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EXPERIENCIA DEL TALLER DE PÚBERES Y ADOLESCENTES AUTISTAS por Roberto Galván y Claudia Pérez

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Edit-7932Muy buenas noches, antes de comenzar con la exposición queremos agradecer a Elida Ganoza, directora de la Nueva Escuela Lacaniana de Lima y Coordinadora del Grupo de Investigación de Psicoanálisis y autismo Lima; por la invitación a presentar la experiencia, que a lo largo de este año nos ha llevado a trabajar con cinco púberes y adolescentes autistas en el espacio que logramos armar con el Grupo de Investigación.

Ahora, nos gustaría contarles, a modo de breve reseña, cómo surge este espacio y cuáles son las preguntas que lo animan. Este espacio, nuevo para nosotros, aparece en un contexto muy específico. Es en abril de este año, en el marco de la celebración mundial del autismo, que, en el grupo de Investigación de Psicoanálisis y Autismo  organizamos una serie de presentaciones sobre adolescencia y autismo. En esas reuniones, seguimos las experiencias de Sam Gardner, protagonista de la serie Atypical, para que junto con quienes nos acompañaron durante nuestras conversaciones, fuéramos tratando de desenmarañar la singularidad y las formas en que un adolescente autista va sorteando su relación con los otros, con la escuela, los conflictos, el amor, la sexualidad, etc.

Estos encuentros tuvieron un doble efecto: Por un lado, el de retornarnos la pregunta sobre qué es lo que pasa con los autistas después de la infancia y, por el otro, por parte de los mismos adolescentes y sus padres, sobre el ¿qué-hacer del autismo en la adolescencia?

Logo grupo AutismoEl discurso de los expositores allí vertido hizo eco de un imposible de transmitir de los adolescentes, haciendo de puente entre ellos y el discurso de sus madres, aunque no sólo de ellas. Los adolescentes nos hablaron de sus gustos, sus aficiones, y la tensión que entre ellos y la familia, que buscaba en algunas oportunidades retirarle sus objetos, con la finalidad de conducirlos a la normalidad. La idea de crear el espacio surge de la conversación como equipo de estos decires, de su importancia y de la dimensión del malestar para estos adolescentes, frente a la cual propusimos un espacio para alojar esta palabra por la vía de la recreación.

 

La resonancia de nuestras preguntas, puso en evidencia la ausencia de un lugar que aloje los modos diversos que tienen las personas con un funcionamiento autista de experimentar la llegada de la pubertad y la adolescencia.

Este espacio, llevado sábado a sábado, apostó por generar un encuentro entre púberes y adolescentes, distintos unos a otros, pero identificados por el diagnóstico de autismo y específicamente asperger.

Lacan planteó que el sujeto autista es, en primer lugar y a pesar de lo que generalmente se piensa, un sujeto que tiene algo que decir. Es un sujeto que vive y se debate en un mundo de lenguaje que le resulta tan inhóspito como, a veces, indiferente. Un mundo con sus leyes propias, leyes que debemos ir aprendiendo a descifrar en cada caso.

En este sentido, en el taller se ha buscado darle a cada sujeto un lugar de excepción, cada uno es diferente, cada uno tiene un funcionamiento único y singular. Cada cual tiene sus maneras de afrontar los impases inherentes o contingentes de la vida, ésta es la premisa que nos orientó en la realización del taller.

Reconociendo el modo singular del sujeto para hacer lazo con el Otro, con sus condiciones de estar en el mundo, en el taller se intenta no ir en contra de estas formas, buscando no forzar sus propias maneras establecer la relación. Esto implica que, en ciertos momentos de apartamiento de los sujetos de las actividades del taller, alojamos con paciencia su distancia. En otros momentos, planteamos una invitación de manera indirecta, o cargada de humor. Nuestra apuesta fue construir un espacio que albergue a cada joven, respete sus opiniones, gustos y manifestaciones de estado de ánimo, un lugar donde podían reír, jugar a las cartas, otros juegos de salón, bromear, molestarse entre ellos, enfadarse frustrarse, excluir al otro de sus intereses, así como servir el refrigerio entre varios, untar manjarblanco en masa de alfajores, untar galletas con queso y mermelada para luego compartirlas y comérselas, para luego limpiar y ordenar el espacio usado.

Logo Observatorio FAPOLEste alojar el impase ha sido el signo distintivo de nuestro espacio. Lejos de impedir el próximo encuentro, el impasse lo precipitaba, y les permitió apropiarse del mismo, aceptando en la rutina un lugar para la contingencia.

El taller no es un espacio de consulta ni de análisis, sin embargo la pregunta por el deseo de los que conducen el espacio no sólo estuvo de entrada, sino que las vueltas en torno a la misma han sido fecundas para instalar los modos de abordaje tanto de las actividades como del respeto que se busca tener con cada participante adolescente del espacio.  La posición que hemos asumido al conducir el espacio del taller y nuestro modo de proceder,  nos ha parecido importante mantenerlos a distancia de la posición del educador, ya que pensamos de acuerdo con lo que afirma el psicoanalista Jean Claude Maleval, en su libro “El autista y su voz”, que la tendencia espontánea del educador es mantener un deseo de ser una figura siempre presente, que sabe con anterioridad lo que el adolescente necesita y cuyo saber promueve el bien del sujeto, un bien que el educador considera sin tener en cuenta lo que el sujeto implicado, desea. Este saber del educador se rige por las etapas del desarrollo que se esperan en un adolescente, un saber orientado hacia la normalidad, donde lo que se tiene que tener en cuenta es el ajuste a la norma social, educativa, familiar desde lo ideal, sin tener en cuenta el tiempo lógico y el funcionamiento subjetivo singular de los sujetos.

