con mayor arraigo en el pueblo peruano tenían una destacada actuación en la Copa Libertadores, la celebración no es una novedad, incluso se puede decir que en ese tiempo se buscaba cualquier pretexto para celebrar.

Si bien es cierto que un pueblo tiene el derecho a celebrar sus triunfos, también es cierto que en estas ocasiones se aprovecha la oportunidad. Es como en los carnavales, tradición pagana que conmemora la muerte del padre de la horda primitiva. Durante el tiempo que duran las festividades todo está permitido, se consciente al exceso, a lo desregulado.  Podemos suponer que puede suceder después de 36 años.

 

  1. ¿Cree usted exista una cualidad especial en este equipo, en esta generación, que haya permitido lograr la clasificación?

Me parece que la respuesta está en el mismo contenido de tu pregunta, ahora, a diferencia de jornadas eliminatorias anteriores, hay un equipo.

Hay un gesto del entrenador, como acto simbólico, que permite que se produzca como efecto esta condición de equipo. Me refiero al hecho que en un momento determinado pueda prescindir de aquellos que de una manera manifiesta ponían su goce fuera del campo de futbol, sea quien sea, tenga la fama que tenga. Es un riesgo que tomó y le dio resultados.

Con este gesto Gareca le trasmitía al resto de jugadores la idea de ese que se creía excepcional, no solamente por su prestigio en el campo de juego sino como aquel que quiere gozar de todas y de todo, ese no tenía cabida en el equipo, que no había lugar para aquellos que quisieran encarnar lo excepcional. El uno no hace lazo, no hace equipo.

  1. ¿Cuál cree usted sea la importancia de Paolo Guerrero como líder y capitán del equipo nacional? ¿Transmite algo de sí a los demás?

En los procesos anteriores a “los Paolos” les era complicado asumir, de una buena manera, la condición de líder, lo hacían, pero a modo de sentir, sobre sus hombros, que la clasificación dependía de ellos exclusivamente. Sobre ellos recaía la responsabilidad de que el futbol peruano estuviera en el próximo mundial. Esta condición subjetiva terminaba por aplastarlos, no podían jugar como lo hacían en sus clubs. Era una política del aficionado, de la prensa e incluso de los entrenadores, apelar a la excepción.

  1. ¿Cuál cree usted haya sido la función principal del técnico argentino Ricardo Gareca en la conducción y conformación de un equipo, un grupo, una masa? ¿Tuvo él alguna cualidad especial que los anteriores técnicos no tuvieron?

Si tuviera que elegir la virtud que más me ha llamado la atención, tendría que decir, a modo conclusivo, que me parece que el entrenador de la selección nacional de fútbol ha tenido la virtud de encarnar la función de padre que trasmite un deseo.

En las entrevistas, en las decisiones que va tomando durante todo el proceso, y aún después de la clasificación, vemos a un Gareca colocado en el lugar de un padre deseante, nunca dejó de creer en el jugador peruano, de su calidad y los resultados que se fueron dando, en una trasmisión mesurada, permitió que ese deseo de Gareca, se trasmita a los jugadores, -se la terminaron creyendo-. Esta es la virtud que han tenido todos los entrenadores que han obtenido grandes resultados en el fútbol peruano y que los entrenadores anteriores no pudieron trasmitir o no tuvieron el mismo deseo.

Pero por otro lado y en consonancia con lo expuesto anteriormente es un padre que hace posible un goce acotado, limitado, posibilita a partir del deseo condescender con la ley que va proponiendo.

Hay una serie de gestos que están encaminados a tratar regular el goce, por un lado, no volver a contar con aquellos jugadores que fueron parte de algún escandalo fuera y dentro de la cancha, con jugadores que no tenían como prioridad el proceso clasificatorio. Hay que destacar, por otro lado, que Gareca cuando toma estas decisiones lo hace sin que le tiemble la mano, así se trate de un jugador de prestigio o un jugador que por sus características fuera importante en su esquema. Cuando se comienza a repetir la historia en la cual el periodismo habla más de los jugadores por lo que hacen fuera de la cancha Gareca recurrió, por ejemplo, a una concentración más extrema: del avión al hotel de concentración, cero vida social.

  1. El 16 de noviembre salí a la calle y vi algo completamente nuevo para mí en mi país: la gente estaba feliz, sonriente, amable, calmada. Se respiraba un aire de júbilo, de pertenencia, de hermandad. Pensé entonces que el Perú, siendo un país multicultural, tiene distintas formas de ver la vida –quizá por eso es difícil ponernos de acuerdo-. Ni la gastronomía, ni la política, ni el arte, ni los campeonatos deportivos como el surf han podido crear un conjunto que agrupe a todos. Esta vez el fútbol lo hizo. Por un lapso el Perú fue uno solo. En ese sentido ¿se puede pensar al fútbol como el synthomedel país?

