De la identificación a la segregación por María Hortensia Cárdenas

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Edit-7116La relación con el Otro oscila entre la identificación y la agresividad. La identificación, que comporta un lazo libidinal, una transferencia afectiva, es la otra cara de la agresividad. La relación con el Otro siempre es conflictiva, está marcada por el rechazo del Otro, celos y rivalidades, por la hostilidad y la destrucción. Freud ubica lo colectivo como una multiplicidad de relaciones singulares que se sostienen por la identificación. Sin embargo, Lacan destaca que la agresividad forma parte del fundamento de la subjetividad. Hay una tensión agresiva, paranoica en la relación con el otro que necesita de un orden simbólico que regule las relaciones con el otro. De este modo, y bien entendido, una colectividad no empieza por un vínculo identificatorio que los agruparía, sino por un rechazo, una exclusión. Las formaciones colectivas se unen para diferenciarse de los otros y por lo tanto, se separan, segregan. La segregación separa una parte del todo y determina dos campos: los que se identifican con un grupo, segregan a los que no comparten la identificación.

La segregación produce efectos de marginación, racismo, exclusión, con hostilidad y odio dirigido a lo que no es igual. Odio que acarrea agresividad. La segregación guarda relación con la identificación. Todo sujeto busca significantes que lo represente. Por ejemplo, “soy gay”, “soy alcohólico”, “soy víctima de…”. ¿Por qué? Porque el deseo de un sujeto es un deseo de pertenencia a partir del cual pueda decir “yo soy…” Es por eso que busca insertarse en Otro para encontrar el significante que lo represente.

Hoy vemos que son muchos los que no quieren entrar en el conjunto de “todos iguales”, y buscan ser diferentes, van en contra de la identificación. Nos topamos con un gran problema porque no se puede estar por fuera de todo conjunto, a menos de que uno se mantenga en aislamiento, en exclusión. Sin embargo, incluso así formaría parte del conjunto de los excluidos. La exclusión tiene un costo porque uno tiene que construirse una nueva identificación entre los segregados.

Tomo ahora dos ideas para orientarnos en la conversación sobre el odio:

  1. Guy Briole en “La palabra embargada” (Bitácora Lacaniana “El psicoanálisis y la libertad de la palabra”) retoma a JAM en la conferencia “El piropo” (Caracas, 1979) en la que habla del cangrejo que posee una pinza enorme, más grande que él mismo. El cangrejo la utiliza para hacer señas a las hembras de su especie y eso parece funcionar. Pero no en los parlêtres, en los que del lado de la relación sexual hay algo que siempre fracasa.

La historia nos muestra que algunos de estos cangrejos se asocian para lo peor, ocultándose detrás de esa enorme pinza que llega a ser un arma terrible, “para gangrenar el lazo social u triturar a todos los que se interponen en el camino de su funesto proyecto”. Este real desencadenado, de enfrentamiento entre semejantes, puede surgir en cualquier momento e infiltrarse por todas partes. Miller habla de él como de un “ácido de la contingencia (…) que diluye las estructuras”- (en Todo el mundo es loco, pp. 174-175)

  1. En Extimidad, en el capítulo III “Racismo”, Miller plantea que en el odio al Otro, expresión del racismo, hay algo más que agresividad. Si bien hay una consistencia en esta agresividad que da cuenta del odio y apunta a lo real en el Otro, nos podemos preguntar “qué hace que este Otro sea Otro para que se lo pueda odiar en su ser?” La respuesta es el odio al goce del Otro. Se odia en particular la manera en que el Otro goza. Miller retoma la noción del Otro del Otro para decir que el Otro es Otro dentro de mí mismo. A partir de ahí ubica la raíz del racismo como el odio al propio goce. Si el Otro está en mi interior en posición de extimidad, es también mi propio odio.Edit-7116
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Presentación del décimo tercer cuaderno del INES por Angélica Ballón

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Editada-6709Alguno que otro imprevisto puso en riesgo la realización de este cuaderno del INES. Sin embargo, llegó contra todo mal pronóstico a su consecución. Característica que suelen compartir a veces grandes sucesos en la vida.

Está compuesto por tres grandes partes: dos de ellas son cada una el conjunto teórico producto de la experiencia de un Seminario del INES. Y luego de ello, una práctica colocada de una forma diferente en los últimos encuentros: las Conversaciones Clínicas de la NEL.

El Seminario del INES alrededor de la “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”, de Jacques Lacan, y cuyo argumento estuvo a cargo de Enric Berenguer, tuvo lugar hace 8 años. Y por algún motivo recién se ha publicado. Eso es interesante. Veremos cómo vendrá a la lectura de los implicados en el seminario y de los que recién llegan a su alcance, luego de este tiempo. Viene así, con una transmisión suspendida en este tiempo de intervalo.

El segundo Seminario del INES que podemos encontrar en este cuaderno del INES, que es una edición especial, es el que gira alrededor de la “Alocución sobre las psicosis del niño”, también de Jacques Lacan, cuyo argumento estuvo esta vez a cargo de Guillermo Belaga, que tuvo lugar en el 2017.

