¿Qué es un padre? Consecuencias clínicas y políticas de su declinación. Argumento de las XIII JORNADAS DE LA NEL-LIMA

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ARGUMENTO
Un padre es, en primera instancia, alguien llamado a encarnar una función que depende del hecho de haber sido nombrado para ejercerla. Su existencia no se sostiene únicamente del amor que sea capaz de inspirar, de sus características personales o de la biología, inclusive, sino de haber sido indicado como tal por Otro; en primer lugar, por la madre. En ese sentido, el padre es una suerte de conclusión lógica, el tercero en cuestión respecto del vínculo entre la madre y el niño. De este hecho se desprende su potencia simbólica, que es, precisamente, la de nombrar al hijo engendrado o adoptado, si tenemos en cuenta que “ser hijo de” implica, ante todo, ese reconocimiento.

Esta función tercera, que obstaculiza el repliegue narcisista entre la madre y el niño, se considera, tradicionalmente, y no por casualidad, fundante de la cultura y portadora de la Ley de prohibición del incesto entre madre e hijo, la única de todas las leyes que no ha necesitado ser escrita.

Lacan formaliza el Complejo de Edipo freudiano a través de la fórmula de la metáfora paterna: aquella por la cual se instala la imposibilidad del goce absoluto. Y la función queda establecida como Nombre del Padre, nombre que, en francés (Nom), juega con la homofonía entre no y nombre. Esta operación siempre dejará un resto no metaforizado, lo que nos lleva a plantear que no hay metáfora paterna que no sea fallida.

Digamos al pasar que el padre, para un sujeto, tiene también una cara real: es el agente supuesto de la privación del goce. Y una versión Ideal: la que, por amor, exigiría la renuncia a toda satisfacción, la del ciego ante los deseos.

Pero, para ejercer la función que le compete, el padre no ha de intervenir identificado con la Ley: ni la hace ni la ejerce según su parecer, puesto que esa Ley es, principalmente, Ley del deseo (límite al empuje a la satisfacción inmediata) y de la palabra, en tanto que mediadora del vínculo con los demás. Si el padre humaniza el deseo en las vías de la Ley, es porque él mismo se reconoce como sujetado a esa Ley que representa. Y, para hacerse merecedor de respeto y amor, ha de situarse como causado por un deseo ligado a la mujer que es madre de los niños a su cuidado, es decir, que él no es causa de sí mismo, al modo de Dios, sino que es lo que es por haber hecho de una mujer la causa de su deseo, un efecto, a su vez, de la causa que lo anima. La función, pues, tiene que ser encarnada por un padre vivo, cuyo carisma haya conquistado algún impacto en la familia. Este es un padre que puede responder, lo que implica una responsabilidad ética respecto al problema no resuelto del deseo, un testimonio vivo de lo que puede ser una existencia. De allí que un padre, uno por uno, no sea sino el modelo de una función antes que la realización de un ideal universal.

Podemos decir, entonces, que del modo en que se ejerce la función dependerá la ficción reguladora necesaria para la existencia, no solamente porque, para la inserción del sujeto en la cultura que lo acoge se requiere de una idea sobre su identidad, un sentido de la historia a la que adviene y del sentimiento de tener alguna raíz y destino que forjarse, sino, especialmente, porque el modelo de la función que constituye influirá en el abordaje del Otro sexo.

Posteriormente, Lacan pone de relieve que el Nombre del Padre no es uno solo. El sujeto puede hacerse representar de muchos modos elaborados a través de más de un encuentro, de allí que hable de “los nombres del padre”. No obstante, esta pluralización sigue teniendo como modelo aquella tomada de la metáfora paterna. Lacan reinventa de ese modo el psicoanálisis freudiano llevando la experiencia subjetiva de un psicoanálisis más allá del padre y es así como pluraliza el Nombre del Padre, restándole protagonismo cuando señala que otros instrumentos pueden cumplir esta función.