Como lo señalé anteriormente, ya el fútbol, en el pasado había logrado hacernos creer, por un breve tiempo, que el fútbol peruano podía contribuir a una identidad nacional, hacer que seamos uno.

Pero todo está supeditado a los resultados, a que el entrenador logre “estar en el corazón del pueblo”, a que los jugadores suden la camiseta, etc. Una serie de exigencias, que a mi entender mueve pasiones, algo del exceso de goce está en juego. No es un saber hacer con, sino un “permiso” para que el goce esté por doquier y de una manera “justificada”.

Todos son comentaristas deportivos, todos son entrenadores, todos, hasta el que nunca jugo fútbol sabe de fútbol y se siente autorizado a opinar, incluso saber más que el semejante.

Pasamayo maldito

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Por Enrique Delgado

Empezando el año 2018, un bus cayó al abismo de Pasamayo. Días antes, mientras estábamos pendientes de la posible vacancia presidencial, un Decreto Supremo ampliaba de diez a doce el número máximo de horas diarias de conducción de los choferes. A partir del suceso, nos enteramos también que, cuando el estado concesionó la vía, no incluyó que se colocarán medidas de seguridad, como las bandas que, contrariamente a lo señalado por las autoridades, sí tienen la capacidad de detener a un vehículo pesado. Ambas medidas beneficiaban claramente a las empresas, no a los ciudadanos. La relación de medidas como estas, o peores, durante las últimas tres décadas es enorme. Salvo excepciones, no suelen ser noticia.

Entre un gobierno y otro, un escándalo, una obra, una denuncia u otra, el modelo neoliberal implementado en nuestro país desde la década de los noventas, continúa avanzando, como una combi o un bus desbocado, llevándose por delante todo aquello que le haga obstáculo: derechos conquistados, pueblos indígenas, el medio ambiente, el cumplimiento de las leyes, los compromisos con los electores o lo que fuera. No lo hace, ciertamente, de manera homogénea. Si el dinero alcanza para tener automóvil, puedes ir de forma más segura “por arriba” o acudir a una escuela o una clínica que estafe menos. Puedes avanzar por la costa verde por un tercer carril innecesario y almorzar en restaurantes frente al mar que, en plena capital, y a la vista de todos sus habitantes, vulneran la Constitución privatizando el espacio público. La mirada es enrejada por las coordenadas de la hegemonía.

Vivimos a la peruana los efectos de la profundización del discurso capitalista. Somos gobernados, hasta el momento, por un empresario “exitoso”. O quizá también eso sea una ficción y él sea solo una pieza de una maquinaria que exige siempre más. Como señaló Renzo Pita en un estado de FB, las declaraciones de PPK sobre Odebrecht mostraban la posición subjetiva del sujeto capitalista. Mostraban también, de manera clara y distinta, lo que es la plusvalía y por qué esta es “causa del deseo”. Solo le faltó sonreír, como señaló Marx, “ante el encanto de algo que brota de la nada”. En su defensa, PPK coincidió con Alan: la plata llega sola; pero para el capitalista, no para los trabajadores. No hay, pues, reconciliación posible entre el capital y el trabajo.

Pero el discurso capitalista es en realidad un falso discurso, pues atenta contra el lazo social. Y la urgencia de nuestro tiempo es que, de un lado, el capital no necesita ya de la democracia para continuar su expansión ilimitada y, de otro, que no vislumbramos, hoy por hoy, una alternativa viable en el ámbito colectivo (en el uno por uno, un psicoanálisis puede suscitar que, en el fraseo de Alemán, allí donde era el individuo neoliberal del goce autista, advenga el sujeto excéntrico del inconsciente).

De un lado, el antifujimorismo no constituye un proyecto más allá del rechazo y la denuncia. Parte del mismo es una izquierda funcional al capital, emprendedora, que plantea reformas liberales importantes (como las de género) que, sin embargo, no objetan el modelo, la economía política de goce en la que estamos inmersos. Así como en la segunda guerra mundial nazis y aliados cometieron barbaridades, o durante el CAI, campesinos e indígenas “indefensos” fueron también agentes de crueldad; el destacado rendimiento del fujimorismo en cuanto a violaciones de derechos no significa que tenga la exclusividad de la corrupción o de la barbarie. El antifujimorismo corre el riesgo de la pureza, del goce de la segregación.

