Seminario 19, …O peor. Reseña del capítulo VII: La partenaire desvanecida (charla)

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En este capítulo, Lacan propone concebir el lenguaje bajo orígenes topológicos, lo cual implica un intento de explicar este origen a partir de lo que está ligado a algo que llega al ser hablante bajo el sesgo de la sexualidad. En ese sentido, la tesis lacaniana de No hay relación sexual denota la imposibilidad de evidenciar, a través del lenguaje, ese otro sexo (hétéros) que se vacía como ser para la relación sexual, siendo en ese vacío, que es ofrecido a la palabra, que se instala el Otro. Es decir, ese vacío será el lugar del Otro, donde se inscriben los efectos de la palabra. ¿Cómo se relaciona el universal hombre con el universal mujer? Esta es una pregunta que se impone por la propia estructura del lenguaje, ya que, si no hubiese lenguaje, tampoco pregunta y no habría necesidad de poner en juego lo universal. Luego, como el vacío dejado por la no relación se inscribe en el Otro, Lacan agrega un suplemento: la letra H para acentuar ese Otro como vacío. En ese sentido, también agrega una H al Uno para revelar la dimensión del Huno que quiere poner en juego, no a partir de la relación sexual ni porque tal Huno pueda reducirse al término macho (no hay modo de escribir la relación entre los sexos en términos de esencia macho o esencia hembra), sino porque desde la experiencia analítica lo concerniente a esta relación gira en torno de la función fálica, es por solo ser órgano como un utensilio.

La escritura de las fórmulas de la sexuación se hace posible por la introducción en la lógica de la topología matemática, que le permite a Lacan hacer de toda proposición una función proposicional, definida por el lugar vacío que se deja en ella, en función de la cual se determina un argumento. No obstante, Lacan se sirve de este procedimiento de un modo singular dado que no es traducible a términos de la lógica proposicional. En particular, no responde a las cuatro relaciones que son el fundamento de esta lógica: la negación, la conjunción, la disyunción y la implicación.

Con respecto a la negación, el psicoanalista francés señala la dificultad de sostenerla ya que no se evidencia al comparar las dos fórmulas a nivel de la existencia. Sabemos que la negación de un enunciado p debe ser no p. Sin embargo, se observa que la negación de la primera fórmula no da como resultado la segunda fórmula, lo cual revela que existe algo que no llega a inscribirse. Lacan menciona que “la verdadera verdad sería justamente lo que no se escribe, lo que acá solo puede escribirse bajo la forma que impugna a la función fálica, a saber, No es verdadero que la función fálica sea lo que funda la relación sexual”. Los dos niveles de la fórmula son independientes, y no es cosa de que una sea la negación de la otra, sino hacer de uno obstáculo para el otro. Del lado macho el x en juego puede sostenerse en la excepción del más allá de la función fálica, mientras que del lado hembra no hay excepción por el hecho de que una mujer no puede ser castrada. Este es el nivel, dice Lacan, de lo que nos cierra el paso en la relación sexual. A nivel de la función fálica, a un todo se le opone un no todo, que posibilita una repartición de lo que se fundará como macho y como hembra. De modo que la relación de negación no obliga a una elección sino a una repartición.

Como las fórmulas de la sexuación se sostienen en la no relación sexual, la relación de conjunción (dos proposiciones pueden ser ambas verdaderas) se revela imposible tanto porque entre el lado derecho y el izquierdo no hay identidad, como porque a nivel de lo que se plantea como verdadero, esto es, la función fálica, no es posible que las universales estén en conjunción. Frente al universal macho sujeto a la ley fálica, no hay universal articulable del lado hembra, es decir, se evidencia la relación de la mujer con la función fálica: no-toda sujeta a ella.

En tercer lugar, Lacan nos recuerda la construcción de la disyunción (dos proposiciones no pueden ser falsas al mismo tiempo) con la finalidad de precisar la lectura a la que debe someterse sus operadores. Solo en la medida en que la función fálica falla, existen posibilidades de relación sexual; para ello, debe existir un X (lado masculino). SIn embargo, del lado hembra, esta X no existe, porque la mujer, al no estar castrada, pasa por el “ningún X”.

Recordemos que en el Seminario 18, Lacan nos menciona el falo como tercer término (“no es un médium”) operador de un obstáculo, ya que solo comunica con uno de estos (el masculino). Por ello, visto desde las fórmulas de la sexuación, anular el falo no implica la posibilidad de relación sexual. Frente a esta disparidad, la relación sexual funciona a nivel de la discordia (oposición, desavenencia), puesto que, de un lado, tenemos el universal de la función fálica y, del otro, la contingencia (lo que cesa de no escribirse) del no-toda.

Finalmente, en cuanto a la relación de implicación, esta sólo podría funcionar, dice Lacan, entre los dos niveles, el de la función fálica y el que la impugna. Pero estos niveles funcionan por separado. El nivel inferior y superior no están implicados recíprocamente. El al menos uno que escapa al universal fálico en el nivel superior es una excepción, pero la figura de la excepción sólo es el correlato de un vacío en el campo del Otro. Que no haya ninguna x del lado de la mujer que responda a la excepción es lo contrario de un límite, no define ningún universal, produce inconsistencia, a lo que se define frente al universal fálico como no-todo.

Úrsula Moreno, Luis Valladares

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Un comentario sobre “Seminario 19, …O peor. Reseña del capítulo VII: La partenaire desvanecida (charla)

    wafermora94@hotmail.com escribió:
    12 abril, 2016 en 3:02 pm

    pocos psicoanalistas trabajan en clinica con lo dicho por lacan este seminario y su complemento el saber del psicoanalista en santa ana uno de ellos vappereau ,lew, y richard abidon si descontar al filosofo milner sea que esto resulta muy riguroso no creo que solo los politecnicos puedan tratar problemas de logica proposicional. no hay como una sola estructura del sujeto por tanto la clinica es intesional y extensional. progrediente y retrogrediente recorriendo la estructura de lo unilatero a lo bilatero en levogiros y dextrogiros sin embrollarse no es cuenstion de inteligencia sino artesania y dextresa.

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