Ahora bien, el discurso de la ciencia, por un lado, y el del capitalismo por el otro, han conmovido rotundamente el lugar del padre en nuestra época, aunque, a decir verdad, este movimiento data de hace mucho tiempo ya, al punto que puede sostenerse que la invención misma del psicoanálisis responde a la declinación paulatina de la función del padre. Si la teorización freudiana sostiene al padre, todavía ligado a un cierto sentimiento religioso vinculado a la tradición y lo universal, Lacan acaba situándolo en el lugar mismo del síntoma, en el sentido en que es aquello a lo que un sujeto puede echar mano para forjar su anudamiento singular entre los tres registros de la experiencia: imaginario, simbólico y real. Es decir, el modo en que, sirviéndose de un lenguaje, consigue operar sobre el goce del cuerpo y arreglárselas con la angustia.

No obstante, la ciencia ha reducido la función del padre a la del ADN soslayando así la verdad de la palabra y del pacto en que se sostenía ese lugar y lo real del impacto que su modalidad de goce produce en la familia, para bien o para mal. Más allá, la verdad desaparece en la búsqueda de fórmulas, medidas y evaluaciones que aspirarían a dar cuenta de un real irrefutable y válido para todos los casos.

Por otra parte, el discurso capitalista empuja a la satisfacción inmediata reduciendo al sujeto al presente, desvalorizando el papel que la historia y la memoria juegan en él. La autoridad se disuelve y la comunicación en red favorece la reacción instantánea, la subordinación a la imagen, el gobierno de las pasiones y el anonimato de la serie homogeneizadora, lo cual agranda el sentimiento de vacío, angustia y desconcierto. El contragolpe no se hace esperar, surge de la mano del autoritarismo, la profusión de sectas, el fortalecimiento de los nacionalismos, racismos y clanes de todo tipo.

Sabemos que a partir de la modernidad la forma tradicional de autoridad está en crisis. “No hay un vacío de poder sino un vaciamiento de la autoridad que trae consigo un progresivo abandono de la responsabilidad, una generalización de la victimización, un cese de los mecanismos de transmisión en las instituciones educativas”. [1] Donde esta función declina, ¿puede aparecer, la nostalgia por una Ley fuerte, absoluta, inhumana, capaz de reemplazar la impotencia paterna por una salida omnipotente que favorecería el cinismo y la canallada?

La apuesta del psicoanálisis de orientación lacaniana es la de no retroceder frente a los desafíos que la época nos impone, ante la inexistencia de un orden simbólico universal y coherente, como es el del siglo XXI. El debilitamiento de la posición del padre, tanto como la caída de los ideales, son algunos de sus rasgos característicos.

¿Qué queda, pues, del padre hoy? ¿Cómo situar su función en la época de la lucha por la igualdad de los sexos? ¿Qué cicatrices produce su declinación?

Podemos aquí acoger la propuesta de Éric Laurent cuando dice: “…quisiera proponer un programa de investigación. Se trata de buscar caso por caso, en las parentalidades de hoy y con los problemas clínicos con los que las familias se confrontan, qué es lo que actúa suficientemente como excepción del lado mujer y del lado hombre para definir un carisma necesario que sorprenda a la familia. Propongo entonces, como investigación, buscar en estas dos vertientes, femenina y masculino, cómo se encuentra lo que hace de padre en la configuración de los goces de hoy”.
Estas son las cuestiones que abordaremos en las Jornadas que convocamos para el 17 y 18 de agosto del presente año, en las que nos preguntaremos por las nuevas versiones del padre y sus efectos en la clínica psicoanalítica. [2]

Estas son las cuestiones que abordaremos en las Jornadas que convocamos para el 17 y 18 de agosto del presente año, en las que nos preguntaremos por las nuevas versiones del padre y sus efectos en la clínica psicoanalítica.