De otro lado, una mayoría de peruanos considera a Fujimori como aquel que ocupa un lugar de excepción: el que pudo contra el terrorismo y la hiperinflación. Aquel al que no le temblaba la mano para cerrar el congreso, matar a “los terrucos”, meternos la yuca (en el fraseo de aquella década, que PPK ha actualizado con el indulto), o también para esterilizar ciudadanos en condición de pobreza (“se reproducen como animales”). El fujimorismo autoriza el goce del exterminio. De allí que no sorprenda que una de las preguntas que han hecho circular sus representantes, desde su retórica narcinista, sea: ¿Por qué tanto odio?

Finalmente, en el marco del declive institucional, diversos colectivos se han pronunciado sobre el indulto, sus motivaciones y sus consecuencias sobre el tejido social y la memoria. No ha sido el Colegio de Psicólogos sino un grupo particular de psicólogos, incluyéndome y a varios de los presentes. Tampoco la Sociedad Peruana de Psicoanálisis sino un grupo al interior de la misma.

¿Y la NEL? Pienso en este momento en lo ocurrido en Cataluña. Me sorprendió lo oportuno del comunicado de la ELP, once días antes del referéndum. Pienso también en los términos del primer comunicado de la AMP sobre Venezuela, asumiendo una narrativa extendida sobre el proceso de ese país. ¿Un pronunciamiento corresponde necesariamente a un momento de concluir?, ¿qué significa en el Perú de la República Empresarial incidir en la política desde el psicoanálisis lacaniano?, ¿hay alguna salida al discurso capitalista?, ¿O, como país, podemos estarnos yendo, otra vez, al abismo?

Siete versiones reversible

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Por Gonzalo Falla

Cuando mi amigo Renato me convocó a participar, le comenté que más que una invitación, la suya era una interpelación. ¡Y vaya si la situación es interpeladora! Intentaré estar a la altura, de pie hacia el ya.

 

  1. La alegría está encarnada en una serie de dispositivos que nos conectan con lo común, con la experiencia del encuentro y la vida inmanente. Algunos ritos cumplen esa función, como la Navidad que, para católicos y no católicos, suele ser un rito de renovación del vínculo, de dar y recibir, de comer, beber y contar historias y reventar cohetes. Pero la última será recordada como la Navidad en que una decisión gubernamental trastocó y dañó la fiesta a muchas familias, especialmente a aquellas que fueron afectadas directamente por el indultado. La nuda vida atravesada por la decisión soberana, sin más.

 

  1. Pero esa misma noche salieron muchas personas a protestar, tanto los de mi generación (como veinte años antes) como los más jóvenes, aquellos a los que el establishment conservador los acusa de “pulpines que no vivieron el terrorismo”. La trasmisión de la historia de violencia política, de manera estándar ha estado acompañada de empatía con los vencedores, es decir, las Fuerzas Armadas y su entonces comandante en jefe, es decir, Fujimori. De manera que poner en entredicho este relato, dudar de él o siquiera imaginar otros relatos posibles, ya es visto como traición. Pero, ¿traición a qué?

 

  1. Precisamente “traición” ha sido el significante empleado por el “pueblo antifujimorista” para ubicar la decisión de Kuczysnki. La traición es un acto de violencia contra lo común, contra aquello que es posible desde el encuentro. Pero quizá simplemente se reveló como inconsistente el anhelo de un posible acuerdo entre un patrón capitalista y un puñado de familias peruanas. El presidente nunca habría tenido una firme voluntad de cumplir el pacto (a pesar de haberlo firmado públicamente) o, en todo caso, esa voluntad siempre habría estado sujeta a los hechos del contexto.

 

Hace unos años conversaba con un hombre que entre los años 80 y 90 había sido narcotraficante en el Alto Huallaga. Había sido uno de los duros del valle de Sión, cerca de Tocache, pero diversas circunstancias cambiaron su vida. Ya entrando en confianza, le pregunté si alguna vez había matado a alguien. Se quedó en silencio unos segundos, los únicos en que me sentí en riesgo, me dijo gravemente: “en defensa de mi trabajo nomás”. ¡Vaya que hubiera sido una respuesta digna de nuestro presidente! Después de todo, Kuczynski se precia de mostrarse como una hombre negocios que no tiene escrúpulos para tomar decisiones.