Al dirigir el taller, han existido momentos donde lo imprevisto nos ha tomado sin estar advertidos, sin embargo las conversaciones programadas que sobre el taller entre los integrantes del  Grupo de Investigación llevábamos a cabo, nos permitió preservar una orientación en este tipo de circunstancias.

Una sorpresa grande para nosotros es el lugar que los participantes daban al espacio del taller. Fue el caso de dos hermanos, de 12 y 13 años aproximadamente, los cuales al viajar al interior de nuestro país, buscaron estar presentes en el espacio, compartiendo con aquellos que estaban en Lima, llamándolos por teléfono.

El nombrar, por ejemplo, el espacio como “el taller de terapia” según uno de nuestros participantes de casi 18 años, universitario, que le cuesta hacer amigos, nos muestra el lugar privilegiado que el sujeto da al espacio. Él no se pierde ningún sábado el taller, existen actividades como los paseos que no le gustan, lo que lo puede llevar a fastidiarse y expresar su malestar. Sin embargo, al pasarlo por la palabra logra encontrar un modo de incluirse. Pese a esto, el sujeto no deja de darle un lugar importante al espacio, repercutiendo en su deseo de hacer lazo, al punto de preguntarnos “¿qué se hará el próximo año en el taller?”.

Y antes de finalizar esta presentación quisiéramos mencionar tres actividades que han sido relevantes para los jóvenes y para nosotros. Una es la salida conjunta  al restaurante Comixs, donde pasamos un momento muy divertido. También los adolescentes pusieron el cuerpo en movimiento en unos paseos al parque, en los cuales realizaron juegos al aire libre. Por último, pudimos contar con un maestro de yoga, que dio dos clases de yoga, que a pesar de los pronósticos resultó ser una experiencia que los adolescentes no olvidarán, ni olvidaremos tampoco nosotros.

La apuesta en acto, en el taller, del desafío que implica el encuentro con el autismo donde no existen guías, manuales o recetas infalibles a la hora de albergar esos intentos de lazo social con el otro, que debemos escuchar y aprender a leer, para acompañar en la tentativa de solución que el sujeto autista va encontrando para estar en el mundo.

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ALGUNAS EXPERIENCIAS EN EL GRUPO DE MADRES CON HIJOS PÚBERES Y ADOLESCENTES AUTISTAS por Pilar Cerna y Nayrovi Vásquez

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Edit-7934“¡Un niño me ha preguntado mi nombre, mamá,

y me ha contado que él también juega!”

Ricardo, asperger de 13 años, integrante del taller

 

 

 Autoras: Pilar Cerna, Nayrovi Vásquez

Logo Observatorio FAPOLSimultáneamente al Taller de púberes y adolescentes, surgió la oportunidad de trabajar con las madres que venían trayendo a sus hijos al Taller, invitándolas a conversar en grupo, dinámica que les ha permitido un intercambio de experiencias, y, de entrada, la conexión y lazo entre ellas. Desde los primeros encuentros con las madres de estos jóvenes, se acoge: la preocupación por ellos, que socialicen por su dificultad de hacer lazo, de sus luchas agotadoras en la escuela para que los acepten y no los rechacen, de sus frustraciones en lo cotidiano, de sus miedos sobre qué futuro les aguarda, de las posibles causas de su autismo, de lo que pudieron hacer y no hicieron, de lo que les falta por hacer, conocer, afrontar. Incluso de sentimientos de culpa o vergüenza por no saber cómo responder ante las acciones de estos chicos confrontadas ante la mirada de los otros.

Se les orienta para dar paso a revisar la sintomatología que traen de ellos, y que hay más que hacer desde la singularidad de estos jóvenes, que desde su dificultad. Se interviene con estas madres en su posición de espera – activa de que algo más surja en ellos. Surge luego la necesidad de una intervención puntual con cada una de las madres, que posibilite la interrogación por la posición que ocupan estos jóvenes en la estructura discursiva de los padres. ¿Qué representan estos chicos para ellos, para cada uno de los padres?  Se le brinda, además, un acercamiento del autismo desde el psicoanálisis, que les permite ir conociendo ciertas condiciones de sus hijos en relación con los objetos, con el lenguaje, con los otros, que les aporte más seguridad para actuar.