En una de las primeras páginas del Cuaderno encuentro indicado que el Instituto Nueva Escuela (INES) fue fundado con el propósito de “desarrollar de manera sistemática una concepción crítica del psicoanálisis”. Lo que me hace preguntarme cómo así se está yendo en esta dirección. ¿Desde el CID practicamos una concepción crítica del psicoanálisis? Y en el caso de los docentes, ¿cómo así? Quizá esta publicación hable justamente de dicho propósito. Es decir, los cuadernos del INES, que tiene en este ejemplar el decimo tercero de la serie, es fruto de una serie de acciones, de dichos, y de posiciones críticas frente a lo que más de una vez se ha leído, o les ha sido dicho a los psicoanalistas docentes del INES, así como a aquellos otros que participaron en cada seminario. No solo eso, es criticar aquella concepción que se consiguió en un momento a partir de una experiencia. Principalmente esto es lo que podría costar poner a la crítica. Quizá no sería un propósito muy fácil, pienso, en especial cuando el recorrido que se va haciéndose es más largo, y por tanto con más experiencias y lecturas que se van tomando en el camino.

Ahora, el primer Seminario al que nos hemos referido, “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”, fue dado por Lacan en 1975, se trata así de una nueva formulación suya sobre el síntoma, en sus últimos años de enseñanza.

Y dice Enric Berenguer, sobre Lacan en este seminario: “…Hay que tener valor para decir esto después de plantear una formalización tan impresionante como la de los discursos, el significante amo, el saber, el plus de gozar, etc….Lacan no se conforma, nunca.”

En el segundo seminario que encontramos en este Cuaderno, Belaga toma del texto de Lacan su frase “El loco es el hombre libre”. Y dice que este “será el axioma que puede ilustrar la posición de Lacan en relación a las psicosis a lo largo de su enseñanza. De esta forma sitúa una posición ética del bien decir en relación a las psicosis, en tanto “el loco” da muestra de su libertad al elegir el sentido de sus síntomas”. Y más adelante dirá Belaga que “tanto el loco como el analista causan la división del sujeto. En este la posición frente a la angustia marcará una posición ética del practicante, que puede marcar su entrada al psicoanálisis”.

Y justamente sobre los practicantes, hacia el final del décimo tercer Cuaderno del INES, encontramos publicadas las Conversaciones Clínicas, desde la primera, que se han ido realizando en estos últimos años.

Es interesante cómo ha sido el cambio que se ha dado para la presentación de casos clínicos. Anteriormente, dentro de la estructura del Seminario del INES se incluía en un momento denominado “La lógica de la cura”.

Ahora, desde hace 4 años se ha inventó “La Conversación Clínica”. Dichas conversaciones tuvieron como preámbulo un trabajo de elaboración escrita en un Boletín de la Escuela acerca de lo que es una conversación.

 

 

Angélica Ballón Sánchez

Texto presentado en la Noche de escuela “Publicaciones lacanianas” el 07 de noviembre del 2018

Ecos de las X Jornadas de la Nueva Escuela Lacaniana por Mackling Limache

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45491531_2014740125239002_6188497503541788672_oMéxico albergó durante varios días una comunidad viva que se puso a trabajar sobre el tema de las Jornadas, la hospitalidad y el cariño de los colegas de las diferentes sedes nos hizo sentir como en casa, y es que presentación tras presentación, caso tras caso, trabajo tras trabajo y cada uno de los testimonios del pase de nuestras tres AE´s  fueron un acontecimiento para nuestra Escuela y -como no- para los cuerpos de -cada uno- que los escuchamos, además de la notable interlocución que se provocó fue un momento de bordeamiento de una pregunta albergada en el seno de la Escuela –¿qué es un analista?-y una puesta en acto de lo que Lacan1 decía sobre la enseñanza en psicoanálisis que no puede transmitirse de un sujeto a otro sino por los caminos de una transferencia de trabajo, es decir, en una experiencia de Escuela y -ésta vez- nuestras Jornadas nos lo permitieron.

No ha sido un frabulloso2 día, sino tres… tal vez un poco más, el Seminario del INES y la Conversación Clínica nos dejaron enseñanzas sobre la sexualidad femenina, la presencia del analista y la actualidad de su discusión/conversación, cuestionándonos -de la buena forma- también nuestra práctica clínica. Una mención especial para el control que tuvo su lugar en la conversación clínica y en los casos presentados durante las Jornadas.

Para algunos podrá haber sido, como Maria Marie Hélène Brousse, tal vez, un cierre para el trabajo de la madre -esperemos que no-, para otros como Raquel Cors, el inicio de una serie de testimonios que nos provocarán estudiarlos y escucharlos, y podríamos seguir y seguir… pero uno ¿con qué se queda? -me pregunto- me quedo con el deseo -decidido y renovado- de sostener la causa analítica, nuestra Escuela y -por supuesto- el análisis.

 

1 J. LACAN, Acta de Fundación; http://elp.org.es/wp-content/uploads/2013/02/1D_Textos-Fundacionales_Acta-de-Fundacion.pdf, pág. 8.

2 Proviene del inglés frabjous, neologismo del poemario “Jabberwocky” de Lewis Carroll, el término hace referencia a lo bello, fabuloso y gozoso.