 

  1. En muchas zonas de nuestra Amazonía se habla de un personaje mítico llamado el Chullachaqui. En quechua, chulla es “al revés” y chaqui es “pies”. Se llama así porque uno de sus pies está volteado. Sin embargo, se presenta a las personas adoptando la forma de un familiar, un amigo o incluso un animal, para hacer que su víctima se interne en el bosque y se pierda irremediablemente. Desde hace más de dos décadas, nuestro chullachaqui es Fujimori. Muchos (demasiados) los debates, políticas e indignaciones lo tienen como referencia a él o a su fuerza de choque, recolocando contradicciones y antagonismos que bien podrían plantearse de modo distinto.

Temas tan diversos como el currículo escolar, las contrataciones estatales, la educación superior, entre tantos otros, pasan por el eje fujimorismo – antifujimorismo, confundiendo a los participantes del juego político y haciendo que se haya retrocedido en libertades civiles y políticas.

 

  1. De la experiencia de mi generación durante y contra el fujimorismo de los noventa, una de las lecciones que quedaron fue que el régimen capitalizó lo peor de los ciudadanos: la delación, el chisme, el sabotaje, la crueldad. Nunca una invasión es exitosa si no hay colaboracionismo de los traidores y de esos hubo varios. El régimen de Vichy, es el modelo de gobernabilidad del Perú del capitalismo tardío.

 

  1. Admitamos que los indignados somos minoría, activa sí, pero minoría al fin. En los años ochenta, el psicólogo social francés Moscovici sostenía que las minorías influyen de manera indirecta o por denegación: el activismo intenso de las minorías moviliza un mayor esfuerzo intelectual en los defensores del establishment, lo cual a la larga hacía que se la posición de mayoría se revele como inconsistente. Moscovici ofrecía abundantes ejemplos de ello y tras su planteamiento se podía rastrear cierta confianza en la razón (que yo quiero sostener tercamente, por cierto). Aquí y ahora, con la arremetida oscurantista y anti-ilustrada de nuestros días, ya no parece tan evidente. Las tinieblas han llegado para quedarse. Todavía está por verse qué tan largo es este tiempo.

 

  1. Me tocó estar en una de las marchas de fines de diciembre y fue inevitable compararla con las de fines de los noventa y el 2000. Sinceramente, eché de menos una retórica más agresiva, palabras soeces, alusiones sexuales y grotescas, etc. Elementos que puedan encarnar pasión política tal como yo pude experimentarla en mi juventud. En su lugar, me pareció percibir otra sensibilidad, una que se ha forjado estas dos últimas décadas y en la que la mirada del otro compromete el ser: cuidado de no ofender a mujeres ni gays, respeto al camino trazado por la autoridad, miradas desaprobatorias a intentos de desmanes, etc. ¿A qué formas de acción política nos llevará? Quisiera, con optimismo, mantenerme en suspenso.

Cinco apuntes sobre una crisis política

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Por Renzo Pita

1.- Cuando el presidente Kuczynski fue acusado de faltar a la ley debido a presuntos negocios que su empresa, Westfield Capital, habría realizado con la constructora Odebrecht mientras fue ministro de Alejandro Toledo, concedió una entrevista televisada a periodistas de los medios de comunicación más importantes del país. En ella se defendió esgrimiendo el argumento de haber perdido contacto alguno con Westfield. Arguyó enfáticamente que se desentendió de cualquier tipo de trabajo que lo vinculase, dejando en el cargo, curiosamente, a una persona muy cercana a él. Lo central de la entrevista ocurre cuando en un momento uno de los periodistas le increpa: “pero usted recibió beneficios económicos de esa gestión”. Subrayándole así el quid del asunto, es decir, que su ligazón monetaria nunca se rompió. A lo que Kuczynski responde con un repetitivo: “pero yo no sabía nada”. Ante la insistencia del periodista para que Kuczynski responda si recibió o no alguna ganancia de la cuestionada gestión éste responde: “si yo tengo una empresa, es normal que yo reciba un dividendo”.

En esta simple respuesta vemos aparecer una clásica denegación freudiana. Me refiero a esa forma discursiva en la que se niega y se acepta algo al mismo tiempo, y que estructura, en esta entrevista, todas las respuestas del presidente. Se la puede ver más claramente si articulamos lo dicho por él de la siguiente manera: “sé bien que no se pueden hacer tratos de ese tipo, justamente por eso me desvinculé totalmente de la empresa, que haya ganado dinero de las negociaciones que en ella se realizaron no tiene nada que ver”.

