El futbol en Perú y su importancia en la economía pulsional de sus hinchas

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Por José Miguel Rios

Giovanni Tazza imagen

Hace unas semanas tuve una entrevista con Fernando Gómez Smith, psicoanalista miembro de la AMP (Asociación Mundial de Psicoanálisis) y de la NEL-Lima (Nueva Escuela Lacaniana), donde conversamos acerca de la emoción que palpita en las diversas calles y ciudades peruanas cuando de fútbol se trata y, a pocos meses del final de una larga espera -36 años de no ir a una copa mundial de fútbol-, le pregunté por el hito que este evento marca en el país y en la subjetividad de la gente.

  1. En su opinión ¿Qué hace que el fútbol sea tan importante en Perú, que levante tantas pasiones, como se ha podido observar el pasado miércoles 15 de noviembre, aun cuando la selección no había logrado una clasificación en 36 años y siendo que el torneo local no es de un alto nivel?

Por un lado, el fútbol es el deporte más difundido en todo el país, abarca todos los niveles económicos y culturales y por otro, se ha trasmitido la idea de que en el pasado el fútbol peruano se caracterizó por la calidad de su juego, el famoso “juego bonito”, incluso se decía que después del fútbol brasilero seguía el futbol peruano. Siempre había la esperanza que las viejas glorias volvieran a renacer.

Pero la verdad es que en realidad nunca el fútbol peruano ha sido una potencia a nivel mundial, creo que a lo sumo ha sido campeón, a nivel sudamericano, en dos oportunidades y paro de contar.

En la década de los setenta donde se lograron las clasificaciones para tres mundiales también se celebraba, con la misma pasión, incluso se celebraba cuando los equipos de fútbol con mayor arraigo en el pueblo peruano tenían una destacada actuación en la Copa Libertadores, la celebración no es una novedad, incluso se puede decir que en ese tiempo se buscaba cualquier pretexto para celebrar.

Si bien es cierto que un pueblo tiene el derecho a celebrar sus triunfos, también es cierto que en estas ocasiones se aprovecha la oportunidad. Es como en los carnavales, tradición pagana que conmemora la muerte del padre de la horda primitiva. Durante el tiempo que duran las festividades todo está permitido, se consciente al exceso, a lo desregulado.  Podemos suponer que puede suceder después de 36 años.

 

  1. ¿Cree usted exista una cualidad especial en este equipo, en esta generación, que haya permitido lograr la clasificación?

Me parece que la respuesta está en el mismo contenido de tu pregunta, ahora, a diferencia de jornadas eliminatorias anteriores, hay un equipo.

Hay un gesto del entrenador, como acto simbólico, que permite que se produzca como efecto esta condición de equipo. Me refiero al hecho que en un momento determinado pueda prescindir de aquellos que de una manera manifiesta ponían su goce fuera del campo de futbol, sea quien sea, tenga la fama que tenga. Es un riesgo que tomó y le dio resultados.

Con este gesto Gareca le trasmitía al resto de jugadores la idea de ese que se creía excepcional, no solamente por su prestigio en el campo de juego sino como aquel que quiere gozar de todas y de todo, ese no tenía cabida en el equipo, que no había lugar para aquellos que quisieran encarnar lo excepcional. El uno no hace lazo, no hace equipo.

  1. ¿Cuál cree usted sea la importancia de Paolo Guerrero como líder y capitán del equipo nacional? ¿Transmite algo de sí a los demás?

En los procesos anteriores a “los Paolos” les era complicado asumir, de una buena manera, la condición de líder, lo hacían, pero a modo de sentir, sobre sus hombros, que la clasificación dependía de ellos exclusivamente. Sobre ellos recaía la responsabilidad de que el futbol peruano estuviera en el próximo mundial. Esta condición subjetiva terminaba por aplastarlos, no podían jugar como lo hacían en sus clubs. Era una política del aficionado, de la prensa e incluso de los entrenadores, apelar a la excepción.

  1. ¿Cuál cree usted haya sido la función principal del técnico argentino Ricardo Gareca en la conducción y conformación de un equipo, un grupo, una masa? ¿Tuvo él alguna cualidad especial que los anteriores técnicos no tuvieron?

Si tuviera que elegir la virtud que más me ha llamado la atención, tendría que decir, a modo conclusivo, que me parece que el entrenador de la selección nacional de fútbol ha tenido la virtud de encarnar la función de padre que trasmite un deseo.

En las entrevistas, en las decisiones que va tomando durante todo el proceso, y aún después de la clasificación, vemos a un Gareca colocado en el lugar de un padre deseante, nunca dejó de creer en el jugador peruano, de su calidad y los resultados que se fueron dando, en una trasmisión mesurada, permitió que ese deseo de Gareca, se trasmita a los jugadores, -se la terminaron creyendo-. Esta es la virtud que han tenido todos los entrenadores que han obtenido grandes resultados en el fútbol peruano y que los entrenadores anteriores no pudieron trasmitir o no tuvieron el mismo deseo.

Pero por otro lado y en consonancia con lo expuesto anteriormente es un padre que hace posible un goce acotado, limitado, posibilita a partir del deseo condescender con la ley que va proponiendo.

Hay una serie de gestos que están encaminados a tratar regular el goce, por un lado, no volver a contar con aquellos jugadores que fueron parte de algún escandalo fuera y dentro de la cancha, con jugadores que no tenían como prioridad el proceso clasificatorio. Hay que destacar, por otro lado, que Gareca cuando toma estas decisiones lo hace sin que le tiemble la mano, así se trate de un jugador de prestigio o un jugador que por sus características fuera importante en su esquema. Cuando se comienza a repetir la historia en la cual el periodismo habla más de los jugadores por lo que hacen fuera de la cancha Gareca recurrió, por ejemplo, a una concentración más extrema: del avión al hotel de concentración, cero vida social.

  1. El 16 de noviembre salí a la calle y vi algo completamente nuevo para mí en mi país: la gente estaba feliz, sonriente, amable, calmada. Se respiraba un aire de júbilo, de pertenencia, de hermandad. Pensé entonces que el Perú, siendo un país multicultural, tiene distintas formas de ver la vida –quizá por eso es difícil ponernos de acuerdo-. Ni la gastronomía, ni la política, ni el arte, ni los campeonatos deportivos como el surf han podido crear un conjunto que agrupe a todos. Esta vez el fútbol lo hizo. Por un lapso el Perú fue uno solo. En ese sentido ¿se puede pensar al fútbol como el synthomedel país?

Como lo señalé anteriormente, ya el fútbol, en el pasado había logrado hacernos creer, por un breve tiempo, que el fútbol peruano podía contribuir a una identidad nacional, hacer que seamos uno.

Pero todo está supeditado a los resultados, a que el entrenador logre “estar en el corazón del pueblo”, a que los jugadores suden la camiseta, etc. Una serie de exigencias, que a mi entender mueve pasiones, algo del exceso de goce está en juego. No es un saber hacer con, sino un “permiso” para que el goce esté por doquier y de una manera “justificada”.

Todos son comentaristas deportivos, todos son entrenadores, todos, hasta el que nunca jugo fútbol sabe de fútbol y se siente autorizado a opinar, incluso saber más que el semejante.

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