Ecos de las XII Jornadas de la NEL-Lima

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La locura de ser… madre

Lo que el psicoanálisis enseña

 

Las XII Jornadas de la NEL-Lima fueron un acontecimiento de Escuela. Lo clínico, lo epistémico y lo político del psicoanálisis de orientación lacaniana, anudados por el Pase. El miércoles 6 de septiembre de 2018, la comunidad psicoanalítica se reunió en la sede para recoger sus ecos, su resonancia en cada uno. A continuación, dos de los textos que abrieron la conversación.

Marita XII Jornadas

Ecos

Marita Hamann

Miembro de la NEL-Lima

Como se trata de recoger los ecos que dejaron nuestras Jornadas, comenzaré por mencionar los ecos que he recibido por parte de algunos de los asistentes y que comparto.

En primer lugar, cabe destacar que han sido jornadas clínicas y epistémicas que no fueron soportadas de manera única o principal por los invitados de otras sedes o Escuelas: varios de los integrantes de nuestra sede participaron activamente en ellas. Pero es cierto también que el hecho de haber contado con la Presidenta de la NEL, una AE de la NEL y dos Ex AE de la ELP ha permitido que estas Jornadas tengan un peso político que evidencia de qué modo la Escuela se constituye al modo de una correa de transmisión capaz de motorizar a sus analistas practicantes hacia el estudio, el diálogo y el debate. De manera más concreta, es indudable que los testimonios del pase consiguen resonar de formas diversas en cada uno abriéndonos a la dimensión del Inconsciente en singular; así ha ocurrido esta vez, como no podía ser de otro modo, con el reciente testimonio de María Cristina Giraldo, tanto más por cuanto se trata de un miembro de esta Escuela.

El Pase encarna el punto vivo de nuestra comunidad y transmite en acto lo que queremos decir cuando insistimos en que la Escuela es, ante todo, una experiencia. Sin olvidar que, como indicó Xavier Esqué, la Escuela no es un fin sino un medio para sostener el discurso analítico. La política del pase, como señaló Clara María Holguín, implica que el pase es político. En el excelente recorrido que ella realizó el domingo a través de la noción de estrago, noción que también atañe ocasionalmente el lazo con la Escuela, resaltó que la propuesta de Lacan se sostiene en “la conjunción inédita entre lo analítico y lo institucional con la proposición del pase…  Lacan hace que su invento, que gira alrededor de no saber qué es un psicoanalista, se convierta en un trabajo: el pase”. La Escuela se propone, así, como un  lugar de invención. Y no del saber torturado, como nos recordaba X. Esqué el viernes.

Enumeraré ahora algunas reflexiones inacabadas que me rondan como fruto de la transferencia de trabajo que las Jornadas cristalizan y reabren; no todo, por supuesto. Como ya comenté en otro momento, ha llamado mi atención esa frase de Ana Aromí en el sentido de que la madre no solo es la que tiene a los hijos, ¾teniendo en cuenta que, también, la maternidad, desde cierto ángulo es una experiencia de pérdida que comienza con el embarazo,  continúa en el alumbramiento y aún después¾, sino que la madre, a su vez, es objeto de sus hijos, un objeto del que los hijos pueden resentir no tener nunca del todo, añado.  La madre toda no es únicamente la que se coloca como propietaria sino, también, la que se reclama. ¿No representa acaso, para remitirnos a Freud, el encuentro con la castración de la madre, el encuentro con la castración como tal? De allí que, a fin de cuentas, ninguna madre responda bien al Ideal que se levanta en la publicidad cuando se aproxima la celebración del Día de la madre. Lo que se ignora es que, salvo dramáticas excepciones, esas son buenas noticias para todos.

En la mesa que tuve el placer de comentar, Laura Benetti y Ángela Fisher presentaron dos trabajos de estructura parecida, provenientes de la literatura pero basados en hechos que efectivamente ocurrieron, y que aludían a la locura materna. Lo sorprendente es que el desenlace es radicalmente distinto en ambos casos: en uno la cosa acaba en el violento asesinato de la madre mientras que, en el otro, el niño que avergüenza a la madre por haber nacido sin un brazo consigue suplir, como mencionó Laura, la mano que faltaba con la mano del escritor, con la que se hace una vida. Lo que demuestra que, en última instancia, la responsabilidad es siempre del sujeto y ningún destino es irreductible. Pero quiero ahora volver a traer la cuestión que Anna Aromí planteó a continuación: ¿Qué relación podría establecerse entre la toda madrey el feminicidio?

De la mujer que se afirma por lo que tiene, que rechaza lo concerniente a la diferencia sexual, cuyo modelo es la fantasía o el fantasma del amor mutuo y recíproco, como el que, por ejemplo,  supuestamente se ´profesarían madre e hijo,  según el cual la pareja es, en ciernes, un niño a educar (o reeducar), de esta mujer, pues, es posible decir que se “autofeminicida”. Ese amor ideal solo puede  realizarse a condición de suprimir toda alteridad, puesto que consentir en esta implica la asunción de cierta soledad, la misma que, verdaderamente, tampoco ocurre en la experiencia real de la maternidad, dado que la mujer que ha de parir y preservar la vida del bebé que tiene en brazos no deja de padecer una soledad que no pocas veces la conduce a la desesperación.