2.- La asunción de un discurso cínico de parte del presidente Kuczynski durante su trayectoria política es algo fácilmente constatable. El cinismo es aquella posición subjetiva donde se niega la existencia del Otro. Consiste más precisamente en un sujeto que se divide entre la descreencia al Otro y la búsqueda de la satisfacción del propio goce. Sin embargo, es posible que se diga –y no sin fundamento- que todo político hoy en día está más o menos destinado a asumir una posición subjetiva cínica, priorizando un interés propio y soslayando cualquier tipo de orden ético, moral o institucional. Lo que haría del presidente Kuczynski en ese caso uno más entre tantos.

Para ser más un poco más específicos sobre del presidente tal vez habría que decir que más que a un sujeto cínico puede servirnos para ejemplificar al sujeto neoliberal. La subjetividad neoliberal podríamos caracterizarla sumándole un movimiento más a la operación cínica. Me explico: el sujeto neoliberal es también un cínico que no cree en el Otro, salvo en el Otro del mercado. He ahí la diferencia.

El sujeto neoliberal habla del orden del mercado como si se tratase de una causa elevada, de un Otro simbólico que permite el progreso colectivo y la vida en comunidad, pero busca en realidad colmar un imperativo de goce que se basa en el consumo y en el éxito individualista definido en los términos de la cultura del capital. Cuando Kuczynski manifiesta no tener nada de malo ganar unos dividendos en las condiciones estrictas que pone el mercado, rechazando cualquier tipo de orden moral, ético o incluso jurídico, está encarnando este tipo de subjetividad. Suele hacerlo con mucha frecuencia en realidad. Ya en el año 2011 cuando conminaba a los ciudadanos a votar por el partido fujimorista -de sonados antecedentes antidemocráticos y delincuenciales- con tal de no perturbar el orden empresarial revelaba ese perfil.

3.- El gobierno utilizó mucho el término de reconciliación luego del indulto a Alberto Fujimori. Una reconciliación tal vez podamos definirla, sin ánimo de exhaustividad, como el surgimiento de un nuevo pacto simbólico entre dos partes. Sin embargo, todo parece indicar que detrás de este nuevo pacto que se dice buscar ha habido otro pacto. Todo parece decir que detrás de la escena que se nos muestra existe Otra escena más interesante aún. De ser así –y hay sobrados motivos para creerlo- tendríamos al gobierno funcionando como un sujeto dividido entre dos escenas. Por un lado, el sujeto invocando la reconciliación: un valor moral noble y elevado. Por otro, gozando de una negociación que lo beneficia particularmente y resguarda su debilitado poder.

Vemos aquí representado el acto del canalla, un sujeto que no cree en el Otro, pero que finge creer en él para avanzar en sus propios intereses. La apelación fingida al Otro de la reconciliación, para solapar un beneficio particular nos revela la estructura detrás del acto del gobierno.

4.- La indignación hizo su aparición. Los ciudadanos salieron a las calles a protestar. A muchos no les importó que nos encontráramos en las vísperas de navidad e igual salieron. Días después diversos colectivos organizaron una marcha y luego de ella organizaron otras y seguirán haciéndolo. La indignación es un afecto que, como su nombre lo dice, tiene que ver con la dignidad. La ciudadanía había sido burlada, se nos había tomado por tontos, nos habían dado gato por libre. Tal vez la indignación es el único componente común de esa gran masa que es el antifujimorismo y que en principio no parece tener un centro.

Se trata de una defensa de la dignidad, sin duda, pero cómo se llevará a cabo. Gerardo Arenas en su artículo “Cólera, indignación y goce del encastre”[1] señala que la indignación puede llevar a actos muy éticos y creativos pero también a la cólera, la segregación, la violencia, la venganza. Es en este punto donde uno encuentra que la masa antifujimorista es excesivamente heterogénea. Uno puede ver desfilar grupos que toman una posición segregativa, clasista y hasta racista, tomando a los fujimoristas como seres inferiores, amantes de la ignorancia y la incultura. Se puede ver también ciudadanos que invocan a un Otro simbólico (institucionalidad, democracia, etc.). Y se puede ver además la invocación de una nueva mano dura, de una ley de hierro, para que de su merecido a la clase política e invierta de cuajo la pirámide social.

5.- El psicoanálisis puede revelar la estructura libidinal de las masas y del orden social en general. Con ello puede prevenir falsas salidas, falsos escapes que hacen creer a los seres hablantes que se han liberado de sus cadenas. Podemos contribuir a ubicar los reales síntomas sociales y a desmentir las falsas dicotomías, sin olvidar que nuestra lucha es por la de un sujeto de palabra. En definitiva, hacer prevalecer la lógica del no-todo en contraposición al goce de lo Uno.

[1] Arenas, Gerardo. Cólera, Indignación y goce del encastre. Dirección: http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/46006/Documento_completo.pdf?sequence=1