Seminario de Escuela

Seminario 19… O peor. Reseña del capítulo II: La función fx

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Lacan empieza el capítulo definiendo la naturaleza de lo escrito como aquello donde se opera el retorno de lo reprimido, a propósito de lo que pudo prestarse a confusión en “La instancia de la letra…” de los Escritos. Si a veces parecí prestarme a que se creyera que identifico el significante y la letra, dice Lacan, es justamente porque quizás en calidad de letra me toca más, a mí, como analista. En esto evoca lo que ocurre en la práctica analítica donde se observa con frecuencia el retorno del significante en calidad de letra, justamente el significante reprimido

Mientras el significante es algo que se esparce, la letra marca un sitio, el del significante que retorna. Es un punto de fijación, “Es preciso que haya una especie de transmutación que se opere del significante a la letra cuando el significante no está allí”, dice Lacan.

Lacan señala que la letra está relacionada con el dominio de la matemática, campo en el que la escritura está sujeta a una determinada formalización. Es el marco en que inscribe el matema, que considera un pivote de su enseñanza.

Lacan prosigue con su matema señalando que este linda siempre con la tontería, tomando el “No hay relacion sexual” en el sentido de que relaciones sexuales es lo único que hay, pero los encuentros siempre son fallidos, resultan ser que la relacion sexual es la que uno se inventa para sí mismo.

Lacan introduce la Metafísica de Aristóteles para mostrar el intento fallido en los juegos de lenguaje cuando se trata de dar cuenta de la relación sexual, es decir, cuando se trata de llenar todo lo que deja abierto el que no pueda haber relación sexual, lo que se encuentra es un producto insatisfactorio. Hay implicada una relación con lo real que incide en la función de la significancia. La referencia a Aristóteles está justificada porque en su texto se discute, sin confundirlas, la cuestión de la esencialidad y la unicidad, la dimensión del ser y la existencia. Cuando la discusión filosófica intenta que el Uno sea y que el Ser sea Uno, todo se oscurece. Lacan, por el contrario, se propone separarlos, vía que elige para introducir lo Uno.

Si existe el goce sexual, aquello que obstaculiza la relación sexual y abre al mismo tiempo la puerta al goce, a partir de ella se constituye la función Fi de x, lo que produce la relación del significante con el goce, la x no designa otra cosa más que un significante. En este sentido, el sujeto está atravesado por el lenguaje.

Pero no se trata de asignar un significante al hombre y otro a la mujer, pero sí establecer en qué se distinguen. La x colocada en el agujero significante es una variable aparente que señala que, toda vez que nos encontramos con el significante sexual que concierne al goce, se pone en juego la función Fi de x.

Esta relación del significante con el goce significa la función de castración, en donde ya no se puede disponer del conjunto de los significantes, se constituye una cadena significante y la producción de una significancia, pero se abre la dimensión de lo interdicto, en el sentido que los significantes no pueden estar ahí todos juntos.

En la reunión se agrega que no todo pasa por la castración, la sexualidad es un terreno en donde la castración no lo domina todo y ello puede ser apreciado en la existencia del otro goce o del goce femenino.

Cecilia Izquierdo

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Seminário da EBP haun – Eric Laurent

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“El goce es una ausencia; especialmente el goce femenino en este sentido es crucial, porque la imaginarización del goce masculino es el orgasmo como un lleno, —en fin, cuando ocurre, hay muchos trastornos del asunto— se puede imaginarizar como un Uno, mientras que el goce femenino, dice [Lacan], es al mismo tiempo un centro y una ausencia. El Hay de lo Uno [inscripción de una ausencia, pura diferencia], es efectivamente, como lo cuenta J.A. Miller, el inicio del camino hacia el 23 y la salida de Lacan hacia el final, a partir de esta hipótesis”.

“…O Peor” Reseña del capítulo I: “LA PEQUEÑA DIFERENCIA”

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Por Darío Calderón

Lacan empieza comentando que el título “…o peor” subraya la importancia del lugar vacío, único modo de atrapar algo con el lenguaje. El título se refiere a que no hay relación sexual y que fuera de eso lo que se diga sólo puede ser peor.

Cuando dice que no hay relación sexual propone que el sexo no define ninguna relación en el ser hablante. No se refiere a la pequeña diferencia, al órgano, pero tampoco la niega. Los individuos se distinguen, pero se los distingue, no son ellos quienes se distinguen. Esa pequeña diferencia adquiere un valor a partir del cual se constituyen los tipos hombre y mujer.

Lacan refiere que para acceder al otro sexo hay que pagar el precio de la pequeña diferencia que pasa a lo real a través del órgano. Pero un órgano es instrumento precisamente por ser un significante. El significante es el goce y el falo es su significado.

En lo concerniente a la relación sexual la buena regla sería que el psicoanalista se dijera sobre ese punto: que se las arreglen como puedan. La ausencia de relación sexual no impide el enlace sino que le da sus condiciones.

Nada de lo que ocurre por el hecho de la instancia del lenguaje puede en ningún caso desembocar en la formulación satisfactoria de la relación. Lacan ofrece una orientación: servirse de lo que la lógica desarrolló al relacionar el lenguaje con lo que se plantea como real, para inventar el modo de situar esa falla de lo real en la que yacen las líneas de lo que descubrimos en la experiencia analítica. .