Como señala Leonardo Gorostiza en una entrevista publicada ayer a propósito de las XVII Jornadas de la EOL, si, por un lado, asistimos a la proliferación de los sexos y las identificaciones, por otro, “podríamos estar asistiendo, paradojalmente, a un rechazo de la alteridad que lo femenino implica para cada ser hablante”, de la mano del capitalismo y la ciencia, cuyo horizonte es la homogenización: la producción de subjetividades sin causa, es decir, sin relación con la más íntima verdad que es, al mismo tiempo, una extranjera. Los primeros movimientos feministas se ubicaron  del lado macho de la sexuación, agrega Gorostiza, y no de lo femenino en tanto tal, por cuanto este implica afrontar la radical alteridad del Otro, comenzando por ese Otro que es el cuerpo no tan propio en el que habitamos. Y por eso, los feminismos contemporáneos tenderían, pese a lo que postulan, a acentuar la discordia entre los sexos.

Terminaré con una invitación: Se dice muchas veces de quien muestra una conducta cruel, “ese (o esa) no tuvo madre”. ¿En qué se apoyaría tal expresión? ¿Cómo podríamos nosotros ponderarla?

 

Ecos

Lilibeth García

Asociada de la NEL-Lima

Lilibeth XII Jornadas

¿Qué efectos?

Un efecto de alegría, de vitalidad, de reafirmación de mi deseo decidido por el psicoanálisis. Nuestros invitados pusieron en acto el gay-saber, pusieron a circular la alegría de saber, de uno que se produce desde el consentimiento del agujero. Una transmisión que toca el cuerpo y que como analizante me interpela en relación a mi análisis y en mi relación con la Escuela.

Escuchar el testimonio de María Cristina Giraldo en esa apuesta por darle la vuelta a las situaciones de su vida, la tenacidad de su deseo, no quedarse en el estrago, de ir hasta las últimas consecuencias en su análisis, las palabras de Anna Aromí animándonos a empujar nuestro análisis hasta las últimas consecuencias, me parece de tal importancia porque sitúa en cada analizante la responsabilidad de su deseo, llegar hasta las últimas consecuencias me parece que es sostener un vínculo ético con ese deseo, atravesando un camino siempre singular, sosteniendo un recorrido de vueltas, bordes, vacíos, desencuentros y hacer de ello un modo particular de estar en la vida, asumiendo que no se trata del Otro, del analista, sino de la apuesta de cada uno. Pero también me parece que permite deconsistir la idea de pensar que el AE es un ideal, no se trata de llegar a ser, solo hay un empujar el deseo, un alojar, un consentir a ese no-todo cada vez.

Clara María Holguín en su enunciación agujerea la Escuela, la desidealiza, nos invita a alojar una Escuela no-toda, en la que el estrago también forma parte. Desde mi perspectiva es una invitación a trabajar nuestro vínculo con la Escuela, para dejar de vivirla desde la demanda, o convertirla en un Otro consistente, o enredarse en el imaginario en el vínculo con los otros, o tapar el agujero con la idea de un saber consistente, pero sobre todo, a no dejar caer nuestro deseo por el psicoanálisis.

Soledad sin desolación

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Introducción

La noche del 9 de mayo en la NEL-Lima, en el marco del ciclo “El Pase en el centro de la Escuela”, Ani Bustamante, psicoanalista asociada de la sede, presentó el tema “Soledad sin desolación” al final del análisis.

Ani tomó los testimonios de dos AE de la Escuela: Gabriela Grinbaum y Beatriz Udenio.

A partir de ellos, y con mucho arte, nos hizo caminar de la mano el trayecto que va de la soledad fantasmática, la paradójica soledad de la consistencia del Otro, la soledad de tener que ser… a la soledad satisfactoria de quien inventó cómo vivir con su real.

Ani hizo resonar lo femenino y el amor entre los asistentes.

Patricia Tagle, psicoanalista miembro de la NEL-Lima, estuvo a cargo de los comentarios.

A continuación compartimos la presentación de Ani esa noche.

 

Renato Andrade

Director

 


Soledad sin desolación

Por Ani Bustamante

El fin de un análisis se puede pensar como un trayecto hacia la soledad sin desolación, dada la extracción de un nuevo S1 al caer las identificaciones que alienan al Otro.

 Por eso hay algo de poema en el testimonio de un pase, algo que transmite pero no aliena, algo de la soledad de la letra, y del sonido que percute en el cuerpo.

 Me valdré de los testimonios de Gabriela Grinbaumy de Beatriz Udenio, en ellos quiero remarcar, además, el correlato que encuentro entre el advenimiento de “una mujer” y la soledad de la letra, que en ambos casos surge en el intersticio, haciéndose lugar entre la tiranía del significante.

 Gabriela Grinbaumhace un recorrido que empieza con la pregunta ¿qué significa ser una mujer original?, en esta preguntame chirrió el significante “original” por su relación con el mito metafísico del origen. Lo interesante de este caso son las tensiones que desde muy temprano habitan en la analizante en relación a lo materno (y su relación con lo femenino, y con el amor).