Como efecto, estas madres han encontrado un espacio donde entre ellas se producen intercambios, donde la preocupación primera de la socialización de sus hijos es sobrepasada por la sorpresa, sorpresa de percibir que sus hijos están posicionándose en sus elecciones, como el deseo de asistir al Taller, y el descubrir que son escuchadas, que pueden compartir experiencias que eran vividas en soledad, reírse de sus impases, que se vuelven más tolerables, y de continuar…

Que ellas sigan trayendo a sus hijos al Taller por espacio de 8 meses, no es sólo una respuesta por sentirse acogidas, sino es el efecto de asumir la singularidad de sus hijos. Inicialmente nos hemos servido del instrumento de entrevistas preliminares para tener una mejor aproximación al grupo de madres, también de películas, como “El mundo de Theo”, que nos ha permitido estructurar temas a partir del diálogo que se va generando entre ellas y con nosotros, durante tres sábados consecutivos al mes, aplicándolo en cómo escuchar a sus hijos, para lo cual nos servimos también de algunos testimonios de madres de otras instituciones.

El cuerpo, la pubertad y lo social

Logo grupo AutismoEn las últimas reuniones ha surgido la conversación en torno a la temática del cuerpo, que las madres han vinculado con lo social, se han centrado en el cuerpo de la higiene, el cuerpo de la imagen y el cuerpo de los cambios corporales, con la experiencia de nuevas sensaciones y su relación con el pudor, con el tacto, con la mirada, lo cual es una manera de aceptar en sus hijos sus cambios e intereses sexuados ante el advenimiento de la adolescencia. Testimonian las madres que la relación de sus hijos con su cuerpo no es tan evidente, ni natural. B nos manifiesta en la última reunión “hay un tema que todavía queda pendiente y es la sexualidad, ella señala que antes “le dio roche” enterarse, pero ahora se hace necesario, pues los púberes entraron a la adolescencia. B es una madre que tiene dos hijos asperger de 12 y 13 años en el taller, y advierte en ellos, la irrupción de la adolescencia.  El tema del cuerpo en sus hijos adolescentes, así como la relación, que algunas de las madres establecieron con ellos, es ahora puesta en cuestión buscando una nueva salida, que requerirá de un espacio de elaboración futuro, personal y grupal dentro de lo posible.

Aquí las madres tuvieron un espacio para discutir aquello que en un principio pudo ser un punto de dificultad, esperamos con paciencia a que ellas tramitaran algún acontecimiento de su hijo y lo pongan en palabras. Finalizando, podemos afirmar que el grupo ha sido un lugar de invención, de descubrimiento, de hallazgos, que les ha generado cierta flexibilidad hacia el acompañamiento cotidiano de sus hijos. Las madres agradecen este espacio, porque se sienten acogidas y señalaron que este “espacio les está permitiendo el intercambio” entre ellas, aquí van inventando una manera para vincularse con sus hijos bajo nuestra orientación.

Lo que las madres opinan y sugieren

Aquí tres extractos de viñetas de una evaluación final con las madres, a modo de confrontar el trabajo realizado, que nos permite sostener lo valioso que resulta apostar por el trabajo de proyección a la ciudad y que nos mantiene el deseo despierto y vivo.

B, nos dice: “Estos meses en que mis hijos M y R estuvieron en el taller…he notado grandes avances…siento que no sólo hubo apoyo para ellos, sino también para mí. Como madre busco darles lo mejor…dentro de mis posibilidades y asistir a las reuniones cada semana ha resultado muy beneficioso para los tres…M tenía un tema con ser aceptado en grupo, con tener amigos. Para él, saberse escuchado y que lo entiendan era vital. Por más que traté de que mi hijo congeniase con otros niños no lo lograba, hacía hasta citas especiales para que él se sienta aceptado. Sin embargo, al llegar al taller y haber entablado amistad en el grupo, me di cuenta que, al fin se sentía dentro de un grupo…Vi que mi hijo entablaba amistad con sus primos y podía expresar sus ideas y lo que pensaba en voz alta. Hoy en día si M está en desacuerdo con algo que ocurre en casa, lo habla…se siente seguro…me alegra ver que mi hijo tiene una opinión distinta a mi o a mi familia y saber que ya no, es más, un niño con temor a hablar y a ser escuchado”.

“Por otro lado, R vivía en su mundo y sin querer ser amigo de nadie, excepto con su hermano. R no socializaba ni conversaba en familia, era desesperante saber que si algo le aquejaba no era capaz de expresarlo, simplemente porque no quería tener contacto con nadie. Ir a las reuniones me hicieron dar cuenta que R tenía el mismo problema que M, no se sentía aceptado y peor aún, no quería hacer nada por resolverlo, sin embargo, poco a poco fue abriéndose con los niños;” Ahora R habla todo el día y pese a que no tiene filtro, prefiero que diga lo que siente y lo que quiere”

Asimismo, la señora L, nos acompaña desde el taller anterior, tiene una hija autista de cuatro años y esta vez, por obvias razones, asistió sola. Ella manifiesta lo siguiente:

“He conocido a Uds. y al grupo de madres de los chicos que van al taller y tenemos un lazo lindo de amistad y solidaridad sabiendo que sufrimos lo mismo, que somos distintas a las madres “comunes”, que tenemos más responsabilidades y más desafíos tal vez…aquí siempre aprendo y entiendo cosas nuevas cada vez… me nutren las experiencias de las otras madres y las charlas de los psicoanalistas que nos hacen despertar sobre temas que vemos de manera a veces muy ligera. De hecho, el tiempo nunca va a ser suficiente para entender y atender nuestras infinitas dudas y temas relacionados a cada etapa de vida de nuestros hijos. ¡Considero muy valioso se pueda retomar el próximo año…y ampliar las edades o tener un grupo de chiquis más peques!…Es increíble lo importante que es sentirse escuchado y aceptado, con estas reuniones semanales…hemos crecido. Espero que las reuniones continúen el próximo año, para seguir aprendiendo de ustedes y ponerlo en práctica con mis hijos, aún tengo muchas dudas e incógnitas que seguramente ustedes me ayudarían a resolver. Gracias por su tiempo para nosotros”