EJES
El estatuto del padre en la subjetividad contemporánea
Devenir padre hoy
Usos del padre en la experiencia analítica.
Declive de la función o forclusión del Nombre del Padre
Lo femenino y el padre; feminismos

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[1] Focchi, M., “Una declinación femenina de la autoridad”, El orden simbólico en el siglo XXI: No es más lo que era, ¿qué consecuencias para la cura?, Buenos Aires, Grama Ediciones, 2012, pp. 218-219.
[2] Laurent, É., “Los niños de hoy y la parentalidad contemporánea” Conferencia en la Facultad de Psicología UBA, Buenos Aires, 18 de mayo del 2018, http://ampblog2006.blogspot.com/2018/05/los-ninos-de-hoy-y-la-parentalidad.html

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Presentación del libro Ámok por José Miguel Ríos

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Hay una antigua frase en nuestra comunidad que dice “el artista se adelanta al psicoanalista”. Esto puesto que el artista, articulado a su tiempo, contexto y ciudad produce obras. Él, a través de alguna forma de sublimación, nos muestra algo que podríamos denominar como el espíritu de la época. ¿Qué podemos decir nosotros sobre la época? ¿De qué época se trata? Podemos nosotros encontrar los efectos de le época en lo sujetos que buscan un lugar de escucha. Mas, qué podemos decir de la época en sí.

Pues bien.  Esta noche nos convoca un título y un libro. El título de nuestras jornadas de este año 2019: “¿Qué es un padre? – Consecuencias clínicas y políticas de su declinación”; y un libro: “Ámok”, cuyo escritor tenemos aquí presente.

“¿Qué relaciona este libro y nuestras jornadas?” Me preguntó hace unos días un colega. La violencia, respondí. Y el subtítulo de la noche de hoy como pregunta: ¿Declinación del nombre del padre – auge de la violencia?

En psiquiatría existe algo llamado Síndrome de Ámok, también conocido como ataque homicida. Según la OMS se trata de un episodio aleatorio, aparentemente no provocado, de un comportamiento asesino o destructor de los demás, seguido de amnesia y agotamiento. A menudo va acompañado de un viraje hacia un comportamiento autodestructivo, es decir, de causarse lesiones o amputaciones llegando hasta el suicidio.

Si bien no contamos con los relatos de aquellos que cometen actos violentos en nuestra ciudad. Podemos quizá tomar la historia de X escrita aquí. Como escuchan, no hay un nombre para este sujeto, solo una incógnita que invita a  que cualquier nombre ocupe aquel lugar.

Se trata pues de la historia de un hombre que fascinado por las noticias de unos homicidios de resolución complicada abandona a su novia, trabajo, proyectos y vida para ir tras una extraña secta autodenominada Ámok.

Los actos en sí no son graficados explícitamente. Quizá por la amnesia de X, condición que lo hace “ideal” para este tipo de “trabajo”. Lo que sí sabemos es la consigna que tiene el protagonista por llegar a la mayor velocidad posible hasta el otro punto de la denominada “partida”. Una especie de vorágine que condensa el consumo de cocaína, la violencia, velocidad e hipersexualidad.

¿Qué podría llevar a un sujeto a embarcarse en un grupo como este?

El aburrimiento de una vida monótona: terminar la universidad, trabajar de 10 a 7 y de lunes a viernes, tener una novia, hijos, una casa, etc… podría decirse. Pero el autor nos da pistas de algo que no termina de cuajar en aquella vida de la cual parte.

Nía, novia del protagonista, es descrita como, siguiendo a Freud, la dama idealizada. Ambos encuentran una compañía en la orfandad en la que se encuentran. “Con ella se podía hablar de todo excepto de ellos mismos… Y es que pocas veces hablábamos sobre nosotros, no queríamos hacernos daño” escribe en la página 45.

Y encontramos un hecho quizá clave para entender la huida de X. Luego de reducir sus hábitos sociales casi por entero un día descubre que ya no la soporta más. Su interés había mudado un poco a la pandilla obsesionada por vivir toda junta al margen de todo y aquella vez X quería estar al margen de todo. Más adelante dirá: “con el tiempo, además, conocería el límite de su atracción”:

“¿Cómo podría conformarme con un solo chico?” – le dijo.