 Grinbaum rechaza la identificación con el origen materno, buscando aquello peculiar y diferente, y lo nombra como: la originalidad en una mujer. Así, desarma los disfraces femeninos: la mujer con tacones, la maquillada, el rosa, etc, y se plantea que una mujer original es aquella que: “da origen a algo nuevo. Es una mujer que se inventa a sí misma.Es una mujer que rechaza las marcas recibidas por la madre.”  Es decir, la mujer original es un despliegue de ideales… una vuelta al mito.

 A partir de esta apertura interrogativa y su respuesta temprana desde el ideal, el testimonio nos muestra la trama entre La mujer, el ideal y el amor. Las dificultades para situar lo femenino en singular pasan por atravesar el campo de lo indecible, es decir, eso “original” no se engancha a la cadena significante, este agujero la lleva a la constante pregunta por ¿qué es una mujer? y cómo se accede a ese Otro goce, ese que suponía era sin el falo. La analizante mantenía la búsqueda del acceso a lo femenino desde el significante y desde la imaginarización, identificándose, así, a lo masculino, e intentando reparar la poca masculinidad del hermano y al silencio de un padre sin deseo hacia la madre. No había, entonces, lugar para la soledad de lo indecible.

Esta búsqueda por ser La mujer ideal, la que siempre es “más” la deja adherida a su fantasma, lejos del encuentro con ese Otro goce que anhelaba.

La desolación puede ser uno de los efectos del ideal.

En el recorrido del análisis vemos cómo ese mito del origen (tanto en su vertiente de originalidad, como en su transcendencia metafísica) cae. No hay trascendencia en lo femenino, nada que encontrar de esencial, de “natural” (que fue el significante que le resonó desde pequeña) por debajo de la máscara.

 “Mi final de análisis se produjo cuando fue posible la tachadura de La Mujer, es decir, cuando pudo reconducirse el ideal femenino de La Mujer a una mujer. La revelación que detrás de la máscara no hay nada. Que lo femenino es la máscara misma”.

A partir de aquí tiene acceso a Otro goce, del que dice:

“El goce obtenido en el final no está articulado al fantasma. He aquí el goce femenino. No hay fantasma que lo sostenga.”

De la misma manera Beatriz Udenio nos muestra el trabajo de filigrana en análisis, a partir de cual la búsqueda de la designación del Otro -que empieza con “vos vas a serla madre de mis hijos”- recae en ella como una cárcel significante que puebla su vida amorosa de h(n)ombres que la sitúen, que den localización a lo femenino.

 En ambos testimonios, la llegada de la soledad se puede pensar como una manera de romper los tentáculos del fantasma. En el caso de Beatriz Udenio, ella queda atrapada a la nominación dada por el Otro (“vos vas a serla madre de mis hijos”) y por el lugar de falo materno. En el caso de Gabriela Grinbaum, atrapada a la identificación al ideal femenino, a La mujer.

 Udenio, en relación al lugar que tempranamente ocupa la escritura y la letra, dice:

“en casa, la pupi -la muñeca- para mi madre era yo y mi recurso para esconderme de su cuidado y mirada insistente era el de aislarme a reproducir letras de un periódico de la lengua materna, el rumano, disfrutando de hacer arabescos. Así aprendí a escribir.”

 El en-canto marcó su relación con el Otro al que llegaba desde la amabilidad y la sonrisa congelada que marcaba una distancia. La docilidad para acomodarse al deseo del Otro en busca de un lugar, la deja a merced de los vaivenes de ese Otro, en una franca situación de desolación, en la medida que desolado está quien tiene a su ser colgando del reconocimiento, desolada en tanto su vida pende de quien puede quitarle lugar.

Es en un tercer análisis cuando circunscribe la voz que buscaba “dulcificar la oreja del Otro”, esa voz que surge como objeto a, sobre la cual dice que: había surgido como resto de la constitución de mi lugar para el Otro”.A partir de allí las cadenas entre ella y el Otro se desarticulan, dejando en ese resto de voz, el viento invisible que queda como resto de los nombres. Decide empezar clases de canto y descubre el goce que le produce el “recorrido del aire hasta la salida de ese objeto, que nace perdido, ex – sistente, separado”

Finalmente, a partir de un sueño en el que iba en un tren y llega hasta un cartel que dice: “Terminal B”,  localiza la soledad del final, con un resto de voz, y con una letra: B

 En ambos casos, la búsqueda de la singularidad encallaba con los nombres del Otro. Ser mujer sola, es decir, liberar el goce de la atadura mortificante del significante, se revela con mayor intensidad en lo femenino. La necesidad de asistir a la urgencia del Otro para sostener el propio ser, se conjuga con una posición en el amor basada en el hacerse amar. Me parece interesante cómo en el final del análisis de estos dos casos, el amor cambia de lugar: hacerse amar, pero también amar, algo en el amor propicia el encuentro con esa Otra mujer que arriba extranjera, ya sea en el ir-y-venir de una ciudad a otra (Beatriz Udenio) o en amar sin la insistencia para que la “relación sexual” exista.