M, madre de P, expresa que: “…tener un espacio con otras madres…ha sido un soporte importantísimo, para escuchar, participar, sentirme acompañada y fortalecida en esta ruta compleja…contando para ello…con un staff de profesionales competentes y de alto nivel para realizar consultas y despejar dudas que siempre nos asaltan…nos ha facilitado valiosa información para ir adentrándonos en el mundo del asperger, nuevo para todas”. “P ha hecho grandes amigos en el taller, a pesar de la diferencia de edades y disfruta con ellos. Se entusiasma cada sábado, aunque haya temas que disfruta más y otros que tal vez no lo entusiasmen o hasta pueda que le disgusten…pero no se pierde por nada una reunión”. M remarca esto como un  logro ya que “P vive casi enclaustrado y conectado con la computadora o pegado al celular, sin socializar para nada y estos momentos de salir de ese encierro…de jugar, de reír y  de compartir, es como respirar otro aire y contactarse con otras personas, fuera del limitado espacio universitario en el que se desenvuelve y donde no se relaciona “…sin embargo,  paulatinamente …también ha empezado a mejorar…últimamente se “lanzó” a participar en un concurso de deletreo en el curso de inglés (spelling), sin avisar a nadie en casa y ganó el primer lugar, entre participantes de diversas aulas… y también vía redes, se comunica con sus compañeros de aula, para trabajos de la universidad… también  realiza con su padre tareas y aunque poco, comparte algunas cosas conmigo, a pesar de sus resistencias.

M sugiere “darle continuidad al taller…incluyendo a chicas …desarrollar temas vinculados a la higiene, las conductas adecuadas y la imagen…también realizar más salidas con los chicos a otros espacios y …mantener contacto vía Skype con G, (integrante del grupo) que pronto retornará a España, es un deseo compartido de todos”.

 

Declaración sobre el Psicoanálisis y el Autismo

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Del Observatorio sobre Autismo de la Federación Americana de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana (FAPOL), de las tres Escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) en América: Nueva Escuela Lacaniana (NEL), Escuela Brasilera de Psicoanálisis (EBP), Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL).

28112018-Elida autismoEl psicoanálisis atiende el sufrimiento de un sujeto, reconociendo el gran esfuerzo que éste hace por encontrar tentativas íntimas de solución, a lo que vive como un tropiezo que conmueve sus certidumbres y su deseo de participar del goce de la vida con otros. Considera de esta manera que cada sujeto es diferente, cada uno es una excepción, cada dificultad es singular, única; cada cual tiene sus maneras de afrontar los impases inherentes o contingentes de la vida, y es esto lo que lo hace inigualable. Este principio de la clínica psicoanalítica, enmarca el encuentro del psicoanalista con el niño o el joven autista.

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  • El psicoanálisis concibe el autismo como un sufrimiento ante la dificultad que le representa el lenguaje, el lazo social, y la relación con el cuerpo y los objetos.

  • Parte de valorar que la palabra del autista tiene un peso fundamental y aunque algunos no disponen de lenguaje efectivo tienen siempre, algo para decirnos. Nuestra posición es de una escucha atenta y prudente, de respeto por el síntoma que cada autista presenta porque consideramos que cada uno tiene una manera personal de afrontar las dificultades de vivir y el sufrimiento que de allí se desprende. Es el reconocimiento que el psicoanálisis hace del sujeto como alguien que trabaja constantemente, sin tregua, intentando encontrar el modo de acercarse, de conectarse con el mundo sin tener que pagar el precio de su desaparición.

  • El psicoanalista cuando atiende a un sujeto autista intenta ubicar y acompañar cuál es la tentativa de solución que el autista ha encontrado para tratar su padecimiento, captar la función lógica de sus actos que escapa a todo entendimiento común y que lo sume en soledad. Es la apuesta por un intercambio inédito que genere las condiciones para consentir al acercamiento de otro, y así, a la ampliación posible del lazo con los demás.

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  • A diferencia de otra época, en la actualidad los índices de la presencia de personas con autismo en diversos ámbitos sociales son marcadamente elevados. La cuestión del autismo no había estado nunca en el primer plano de las políticas sociales, educativas y de salud. Ante la falta de consenso sobre la causa del autismo existen diversas ofertas de tratamiento, entre las que se cuenta el psicoanálisis.

  • El psicoanálisis no pretende un lugar privilegiado ni unilateral en la oferta del tratamiento del autista.

  • El psicoanálisis aboga por la necesidad del pensamiento abierto y plural, a partir del respeto por las diferencias, y por los ideales de una sociedad justa, que reclama el derecho a decidir del sujeto autista y su familia, sobre el tratamiento que considere más conveniente para su vida.

  • La intervención o incidencia en los debates sobre políticas estatales alrededor del autismo, debe partir del diálogo, del respeto y del consenso entre profesionales; como también del respeto por el testimonio de los padres y del mismo sujeto.