Esto marca una división en la pareja. “Descubrí de pronto que entre su cuerpo y el mío, en medio del sudor que en ese momento nos unía, se colgaba una larga fila de sujetos. Porque yo no era el único… no volví a preguntar…de cualquier forma ella decía que a ninguno lo había querido tanto como a mí”. Empiezan aquí los celos. La imaginarización de su primera relación amorosa. Sueña que la pierde. Sospecha que le ha sido infiel busca mediante el goce fálico recobrar algún lugar perdido.

Parte entonces. Se reúne al norte con 3 compañeros: Óscar, Perales y Marta. Descubre allí que las partidas no se dan de forma constante sino que debe tener un trabajo común como fachada. Descubre allí una vida repetitiva en la que trabaja para hacer algo más. Es el nuevo allí. Descubre que aquel lugar es el medio para llegar a otro lugar. Marta, por ejemplo, quiere ir al sur de donde X proviene.

En el capítulo 7 se da cuenta que ha vuelto a ser esclavo de alguien más. Lee una inscripción en un cuadro que dice: “Porque agua eres y al agua volverás”. El supuesto goce que encontraría en ese lugar está vetado para él.

Se percata que aquella tribu no es de amigos, sino de una comunidad de goce. Una sensación que le genera en sus palabras: “anclado a una voluntad ajena, no humana, la corazonada que me dice que el diseño del juego no es de este mundo, que el engranaje ha excedido los límites de la comprensión animal para convertirse en algo más, un mandato tecnológico absurdo”.

Empieza a sentirse raro pues sus compañeros no sueñan. Solo cumplen lo que les toca. Dicen no disfrutar, ni encontrar diversión en aquellas partidas. “La falta de descanso y fantasía es la raíz de su delirio, una atalaya que no sirve de nada si no hay nadie que te acompañe”.

Tal como Freud señala con relación al trauma en etiología de la neurosis se puede hallar dos tiempos y el primero hay que buscarlo en la infancia. Si tenemos entonces en un primer momento una partida de X frente al encuentro con la no relación sexual, es decir, con el Otro goce de su mujer. Cabría entonces esperar una primera desazón años atrás.

Sobre la historia familiar de X tenemos un punto de quiebre marcado por la muerte de la madre. Cambió dirá, “el sueño de chico de la moto por el romanticismo de una depresión cotidiana”. El padre, quien acompañaba a X al colegio de forma afectuosa, dejó de hacerlo. En su lugar instaló un trato frío, distante y violento. La muerte de la madre puso sobre el tapete la fragilidad del padre y su intento de respuesta en forma de ira. La partida queda relatada en la página 191:

  • Fui a recogerte una vez que paso – sigue mi padre-. Estabas dormido en el sillón frente a la tele. Cuando te desperté y me reconociste solo peguntaste: “¿ya?”. Como si desde antes hubieses sabido que tu mamá se iba a ir.

Pues lo sabía.

Siento ahora su abrazo último, regreso a sus ojos fatigados por el sedante, su lucha por no aparecer extraños ante mí. Puedo ver a mamá de nuevo. Su aferro a la vida, a nuestra complicidad risueña. El tacto tierno y severo que me transmite lo que nadie más quiso decirme: adiós.

  • ¿Y tú qué me dijiste? – Pregunto.

Él se ríe. Me hace reír a mí también, sin motivo, solo por el hecho de hacerlo juntos. Aunque en el fondo encuentro, todavía vivo, el rencor. Porque fue él quien me dijo que me fuera.

Muere la madre sin despedirse. X Huye. No quiere saber.

 

Conversación:

Con respecto a la violencia recordemos que en los albores de la modernidad, el concepto de “contrato social” creado por Thomas Hobbes consideraba que el hombre liberado a sí mismo es el lobo del hombre (homo hominis, lupus), aquel marco simbólico era necesario para refrenar tal impulsividad que hace de la sociedad humana una formación de individuos dominados por ambición de mando y de dominio.

Hay dos cuestiones a tener en cuenta: por un lado, que la exacerbación de los derechos individuales llevaría más bien al no respeto por los del otro, y por otro la importancia de que los sujetos se sientan medianamente reconocidos por el gobierno que los representa, caso contrario existiría un aumento de la violencia.