La maternidad no sólo es asunto de mujeres[i]

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Iniciamos la sesión de cartel alrededor de una frase que propusiera Patricia Tagle: la maternidad no sólo es asunto de mujeres. Nos pareció provocadora porque nos permitía pensar la maternidad como un punto de cruce de múltiples aspectos, donde muchos de ellos no están referidos necesariamente a la mujer que concibe un niño.

Entre otras cosas, la época, los hombres, los hijos también, asumen una posición respecto de la maternidad. Ella los interpela y conmina a responder de un modo determinado que trataremos de ir delineando en el trabajo de cartel.

No es poco común escuchar la dificultad de algunas mujeres para decidirse a devenir o no madres. Del lado de la paternidad, los hombres no son ajenos a esta dificultad. ¿Las razones son las mismas? ¿Para ellos involucra el amor por aquella mujer a la que convertirán en madre? Para la mujer esta experiencia involucra el cuerpo, no sólo en la sabida perspectiva biológica sino sobre todo en la libidinal. Hay quienes prefieren criar un animal, después de todo, se lo puede domesticar, a diferencia de un niño, siempre Otro, siempre bárbaro.

La época favorece el goce Uno. Nos invita a replegar los lazos y a exaltar la individualidad. En este contexto, la maternidad puede ser vivida como un obstáculo para un imperativo de goce que se extiende globalmente. “Primero quiero darme la gran vida y luego pensaré en hijos”, decía una paciente. Otro apuntaba: “cuando tienes hijos tu vida ya no es tuya, lo mejor es aprovechar antes todo lo que se pueda”.

A partir de esto es posible pensar que las vicisitudes por las que atraviesa la maternidad en nuestra época son, al menos en parte, similares a las de una travesía que va del narcisismo al Eros. O mejor dicho, del goce Uno a la transferencia.

Es interesante también pensar el estatuto que pueden tomar, hoy en día, los hijos para sus padres. Decir solamente que el niño viene a ocupar el lugar del síntoma de la pareja parental o del objeto en el fantasma de la madre, puede impedirnos ver ciertas tramas. A veces, por ejemplo, el niño parece ser para los padres un objeto de consumo más; para ser vestido, presumido, lucido. ¿Es este el narcisismo de los padres que se juega en el hijo y del que hablaba Freud? Como sea, el niño no escapa al mercado, está incluido en él.

Terminamos la reunión subrayando la importancia que tiene seguir profundizando en las formas que toma la maternidad en nuestra época y cómo se ubican los otros actores de la sociedad respecto de ella.

 

 

[i]Primeras notas del Cartel 1 de la NEL-Lima hacia las X Jornadas de la NEL en CDMX y las Jornadas de la NEL-Lima 2018. El Cartel 1 lo integran Patricia Tagle, Renato Andrade, Renzo Pita, Ani Bustamante y José Miguel Ríos.

El futbol en Perú y su importancia en la economía pulsional de sus hinchas

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Por José Miguel Rios

Giovanni Tazza imagen

Hace unas semanas tuve una entrevista con Fernando Gómez Smith, psicoanalista miembro de la AMP (Asociación Mundial de Psicoanálisis) y de la NEL-Lima (Nueva Escuela Lacaniana), donde conversamos acerca de la emoción que palpita en las diversas calles y ciudades peruanas cuando de fútbol se trata y, a pocos meses del final de una larga espera -36 años de no ir a una copa mundial de fútbol-, le pregunté por el hito que este evento marca en el país y en la subjetividad de la gente.

  1. En su opinión ¿Qué hace que el fútbol sea tan importante en Perú, que levante tantas pasiones, como se ha podido observar el pasado miércoles 15 de noviembre, aun cuando la selección no había logrado una clasificación en 36 años y siendo que el torneo local no es de un alto nivel?

Por un lado, el fútbol es el deporte más difundido en todo el país, abarca todos los niveles económicos y culturales y por otro, se ha trasmitido la idea de que en el pasado el fútbol peruano se caracterizó por la calidad de su juego, el famoso “juego bonito”, incluso se decía que después del fútbol brasilero seguía el futbol peruano. Siempre había la esperanza que las viejas glorias volvieran a renacer.

Pero la verdad es que en realidad nunca el fútbol peruano ha sido una potencia a nivel mundial, creo que a lo sumo ha sido campeón, a nivel sudamericano, en dos oportunidades y paro de contar.

En la década de los setenta donde se lograron las clasificaciones para tres mundiales también se celebraba, con la misma pasión, incluso se celebraba cuando los equipos de fútbol con mayor arraigo en el pueblo peruano tenían una destacada actuación en la Copa Libertadores, la celebración no es una novedad, incluso se puede decir que en ese tiempo se buscaba cualquier pretexto para celebrar.

Si bien es cierto que un pueblo tiene el derecho a celebrar sus triunfos, también es cierto que en estas ocasiones se aprovecha la oportunidad. Es como en los carnavales, tradición pagana que conmemora la muerte del padre de la horda primitiva. Durante el tiempo que duran las festividades todo está permitido, se consciente al exceso, a lo desregulado.  Podemos suponer que puede suceder después de 36 años.