Hacia el final presenta los tres registros de la lógica en torno a los cuales girará el esfuerzo de Lacan por desarrollar lo que ocurre con las consecuencias del no hay relación sexual: los prosdiorismos aristotélicos (proposiciones universales y particulares, afirmativas o negativas), la modalidad (lo posible, lo imposible, lo necesario y lo contingente) y la negación (forclusión, discordancia —no-todo—).

Al estar cuestionada, la relación sexual que no es, determina todo lo que se elabora a partir de un discurso cuya naturaleza es al de ser un discurso interrumpido.

Incidencias del Significante Amo – El Uno del montón

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 Miquel Bassols 

“El S1, el enjambre [essaim], significante-amo, es lo que asegura la unidad, la unidad de la copulación del sujeto con el saber”

Jacques Lacan, Seminario 20, Aún, Editorial Paidós, Barcelona 1981, p. 173

 ¿En qué momento una cantidad de granos de arena forman Un montón? Dos o tres granos de arena no parece que puedan formar nunca Un montón, por mucho que intentemos agruparlos. Un millón de granos de arena sí forman un montón, a condición simplemente de que estén algo juntitos.

Bien, pero ¿a partir de qué momento, a partir de qué cantidad, podemos asegurar que los granos de arena forman Un montón? Si n granos de arena no forman un montón, tampoco lo serán (n+1) granos.

La pregunta puede formularse también por la negativa y es un ejemplo de lo que se dio en llamar “Paradoja sorites” (sorites significa “montón” en griego): “¿En qué momento Un montón de arena deja de serlo cuando se le van quitando granos?” Si n granos de arena son un montón, también lo serán (n−1) granos.

Esta pregunta y la anterior pueden parecer la misma pregunta, pero el lector atento observará que hay una pequeña diferencia. En la segunda pregunta partimos de Un montón ya constituido y será por la sustracción progresiva de granos de arena que llegaremos supuestamente en algún momento a descompletar el Uno del montón que teníamos para hacerlo desaparecer como tal. Por el contrario, en la primera pregunta es por la adición progresiva de granos de arena que iremos acercándonos a Un montón hasta verlo aparecer ante nosotros. En los dos casos nos preguntamos en qué momento pasamos de Un estado al Otro, pero en cada caso el Uno y el Otro son estados distintos.

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Seminario de Escuela: …O peor

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ou pire

A modo de introducción

Hay de lo Uno, es la conclusión de este seminario. En tanto que tal, se vuelve imprescindible para abordar la clínica del Uno, fundamento de la práctica analítica que invita a reconsiderar lo que entendemos por interpretación así como por la función misma del analista, —del deseo del analista y del acto que lo plasma—.

Tenemos, en Freud, dice Elisa Alvarenga[i], diferentes versiones del Uno: “una sola libido, el falo, el trazo unario —que se inscribe en el inconsciente— y el Uno de Eros, que supuestamente unifica. Tenemos, en Lacan, el Uno del goce, singular, de cada uno, pero también el S1, significante amo, o Uno del Ideal que identifica, el menos-uno, el más-uno, el al-menos-uno, el Uno de la excepción, el Uno del sinthoma. (…) al final de análisis, en el momento en que se hace evidente la inexistencia del Otro (…) el Uno puede ser una forma de pensar lo que Lacan llamó al final de su enseñanza, de inconsciente real, S1 sin S2, o todavía, cómo el sujeto vive la pulsión después de atravesar el fantasma”.

[Se trata], dice Marcus André Vieira[ii], del Uno de un goce que se repite como una perseverancia en ser, sin ser esto o aquello. Se reitera sin instaurar ninguna repetición específica: no podría tratarse aquí, estrictamente hablando, de una repetición por cuanto se hace forzoso constatar que lo que insiste es un goce no negativizable que escapa a la función fálica (la del sentido, la del conjunto, la de la representación). “Uno que aparece cuando el Otro agotó toda significación y puso en evidencia que nada en él nombra el ser: no hay una marca, un deseo, un origen. ¿Hay cómo apoyarse en ese Uno que no es? ¿En ese Otro que no existe? Esa es la gran interrogación clínica sacada a la luz por ese seminario.”

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Inhibición, síntoma y angustia, de Nieves Soria

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Notas de Patricia Tagle.

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1) La estructura borromea da sostén a diversas formas en que el goce se satisface. (Bernardino, prólogo)

pregunta por el deseo del Otro; de allí que esta aproximación sea la de la clínica de la pregunta; distinguiendo, sin embargo, en el Seminario III el estatuto de la pregunta en la neurosis y en las psicosis (o bien hay una pregunta sin sujeto, o bien una respuesta antes de que se pueda plantear la pregunta).

2) La primera formalización que hace Lacan de la estructura es a partir del Seminario III; se sirve del aparato conceptual del grafo,  que da forma a la

El grafo del deseo es un aparato conceptual que privilegia lo simbólico, construido a partir de la lógica del significante: S1-S2

3) Hay otra vertiente de la enseñanza de Lacan, que desde el inicio intenta dar autonomía a los otros registros, aunque cobra más fuerza en sus últimos seminarios, en los que se va apoyar en el trípode freudiano: inhibición, síntoma y angustia. Freud en ese texto, que es más que nada un tratado sobre la angustia, señala que la estructura neurótica es una respuesta a la angustia de castración.

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