Comentario sobre el artículo de Miquel Bassols “Hablar con el cuerpo, sin saberlo”

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Renzo Pita Zilbert

neurociencias

1.- Hablar a causa del cuerpo

Agradezco primero la invitación del directorio de la Nel – Lima para participar en esta noche de escuela preparatoria al Encuentro americano de psicoanálisis de la orientación lacaniana.

Haré un comentario sobre el artículo de Miquel Bassols que está circulando en internet referido al tema que nos convoca al encuentro: hablar con el cuerpo. Se trata de un texto breve que intenta abordar el asunto del cuerpo poniendo en contrapunto el tratamiento que hace de él el psicoanálisis con el que hace la ciencia. Para esto primero se deberá explicar un poco qué quiere decir hablar con el cuerpo en psicoanálisis.

La referencia a Lacan es la que se encuentra en el seminario 20 y dice así: “Yo hablo con el cuerpo, y sin saberlo. Digo pues siempre más de lo que sé. Con ello llego al sentido de la palabra sujeto en el discurso analítico. Aquello que habla sin saberlo me hace yo, sujeto del verbo”.

Entonces, ¿qué quiere decir hablar con el cuerpo? Para entenderlo creo es necesario empezar a abordar el asunto desde la vertiente del deseo. Tomemos una definición que nos da de él Miller: “El deseo es el sentido y el semblante de la libido”.

Esta definición es muy importante por varias razones. Primero, porque nos está diciendo que el deseo está articulado a lo simbólico, es decir, que se trata ya de un tratamiento simbólico de la libido y que en ese sentido el deseo es una verdad mentirosa. Esas son justamente sus palabras en su artículo “Hablar con el cuerpo”.

Segundo, esta forma de definir el deseo es muy útil y lleva consigo el clásico estilo de Miller de formar pares conceptuales, pues si tenemos por un lado al deseo descrito en términos de “semblante de la libido”, por otro lado aparece inmediatamente después en escena el goce definido en términos de: lo que de la libido es real.

Podríamos figurarnos un poco lo dicho de este modo:

Libido real Semblante de la libido
Goce Deseo

Una forma de articular estos conceptos es ubicarlos en una temporalidad. En un primer momento lo que tendríamos es la libido real, ese goce que es producto del encuentro siempre contingente del cuerpo con el significante. Este encuentro, que solemos llamar acontecimiento en el cuerpo, deja una marca inolvidable que mortifica el cuerpo.

No debemos olvidar que este goce, por su estatuto de real, no es susceptible de ser descifrado, es acéfalo, y por dicha razón, si bien vive en el cuerpo, goza en silencio. Tenemos entonces que el cuerpo que goza sin hablar.

En un segundo momento nos encontramos con un sujeto que tiene que darle algún trámite a ese goce que perturba su cuerpo en silencio, su recurso no es otro que los artificios del inconsciente, ese inconsciente simbólico del cual se dice que es una defensa a lo real: el deseo (semblante de la libido), el fantasma, el falo, etc. Todos estos recursos son modos simbólicos e inconscientes de hacer con la opacidad de ese cuerpo gozante que Miller llamó también inconsciente real.

Un tercer momento sería el que nos plantea la experiencia analítica que propone un hacer con ese goce “sin la muleta, la pantalla y los artificios del inconsciente simbólico”.

Libido real Semblante de la libido
Goce Deseo
Inconsciente real Inconsciente simbólico

Dicho esto ya podemos decir que ese goce indescifrable y silencioso del cuerpo es lo que empuja al inconsciente simbólico a hablar (en los lapsus, en los sueños, etc), es lo que lo pone en marcha pues se encuentra en su seno agitándolo en una relación de extimidad. No sólo hablamos con el cuerpo sino también a causa de él.

Entendemos de este modo por qué Bassols nos dice “Un cuerpo no habla por sí mismo es preciso que esté habitado de alguna forma por lo que escuchamos como el deseo del Otro”.

2.- La ciencia y los cuerpos que hablan por sí mismos

Si como hemos visto para el psicoanálisis el cuerpo no habla por sí mismo Bassols nos dice que sí lo hace para la ciencia de nuestro tiempo. En realidad cuando Bassols habla de “la ciencia de nuestro tiempo” se está refiriendo a lo que se conoce como cientificismo, sobre todo a aquel que hace una extensión abusiva de ciertos presupuestos de la ciencia a cualquier ámbito de lo humano.

Para ser más específicos se está refiriendo al cientificismo que realiza estudios sobre los genes y al que los realiza sobre la neuronas (neurociencias).

En qué consiste este cientificismo, pues en darle un trato al código genético y a la red neuronal como si fueran los dos libros donde todo lo humano está escrito y en ningún otro más.

La característica más saltante de esto estudios es el mecanicismo al que apela: a cada aspecto de lo humano le corresponde una base orgánica de la misma manera que a cada función de un computador le corresponde un transistor.

Los ejemplos aquí abundan, uno al que alude Bassols es aquel que señala que se ha descubierto la zona del cerebro que anida los sentimientos religiosos o aquel descubrimiento del gen de la homosexualidad.

En fin, la idea aquí para ellos es que hay un saber inscrito en el cuerpo, un saber oculto en lo real de los órganos a descubrir. En ese sentido los cuerpos hablan por sí mismo para la ciencia, según Bassols.

Por otro lado, la trampa en la neurociencias se encuentra en el punto de hacer una equivalencia abusiva y reduccionista entre la actividad neuronal y la actividad psíquica. Es cierto que puede haber un correlato neuronal para cada función psíquica pero un correlato no es una relación de identidad. La actividad psíquica implica otros aspectos y no es  idéntica a la actividad neuronal.

¿Cómo se produce o nace la actividad psíquica para las neurociencias?, ¿cómo se produce digamos la función psíquica de la conciencia? Es algo que brota mágicamente de la red neuronal, se produce biológicamente pero no se sabe muy bien cómo.

Para el psicoanálisis el cuerpo sólo no puede producir nada de lo psíquico, es una condición necesaria pero no suficiente, se necesita que el cuerpo interactúe con el mundo y, como dice Bassols, en el psicoanálisis el mundo es el Otro. La conciencia es una función del yo que se constituye en contacto con el Otro.

La ciencia al querer hacer hablar al cuerpo sin hacerlo pasar por el Otro, sin la historia singular del sujeto cae en un mecanicismo que le da la espalda a lo humano.

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Un comentario sobre “Comentario sobre el artículo de Miquel Bassols “Hablar con el cuerpo, sin saberlo”

    Enrique Delgado escribió:
    12 noviembre, 2014 en 7:14 am

    La cita del seminario 20 que se menciona en el post es afín a esta del seminario 1, “El sujeto no nos dice esta palabra sólo con el verbo, sino con todas sus restantes manifestaciones. Con su propio cuerpo el sujeto emite una palabra que, como tal, es palabra de verdad, una palabra que él ni siquiera sabe que emite como significante. Porque siempre dice más de lo que quiere decir, siempre dice más de lo que sabe que dice (1981: 387)

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