Tal imperio también se manifiesta en que ella no emerge como medio para otros fines –que irían por ejemplo desde ganar una guerra y ser fiel a una nación, hasta obtener un bien como en el robo– sino que ella estalla a veces careciendo de estrategia, permitiendo dicho corriente de “la violencia por la violencia misma”. Es que esta violencia suele navegar en el sin sentido, en la medida en que está desprovista de marcos que podrían imaginariamente otorgarle una razón, ella prolifera habitualmente huérfana de ideología y en el plano delictivo sin código.

 

 

 

 

¡S.O.S!   I Forum ZADIG-LML

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¡S.O.S!   I Forum ZADIG-LML

Un apagón de luz, una conversación interrumpida, un silencio…SEÑAL DE ALARMA!!!. Precipitación de una urgencia sobre los acontecimientos no tan recientes en nuestro hermano país, Venezuela.
Con gran velocidad, aquella que puede surgir cuando algo ya no se puede soportar, se tornó imprescindible encontrar las palabras que permitieran apropiarse de esa herida abierta nacida en las entrañas de nuestra Escuela para decir de todo aquello que se había perdido en esa guerra sin nombre que de distintas formas, es de cada uno en nuestra Escuela. Recoger esas hilachas, trozos de historias, afectos y efectos, me hizo preguntar con otros: ¿Puede haber una pérdida fecunda? De lo que escuchamos y de algunos ecos que en sus hondas me han atravesado, pude encontrar un cierto esfuerzo de poesía en las esforzadas invenciones que algunos nos hicieron conocer a través de sus acciones, que les han permitido reencontrarse con una dignidad forjada en quehaceres nuevos, originales y recobrar un sentimiento de vida que, por diversas vías los han llevado a forjar nuevos lazos cuyo porvenir se ve asegurado por la fuerza de un deseo decidido que si bien es cierto, nunca olvida la evocación, ella misma establece una suerte de nuevo lazo en sus recientes creaciones. Las intervenciones de cada uno han dejado claro qué hay un después…
También para nuestra Escuela, la Movida ZADIG ha encontrado un lugar, que paradójicamente será siempre estar en movimiento para ir al encuentro de esas contingencias que atentan nuestra condición de sujetos deseantes en las diversas coordenadas de las políticas de esta época, se trata de una posición ética en la que no hay marcha atrás.
Entonces, aunque algunas veces nos encontremos navegando en la obscura barcaza de Caronte, mantengamos nuestra posición de vigías, despiertos para dar lugar a pensar, formular propuestas y si es necesario, gestar acciones que hagan de nuestras vidas , una existencia más digna.

Piedad Ortega de Spurrier
ZADIG-LML en Ecuador

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Raquel Cors Ulloa, Marcela Almanza y Angelina Harari
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A la hora de lo real. 

El I Forum Zadig LML, “Migraciones y después….” nos convocó con la hora de lo real. Múltiples voces vibraron con una misma causa:  frente a la dimensión de lo “inmigrante”, de la que nadie escapa, la propuesta es la dignidad humana. Hemos sido interpretados.
Nuestro propósito, que es hacer oír el discurso analítico, invita al otro a hablar sin pretender la dominación. Bordeando al modo del testimonio, las voces nos enseñan cómo se hace con el obstáculo hasta hacerlo instrumento.
La red interpretativa del lazo social se ha empezado a construir. La palabra ha tomado lugar sobre el silencio de la pulsión de muerte. ¿Y después…? Nos corresponde hacer presentes las consecuencias de esta extimidad.