Comentario al Primer Testimonio de Pase de Raquel Cors “27-28-Uno” por María Hortensia Cárdenas

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Edit-7908Empezamos este ciclo de Enseñanzas del Pase con el testimonio de Raquel Cors, enseñanzas en el sentido del saber que podemos extraer, que puede quedarnos como saldo de la conversación que tendremos cada vez.

En el testimonio de Raquel que acabamos de escuchar, titulado “27-28-Uno”, tenemos la lógica con la que puede aislar los elementos primordiales de su trayectoria analítica que terminan haciendo letra a partir del Uno. El testimonio muestra cómo a partir de una tristeza de fondo que no se ve puede empezar un cuarto recorrido, vivido con agonía. El analista señala que serán entrevistas postanalíticas y empieza un apurado final hasta que contingentemente puede producirse una satisfacción inédita que toma el estatuto de sinthome.

La narración del testimonio da la impresión de estar hecho de piezas sueltas (no es un relato lineal, cronológico) que se van anudando hasta la sorpresa del final cuando se topa con el agujero a falta del 29. Hemos escuchado a Raquel (una cosa es leerlo, ¡otra cosa es escucharlo!) e impresiona el acontecimiento de cuerpo en el momento de transmitir su testimonio, la emoción producida, inesperada.

Llama la atención lo que Raquel ubica como acontecimiento de cuerpo, un movimiento como si estuviera a punto de saltar que le resultaba divertido y que se lo cuenta al analista muerta de risa. Digo que llama la atención porque contrasta con la agonía del final que vivía. Es el entusiasmo del final, responde con una sonrisa el analista. Destaco este punto porque en otros testimonios hemos escuchado o leído acerca de lo interminable del final o el atravesamiento del desierto pero no agonía. Por otro lado, para Raquel las cosas sucedieron muy rápidamente y ella pidió al analista parar, a lo que recibió como respuesta: no hay vuelta atrás. La presencia del analista y su persistencia en la urgencia la llevaron al final. El analista la empujaba sin soltarla en la lógica del apuro para llegar al final. Algo importante que transmite Raquel es que el final no tiene que ser ni triste ni dramático. Ella había vivido este último trayecto con esa tristeza que duele para arribar al salto, al movimiento que la saca del destino de la niña que casi se muere, de haberse quedado en ese estado de sufrimiento fetal y ser una sobreviviente que ha superado la marca fatal. Es un más de vida.

Hablemos del fantasma. Éric Laurent (“Fin de análisis / Eric Laurent”, en YouTube) dice que en el psicoanálisis, “atravesamiento del fantasma” es también darse cuenta de que, precisamente, cuando uno está programado para gozar de un cierto modo, tiene fijaciones, pero también la posibilidad de abrirlas. Su programa de goce está encarnado, implementado en el fantasma.

Raquel indica a los fierros como un S1 primordial, ella le pesa al otro a modo de síntoma que no cesa de escribirse. Están las coordenadas de su nacimiento: el sufrimiento prolongado del trabajo de parto, el cuerpo desarticulado cuando nace que necesita de yesos en las caderas y brazo (necrosis) y férulas en las piernas. La marca fatal es que va a morir y el deseo de la abuela la salva: será linda, inteligente y buena. Es la ficción con la que se arma para sobrevivir.

Identificada al objeto que le pesa al Otro, se fija un goce que se constituye en distintas maneras de sufrir en soledad, silencio, inhibiciones. No se hacía escuchar pero se hacía mirar. Identificada a un rasgo de su madre, ella se mostraba fuerte e independiente, una identificación fálica que, con los duelos por la muerte de sus familiares, y una crisis matrimonial, produjo una caída que la desarmó. Hacer uso del objeto mirada perdió su fuerza.

Se siente molesta porque el análisis no movía todo el malestar y se escucha decir en el diván: Siento que mi análisis va mal, por lo que digo, por lo que hago y por lo que tengo. La analista se sacude el cabello llevándolo a la cara, se tapa los ojos con la agenda y en silencio la acompaña a la salida. Los efectos no se hicieron esperar: Raquel pudo precisar la frase fundamental fantasmática: bien visto, mal visto, no visto. Esto fue lo que se fijó en su fantasma satisfaciendo la pulsión, todo su mundo enmarcado en lo bien visto, en lo que se hace y no se hace.

Su programa de goce, síntoma y fantasma quedaron definidos. El problema surgió cuando a raíz del duelo queda triste, decaída y sin el asidero del deseo del Otro. Se termina la seguridad fantasmática con la que se movía en el mundo y, como dice Raquel, lo real del objeto mirada y el objeto voz quedaron sueltos. Esperamos las elaboraciones en torno al objeto voz en futuros testimonios.

Laurent dice que una vez que se explora suficientemente este programa, que se ha podido leer la escritura de este programa, uno puede utilizarlo para pasarse de él y estar más abierto a las contingencias efectivas de su vida. Los encuentros que hasta ahora no podían entrar en ese programa demasiado fijado.