 

  1. ¿Cree usted exista una cualidad especial en este equipo, en esta generación, que haya permitido lograr la clasificación?

Me parece que la respuesta está en el mismo contenido de tu pregunta, ahora, a diferencia de jornadas eliminatorias anteriores, hay un equipo.

Hay un gesto del entrenador, como acto simbólico, que permite que se produzca como efecto esta condición de equipo. Me refiero al hecho que en un momento determinado pueda prescindir de aquellos que de una manera manifiesta ponían su goce fuera del campo de futbol, sea quien sea, tenga la fama que tenga. Es un riesgo que tomó y le dio resultados.

Con este gesto Gareca le trasmitía al resto de jugadores la idea de ese que se creía excepcional, no solamente por su prestigio en el campo de juego sino como aquel que quiere gozar de todas y de todo, ese no tenía cabida en el equipo, que no había lugar para aquellos que quisieran encarnar lo excepcional. El uno no hace lazo, no hace equipo.

  1. ¿Cuál cree usted sea la importancia de Paolo Guerrero como líder y capitán del equipo nacional? ¿Transmite algo de sí a los demás?

En los procesos anteriores a “los Paolos” les era complicado asumir, de una buena manera, la condición de líder, lo hacían, pero a modo de sentir, sobre sus hombros, que la clasificación dependía de ellos exclusivamente. Sobre ellos recaía la responsabilidad de que el futbol peruano estuviera en el próximo mundial. Esta condición subjetiva terminaba por aplastarlos, no podían jugar como lo hacían en sus clubs. Era una política del aficionado, de la prensa e incluso de los entrenadores, apelar a la excepción.

  1. ¿Cuál cree usted haya sido la función principal del técnico argentino Ricardo Gareca en la conducción y conformación de un equipo, un grupo, una masa? ¿Tuvo él alguna cualidad especial que los anteriores técnicos no tuvieron?

Si tuviera que elegir la virtud que más me ha llamado la atención, tendría que decir, a modo conclusivo, que me parece que el entrenador de la selección nacional de fútbol ha tenido la virtud de encarnar la función de padre que trasmite un deseo.

En las entrevistas, en las decisiones que va tomando durante todo el proceso, y aún después de la clasificación, vemos a un Gareca colocado en el lugar de un padre deseante, nunca dejó de creer en el jugador peruano, de su calidad y los resultados que se fueron dando, en una trasmisión mesurada, permitió que ese deseo de Gareca, se trasmita a los jugadores, -se la terminaron creyendo-. Esta es la virtud que han tenido todos los entrenadores que han obtenido grandes resultados en el fútbol peruano y que los entrenadores anteriores no pudieron trasmitir o no tuvieron el mismo deseo.

Pero por otro lado y en consonancia con lo expuesto anteriormente es un padre que hace posible un goce acotado, limitado, posibilita a partir del deseo condescender con la ley que va proponiendo.

Hay una serie de gestos que están encaminados a tratar regular el goce, por un lado, no volver a contar con aquellos jugadores que fueron parte de algún escandalo fuera y dentro de la cancha, con jugadores que no tenían como prioridad el proceso clasificatorio. Hay que destacar, por otro lado, que Gareca cuando toma estas decisiones lo hace sin que le tiemble la mano, así se trate de un jugador de prestigio o un jugador que por sus características fuera importante en su esquema. Cuando se comienza a repetir la historia en la cual el periodismo habla más de los jugadores por lo que hacen fuera de la cancha Gareca recurrió, por ejemplo, a una concentración más extrema: del avión al hotel de concentración, cero vida social.

  1. El 16 de noviembre salí a la calle y vi algo completamente nuevo para mí en mi país: la gente estaba feliz, sonriente, amable, calmada. Se respiraba un aire de júbilo, de pertenencia, de hermandad. Pensé entonces que el Perú, siendo un país multicultural, tiene distintas formas de ver la vida –quizá por eso es difícil ponernos de acuerdo-. Ni la gastronomía, ni la política, ni el arte, ni los campeonatos deportivos como el surf han podido crear un conjunto que agrupe a todos. Esta vez el fútbol lo hizo. Por un lapso el Perú fue uno solo. En ese sentido ¿se puede pensar al fútbol como el synthomedel país?

Como lo señalé anteriormente, ya el fútbol, en el pasado había logrado hacernos creer, por un breve tiempo, que el fútbol peruano podía contribuir a una identidad nacional, hacer que seamos uno.

Pero todo está supeditado a los resultados, a que el entrenador logre “estar en el corazón del pueblo”, a que los jugadores suden la camiseta, etc. Una serie de exigencias, que a mi entender mueve pasiones, algo del exceso de goce está en juego. No es un saber hacer con, sino un “permiso” para que el goce esté por doquier y de una manera “justificada”.

Todos son comentaristas deportivos, todos son entrenadores, todos, hasta el que nunca jugo fútbol sabe de fútbol y se siente autorizado a opinar, incluso saber más que el semejante.