Clara M. Holguín
ZADIG LML en Colombia

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.Resonancias del I Forum Latino en Red

Desde ZADIG-LML se decidió hacer este fórum sin vacilar, desde ese “no retroceder” tan lacaniano ¿Ante qué no se retrocedía? Puede que ante el registro de circunstancias políticas adversas, ante la crueldad, ante el choque con lo peor que enfrentan colegas de la NEL. Sin embargo, éste es el efecto que queda en mí tras este primer encuentro: no se retrocede ante la emergencia de la dignidad. Los colegas venezolanos haciendo presencia pese a todo.
Producir un fórum, entonces, amplifica esa presencia y el foro devino “instrumento interpretativo”, como lo nombró Angelina Harari, pues hizo resonar un decir, acompañó un esfuerzo por sostener un estilo, un saber hacer, un querer insistir desde aquello que una de las tantas voces oídas el sábado llamó “la sensibilidad con la vida y los detalles de la existencia”.
Quizás un fórum –como acto político– pueda quitar a la angustia su certeza, pero diré que esta vez siguió a un acto anterior, el de los colegas y amigos venezolanos que hacen del arreglárselas una ética.
Felipe Maino
ZADIG LML en Chile.

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Alfredo Negrete, Carlos Márquez, Beatriz Luna, Aliana Santana y José Villalobos
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Sepamos qué hora es

En un texto llamado “La hora de la Escuela”, Miller recuerda el verso de Quevedo “Lo que se ha de hacer, ¿de qué sirve dilatarlo? Hágase hoy. Sepamos qué hora es.”
Nuestro I Fórum Zadig LML nos puso de frente a esa hora siempre difícil, urgente aunque a veces paralizante, angustiante aun siendo fecunda y de todos modos inexorable, que ha sido nombrada como la hora de lo real.
¿Qué se ha de hacer? Hablar, hacer lazo con otros, usar lo mejor de los discursos de que disponemos a nuestro favor, porque lo real amenaza los discursos y los lazos. El Fórum como instrumento interpretativo activo del lazo social ofreció al menos 2 perspectivas:
1.- Desde el lazo social que resiste -sintomáticamente- nos ha interpretado con efecto despertador: “despertar para hacer frente a lo insoportable”. Y aunque sabemos que el tratamiento de lo insoportable tiene vocación por adormecer, las voces resonaron con atisbos de horas nuevas, tratamientos nuevos, para los que allí nos dimos cita.
2.- El lazo mismo efecto de todos los discursos que promueven algún tipo de lazo, ha quedado puesto en cuestión, interpretado, como el corazón de aquello a lo que debemos dirigirnos cada uno como ciudadano pero nosotros, además, con ese rasgo aún en ciernes de ponerse en forma que es el “analista ciudadano”. ¿Cómo hacer para que el psicoanálisis aporte de manera contundente su novedad en lo social, la de un discurso que hace lazo, que interpreta incluso, sin pretender la dominación?
El reloj sigue dando su hora. “¿Y después?” Privilegio 2 respuestas que resonaron, para que no perdamos el tic-tac de elaborar lo que el trauma fuerza: seguir viviendo una vida posible y reconstruir. Ambas dan la clave de articulación entre lo singular y particular de cada caso y solución, y lo social convocado, territorio fronterizo del que el psicoanálisis aún tiene mucho por elucidar. Hemos dado un paso. ¡Sigamos adelante!
Ana Viganó
ZADIG-LML en CdMx.

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Resonancias del I Foro Latino en Red

El I Forum de Zadig LML, conectados en red fue el acto político que posibilitó una serie de resonancias y consecuencias a trabajarlas retroactivamente y en la particularidad de cada lugar.  Tomar la palabra y sostenerla sobre el uso arbitrario de la ley, en cada una de las reflexiones permitió iniciar un viaje, donde cada historia y/o testimonio posibilitó, no solo, ver a la distancia la situación de Venezuela, sino, propició vivirse interpretado, interpelado con interlocutores que se metieron a pensar lo impensable.
Los nudos planteados condujeron a admitir, que estamos comprometidos con el psicoanálisis de tal manera, que la vida de los analistas está impregnada de lo que uno hace, en tanto, la vida diaria está atravesada por la experiencia extrema del exilio. Sin embargo, al abrir el horror de vivir bajo el régimen de lo doble, el habitar lo dual, se produce un tiempo y un espacio donde emergen una serie de interrogantes angustiantes, bajo la forma de irse, quedarse, migrar obligado, desplazarse por rupturas, por una “guerra” sin guerra. Esta desquiciante situación nos desafía a tejer redes de trabajo que permitan un “saber hacer” con lo diferente, lo extranjero, el desarraigo que enfrentamos hoy en América Latina.
María Elena Lora
ZADIG-LML en Bolivia