Cómo consigue salir de este programa: sigamos el hilo con el que nos lleva Raquel a comprender su salida, tomemos las piezas sueltas del proceso. Como dice Laurent, la decisión de deshacerse, de tomar la apuesta, de entrar en algo sin garantías, sin la garantía del programa de goce… Eso es una decisión que efectivamente se toma al final. Y más que un instante, es un proceso.

Un momento es cuando puede dar una vuelta más a la ocasión en que tambaleó su matrimonio, se sintió desgraciada. El analista agrega: desgraciada y niña. Eso le permitió el desinvestimiento libidinal de la marca traumática, tuvo que soltar a la niña, separarse de ella.

Otro momento fue la necrosis en la nariz, un agujero sin diagnóstico que revivió la necrosis en el brazo en la infancia cuando casi pierde el brazo. Perder un pedazo de la punta de la nariz fue el saldo en contra.

El cuento de Kafka con la puerta abierta solo para ti, que en el cuento nunca tuvo la fuerza de cruzarla y muere. Es lo que le permite a Raquel atravesar la puerta. Los sueños no pierden su efecto con el paso del tiempo: el sueño de 10 años atrás permite este solo para ti singular.

El sueño del final, cuando logra librarse de la muerte, se agarra de los brazos del analista para luego soltarse, saltar y salir. No solo se suelta del analista al final sino que, como ella dice: el analista le permitió soltar las horribles identificaciones de esa niña que casi muere. El psicoanálisis la salvó de no ser un falo muerto.

Una vuelta final a las coordenadas de su nacimiento. Los dolores de parto de su madre fueron el 27, 28 y 29 de mayo. Raquel cae en cuenta de las fechas en la penúltima sesión cuando es febrero y tiene las últimas sesiones, el 27 y 28 y no hay el 29. Lo que se escribe en ese momento es el Uno, una letra, una cifra sin sentido. Es ahora lo que queda por hacer: 27, 28, Uno, sin dos. Toda la lectura del caso nace del número 29 pero cuando ya no está, por la contingencia, es el Uno, es el renacer, ya no está la Raquel del 29 y nace con el Uno. Son los pasadores que le dicen que es un más de vida, una voz viva. Raquel se sirve del Uno sin dos para renovar siempre lo por venir, para inventar en cada ocasión. El Uno es lo que queda por hacer cada vez.

Con esto es suficiente, es el final producida por la decisión de llegar hasta este punto, pero no sin el analista como recuerda Raquel. Ella también dice que está convencida de que el pase tiene que revivirnos, cada vez, en la Escuela. Totalmente de acuerdo.

 

María Hortensia Cárdenas

Enseñanzas del Pase en la NEL-Lima

21/11/18

De la identificación a la segregación por María Hortensia Cárdenas

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Edit-7116La relación con el Otro oscila entre la identificación y la agresividad. La identificación, que comporta un lazo libidinal, una transferencia afectiva, es la otra cara de la agresividad. La relación con el Otro siempre es conflictiva, está marcada por el rechazo del Otro, celos y rivalidades, por la hostilidad y la destrucción. Freud ubica lo colectivo como una multiplicidad de relaciones singulares que se sostienen por la identificación. Sin embargo, Lacan destaca que la agresividad forma parte del fundamento de la subjetividad. Hay una tensión agresiva, paranoica en la relación con el otro que necesita de un orden simbólico que regule las relaciones con el otro. De este modo, y bien entendido, una colectividad no empieza por un vínculo identificatorio que los agruparía, sino por un rechazo, una exclusión. Las formaciones colectivas se unen para diferenciarse de los otros y por lo tanto, se separan, segregan. La segregación separa una parte del todo y determina dos campos: los que se identifican con un grupo, segregan a los que no comparten la identificación.

La segregación produce efectos de marginación, racismo, exclusión, con hostilidad y odio dirigido a lo que no es igual. Odio que acarrea agresividad. La segregación guarda relación con la identificación. Todo sujeto busca significantes que lo represente. Por ejemplo, “soy gay”, “soy alcohólico”, “soy víctima de…”. ¿Por qué? Porque el deseo de un sujeto es un deseo de pertenencia a partir del cual pueda decir “yo soy…” Es por eso que busca insertarse en Otro para encontrar el significante que lo represente.

Hoy vemos que son muchos los que no quieren entrar en el conjunto de “todos iguales”, y buscan ser diferentes, van en contra de la identificación. Nos topamos con un gran problema porque no se puede estar por fuera de todo conjunto, a menos de que uno se mantenga en aislamiento, en exclusión. Sin embargo, incluso así formaría parte del conjunto de los excluidos. La exclusión tiene un costo porque uno tiene que construirse una nueva identificación entre los segregados.

Tomo ahora dos ideas para orientarnos en la conversación sobre el odio:

  1. Guy Briole en “La palabra embargada” (Bitácora Lacaniana “El psicoanálisis y la libertad de la palabra”) retoma a JAM en la conferencia “El piropo” (Caracas, 1979) en la que habla del cangrejo que posee una pinza enorme, más grande que él mismo. El cangrejo la utiliza para hacer señas a las hembras de su especie y eso parece funcionar. Pero no en los parlêtres, en los que del lado de la relación sexual hay algo que siempre fracasa.