Pasamayo maldito

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Por Enrique Delgado

Empezando el año 2018, un bus cayó al abismo de Pasamayo. Días antes, mientras estábamos pendientes de la posible vacancia presidencial, un Decreto Supremo ampliaba de diez a doce el número máximo de horas diarias de conducción de los choferes. A partir del suceso, nos enteramos también que, cuando el estado concesionó la vía, no incluyó que se colocarán medidas de seguridad, como las bandas que, contrariamente a lo señalado por las autoridades, sí tienen la capacidad de detener a un vehículo pesado. Ambas medidas beneficiaban claramente a las empresas, no a los ciudadanos. La relación de medidas como estas, o peores, durante las últimas tres décadas es enorme. Salvo excepciones, no suelen ser noticia.

Entre un gobierno y otro, un escándalo, una obra, una denuncia u otra, el modelo neoliberal implementado en nuestro país desde la década de los noventas, continúa avanzando, como una combi o un bus desbocado, llevándose por delante todo aquello que le haga obstáculo: derechos conquistados, pueblos indígenas, el medio ambiente, el cumplimiento de las leyes, los compromisos con los electores o lo que fuera. No lo hace, ciertamente, de manera homogénea. Si el dinero alcanza para tener automóvil, puedes ir de forma más segura “por arriba” o acudir a una escuela o una clínica que estafe menos. Puedes avanzar por la costa verde por un tercer carril innecesario y almorzar en restaurantes frente al mar que, en plena capital, y a la vista de todos sus habitantes, vulneran la Constitución privatizando el espacio público. La mirada es enrejada por las coordenadas de la hegemonía.

Vivimos a la peruana los efectos de la profundización del discurso capitalista. Somos gobernados, hasta el momento, por un empresario “exitoso”. O quizá también eso sea una ficción y él sea solo una pieza de una maquinaria que exige siempre más. Como señaló Renzo Pita en un estado de FB, las declaraciones de PPK sobre Odebrecht mostraban la posición subjetiva del sujeto capitalista. Mostraban también, de manera clara y distinta, lo que es la plusvalía y por qué esta es “causa del deseo”. Solo le faltó sonreír, como señaló Marx, “ante el encanto de algo que brota de la nada”. En su defensa, PPK coincidió con Alan: la plata llega sola; pero para el capitalista, no para los trabajadores. No hay, pues, reconciliación posible entre el capital y el trabajo.

Pero el discurso capitalista es en realidad un falso discurso, pues atenta contra el lazo social. Y la urgencia de nuestro tiempo es que, de un lado, el capital no necesita ya de la democracia para continuar su expansión ilimitada y, de otro, que no vislumbramos, hoy por hoy, una alternativa viable en el ámbito colectivo (en el uno por uno, un psicoanálisis puede suscitar que, en el fraseo de Alemán, allí donde era el individuo neoliberal del goce autista, advenga el sujeto excéntrico del inconsciente).

De un lado, el antifujimorismo no constituye un proyecto más allá del rechazo y la denuncia. Parte del mismo es una izquierda funcional al capital, emprendedora, que plantea reformas liberales importantes (como las de género) que, sin embargo, no objetan el modelo, la economía política de goce en la que estamos inmersos. Así como en la segunda guerra mundial nazis y aliados cometieron barbaridades, o durante el CAI, campesinos e indígenas “indefensos” fueron también agentes de crueldad; el destacado rendimiento del fujimorismo en cuanto a violaciones de derechos no significa que tenga la exclusividad de la corrupción o de la barbarie. El antifujimorismo corre el riesgo de la pureza, del goce de la segregación.

De otro lado, una mayoría de peruanos considera a Fujimori como aquel que ocupa un lugar de excepción: el que pudo contra el terrorismo y la hiperinflación. Aquel al que no le temblaba la mano para cerrar el congreso, matar a “los terrucos”, meternos la yuca (en el fraseo de aquella década, que PPK ha actualizado con el indulto), o también para esterilizar ciudadanos en condición de pobreza (“se reproducen como animales”). El fujimorismo autoriza el goce del exterminio. De allí que no sorprenda que una de las preguntas que han hecho circular sus representantes, desde su retórica narcinista, sea: ¿Por qué tanto odio?

Finalmente, en el marco del declive institucional, diversos colectivos se han pronunciado sobre el indulto, sus motivaciones y sus consecuencias sobre el tejido social y la memoria. No ha sido el Colegio de Psicólogos sino un grupo particular de psicólogos, incluyéndome y a varios de los presentes. Tampoco la Sociedad Peruana de Psicoanálisis sino un grupo al interior de la misma.

¿Y la NEL? Pienso en este momento en lo ocurrido en Cataluña. Me sorprendió lo oportuno del comunicado de la ELP, once días antes del referéndum. Pienso también en los términos del primer comunicado de la AMP sobre Venezuela, asumiendo una narrativa extendida sobre el proceso de ese país. ¿Un pronunciamiento corresponde necesariamente a un momento de concluir?, ¿qué significa en el Perú de la República Empresarial incidir en la política desde el psicoanálisis lacaniano?, ¿hay alguna salida al discurso capitalista?, ¿O, como país, podemos estarnos yendo, otra vez, al abismo?