La historia nos muestra que algunos de estos cangrejos se asocian para lo peor, ocultándose detrás de esa enorme pinza que llega a ser un arma terrible, “para gangrenar el lazo social u triturar a todos los que se interponen en el camino de su funesto proyecto”. Este real desencadenado, de enfrentamiento entre semejantes, puede surgir en cualquier momento e infiltrarse por todas partes. Miller habla de él como de un “ácido de la contingencia (…) que diluye las estructuras”- (en Todo el mundo es loco, pp. 174-175)

  1. En Extimidad, en el capítulo III “Racismo”, Miller plantea que en el odio al Otro, expresión del racismo, hay algo más que agresividad. Si bien hay una consistencia en esta agresividad que da cuenta del odio y apunta a lo real en el Otro, nos podemos preguntar “qué hace que este Otro sea Otro para que se lo pueda odiar en su ser?” La respuesta es el odio al goce del Otro. Se odia en particular la manera en que el Otro goza. Miller retoma la noción del Otro del Otro para decir que el Otro es Otro dentro de mí mismo. A partir de ahí ubica la raíz del racismo como el odio al propio goce. Si el Otro está en mi interior en posición de extimidad, es también mi propio odio.Edit-7116

Presentación del décimo tercer cuaderno del INES por Angélica Ballón

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Editada-6709Alguno que otro imprevisto puso en riesgo la realización de este cuaderno del INES. Sin embargo, llegó contra todo mal pronóstico a su consecución. Característica que suelen compartir a veces grandes sucesos en la vida.

Está compuesto por tres grandes partes: dos de ellas son cada una el conjunto teórico producto de la experiencia de un Seminario del INES. Y luego de ello, una práctica colocada de una forma diferente en los últimos encuentros: las Conversaciones Clínicas de la NEL.

El Seminario del INES alrededor de la “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”, de Jacques Lacan, y cuyo argumento estuvo a cargo de Enric Berenguer, tuvo lugar hace 8 años. Y por algún motivo recién se ha publicado. Eso es interesante. Veremos cómo vendrá a la lectura de los implicados en el seminario y de los que recién llegan a su alcance, luego de este tiempo. Viene así, con una transmisión suspendida en este tiempo de intervalo.

El segundo Seminario del INES que podemos encontrar en este cuaderno del INES, que es una edición especial, es el que gira alrededor de la “Alocución sobre las psicosis del niño”, también de Jacques Lacan, cuyo argumento estuvo esta vez a cargo de Guillermo Belaga, que tuvo lugar en el 2017.

En una de las primeras páginas del Cuaderno encuentro indicado que el Instituto Nueva Escuela (INES) fue fundado con el propósito de “desarrollar de manera sistemática una concepción crítica del psicoanálisis”. Lo que me hace preguntarme cómo así se está yendo en esta dirección. ¿Desde el CID practicamos una concepción crítica del psicoanálisis? Y en el caso de los docentes, ¿cómo así? Quizá esta publicación hable justamente de dicho propósito. Es decir, los cuadernos del INES, que tiene en este ejemplar el decimo tercero de la serie, es fruto de una serie de acciones, de dichos, y de posiciones críticas frente a lo que más de una vez se ha leído, o les ha sido dicho a los psicoanalistas docentes del INES, así como a aquellos otros que participaron en cada seminario. No solo eso, es criticar aquella concepción que se consiguió en un momento a partir de una experiencia. Principalmente esto es lo que podría costar poner a la crítica. Quizá no sería un propósito muy fácil, pienso, en especial cuando el recorrido que se va haciéndose es más largo, y por tanto con más experiencias y lecturas que se van tomando en el camino.

Ahora, el primer Seminario al que nos hemos referido, “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”, fue dado por Lacan en 1975, se trata así de una nueva formulación suya sobre el síntoma, en sus últimos años de enseñanza.

Y dice Enric Berenguer, sobre Lacan en este seminario: “…Hay que tener valor para decir esto después de plantear una formalización tan impresionante como la de los discursos, el significante amo, el saber, el plus de gozar, etc….Lacan no se conforma, nunca.”

En el segundo seminario que encontramos en este Cuaderno, Belaga toma del texto de Lacan su frase “El loco es el hombre libre”. Y dice que este “será el axioma que puede ilustrar la posición de Lacan en relación a las psicosis a lo largo de su enseñanza. De esta forma sitúa una posición ética del bien decir en relación a las psicosis, en tanto “el loco” da muestra de su libertad al elegir el sentido de sus síntomas”. Y más adelante dirá Belaga que “tanto el loco como el analista causan la división del sujeto. En este la posición frente a la angustia marcará una posición ética del practicante, que puede marcar su entrada al psicoanálisis”.

Y justamente sobre los practicantes, hacia el final del décimo tercer Cuaderno del INES, encontramos publicadas las Conversaciones Clínicas, desde la primera, que se han ido realizando en estos últimos años.

Es interesante cómo ha sido el cambio que se ha dado para la presentación de casos clínicos. Anteriormente, dentro de la estructura del Seminario del INES se incluía en un momento denominado “La lógica de la cura”.

Ahora, desde hace 4 años se ha inventó “La Conversación Clínica”. Dichas conversaciones tuvieron como preámbulo un trabajo de elaboración escrita en un Boletín de la Escuela acerca de lo que es una conversación.

 

 

Angélica Ballón Sánchez

Texto presentado en la Noche de escuela “Publicaciones lacanianas” el 07 de noviembre del 2018

Ecos de las X Jornadas de la Nueva Escuela Lacaniana por Mackling Limache

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45491531_2014740125239002_6188497503541788672_oMéxico albergó durante varios días una comunidad viva que se puso a trabajar sobre el tema de las Jornadas, la hospitalidad y el cariño de los colegas de las diferentes sedes nos hizo sentir como en casa, y es que presentación tras presentación, caso tras caso, trabajo tras trabajo y cada uno de los testimonios del pase de nuestras tres AE´s  fueron un acontecimiento para nuestra Escuela y -como no- para los cuerpos de -cada uno- que los escuchamos, además de la notable interlocución que se provocó fue un momento de bordeamiento de una pregunta albergada en el seno de la Escuela –¿qué es un analista?-y una puesta en acto de lo que Lacan1 decía sobre la enseñanza en psicoanálisis que no puede transmitirse de un sujeto a otro sino por los caminos de una transferencia de trabajo, es decir, en una experiencia de Escuela y -ésta vez- nuestras Jornadas nos lo permitieron.

No ha sido un frabulloso2 día, sino tres… tal vez un poco más, el Seminario del INES y la Conversación Clínica nos dejaron enseñanzas sobre la sexualidad femenina, la presencia del analista y la actualidad de su discusión/conversación, cuestionándonos -de la buena forma- también nuestra práctica clínica. Una mención especial para el control que tuvo su lugar en la conversación clínica y en los casos presentados durante las Jornadas.

Para algunos podrá haber sido, como Maria Marie Hélène Brousse, tal vez, un cierre para el trabajo de la madre -esperemos que no-, para otros como Raquel Cors, el inicio de una serie de testimonios que nos provocarán estudiarlos y escucharlos, y podríamos seguir y seguir… pero uno ¿con qué se queda? -me pregunto- me quedo con el deseo -decidido y renovado- de sostener la causa analítica, nuestra Escuela y -por supuesto- el análisis.

 

1 J. LACAN, Acta de Fundación; http://elp.org.es/wp-content/uploads/2013/02/1D_Textos-Fundacionales_Acta-de-Fundacion.pdf, pág. 8.

2 Proviene del inglés frabjous, neologismo del poemario “Jabberwocky” de Lewis Carroll, el término hace referencia a lo bello, fabuloso y gozoso.

La maternidad no sólo es asunto de mujeres[i]

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Iniciamos la sesión de cartel alrededor de una frase que propusiera Patricia Tagle: la maternidad no sólo es asunto de mujeres. Nos pareció provocadora porque nos permitía pensar la maternidad como un punto de cruce de múltiples aspectos, donde muchos de ellos no están referidos necesariamente a la mujer que concibe un niño.

Entre otras cosas, la época, los hombres, los hijos también, asumen una posición respecto de la maternidad. Ella los interpela y conmina a responder de un modo determinado que trataremos de ir delineando en el trabajo de cartel.

No es poco común escuchar la dificultad de algunas mujeres para decidirse a devenir o no madres. Del lado de la paternidad, los hombres no son ajenos a esta dificultad. ¿Las razones son las mismas? ¿Para ellos involucra el amor por aquella mujer a la que convertirán en madre? Para la mujer esta experiencia involucra el cuerpo, no sólo en la sabida perspectiva biológica sino sobre todo en la libidinal. Hay quienes prefieren criar un animal, después de todo, se lo puede domesticar, a diferencia de un niño, siempre Otro, siempre bárbaro.

La época favorece el goce Uno. Nos invita a replegar los lazos y a exaltar la individualidad. En este contexto, la maternidad puede ser vivida como un obstáculo para un imperativo de goce que se extiende globalmente. “Primero quiero darme la gran vida y luego pensaré en hijos”, decía una paciente. Otro apuntaba: “cuando tienes hijos tu vida ya no es tuya, lo mejor es aprovechar antes todo lo que se pueda”.

A partir de esto es posible pensar que las vicisitudes por las que atraviesa la maternidad en nuestra época son, al menos en parte, similares a las de una travesía que va del narcisismo al Eros. O mejor dicho, del goce Uno a la transferencia.

Es interesante también pensar el estatuto que pueden tomar, hoy en día, los hijos para sus padres. Decir solamente que el niño viene a ocupar el lugar del síntoma de la pareja parental o del objeto en el fantasma de la madre, puede impedirnos ver ciertas tramas. A veces, por ejemplo, el niño parece ser para los padres un objeto de consumo más; para ser vestido, presumido, lucido. ¿Es este el narcisismo de los padres que se juega en el hijo y del que hablaba Freud? Como sea, el niño no escapa al mercado, está incluido en él.

Terminamos la reunión subrayando la importancia que tiene seguir profundizando en las formas que toma la maternidad en nuestra época y cómo se ubican los otros actores de la sociedad respecto de ella.

 

 

[i]Primeras notas del Cartel 1 de la NEL-Lima hacia las X Jornadas de la NEL en CDMX y las Jornadas de la NEL-Lima 2018. El Cartel 1 lo integran Patricia Tagle, Renato Andrade, Renzo Pita, Ani Bustamante y José Miguel Ríos.