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María Elena Lora, Mónica Velásquez, Paulina Salinas, Andrea Castellón, Gabriela Urriulagoitia
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Resonancias desde Guatemala

Un corte de energía eléctrica produce un agujero, un silencio que clama lo indecible e interpela. ¿Cómo hacer de la indignación algo fecundo? La prisa acompaña el acto y el I Forum Latino en Red se pone en marcha: “Migraciones y Después…”
En el après coup y siguiendo a Simone Weil, la luz interior que alumbra a cada uno de los participantes en su enunciación, produce múltiples fulguraciones que iluminan y dan una orientación… “intentar encontrar las mejores capacidades para convertir el goce en deseo frente a ese cultivo de pulsión de muerte”; “ […]  y al día siguiente, ¿cómo reconstruir lo que queda de Venezuela? pero no sólo lo material, sino lo abstracto como la esperanza y la ilusión”;  “[…] mi país es donde están mis amigos”; “[…] tengo la certeza que la situación de Venezuela no será para siempre. Ese después espera ser reconstruido […] también <<su mundo interno>>“;  “[…] mi país es donde están mis amigos”; “[…] y después… seguir viviendo”.

Lorena Greñas
ZADIG-LML en Guatemala

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Resonancias del I Fórum Latino en Red
Mi primera impresión es que conviene retener loa testimonios aportados, que han sido especialmente valiosos. En primer lugar, nos dicen, se trata de una pérdida. Para algunos, eso venía de antes del viaje puesto que el exilo aconteció primero en el propio país de origen, lo que se ha acuñado con el neologismo inxilio. Hablar de la pérdida permite consentir a lo nuevo (la renacionalización, “la enunciación extranjera”). En otros casos, por el contrario, se atestigua sobre la dificultad para relocalizarse pues la conexión virtual “24/7” con quienes se dejó, impide culminar el viaje. “La migración de la desesperanza”, como la nombró alguien, puede ser vivida como un castigo. ¿Se debería volver para fortalecer la resistencia, para contribuir a la reconstrucción? Es una incertidumbre que puede aparecer como una orden, un llamado al sacrificio.  Al mismo tiempo, de regresar, ¿habrá todavía dónde volver? Un sentimiento de culpa, muchas veces, acompaña la decisión e impide renovar el contrato particular que cada cual ha establecido entre su singularidad y “lo venezolano”. Y, “en el país de acogida”, el encuentro con otros migrantes puede cristalizar en la disputa por ocupar el lugar de la víctima “más legítima” o con mayor derecho. Pero el parletre deslocalizado puede alojarse en su palabra y compartir su música. En cualquier caso, también empuja a una elaboración, como se ha hecho patente en este Forum.
Marita Hamann
ZADIG-LML en Perú
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Luis Alberto López, Melissa Maguil, Lorena Greñas, Andreina Pavone
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ZADIG LML: primera escansión
El Forum del sábado16 de marzo de 2019 resonó para mí en al menos tres niveles. En el primer nivel, resonó como la precipitación de un momento de concluir, luego de un largo tiempo para comprender a partir del instante de ver del 2017: haber percibido el disturbio profundo que introducen en el lazo social las formas modernas de realización de la ambición totalitaria del Amo (la ausencia de Caracas en el SFL, a pesar de su presencia en el local), y haber respondido con un acto que devuelve la palabra al sujeto para situarlo en su arreglo singular frente al empuje del Amo que lo lleva de ser sujeto de deseo a objeto de su goce, y que interroga al ámbito político respecto de las formas que tiene de tratar con los efectos en el lazo social de las migraciones forzadas (éxodos), evidencia el esclarecimiento para nosotros de un ángulo crucial de la incidencia política del psicoanalista.
En el segundo nivel, pude ver cómo el arreglo singular de un sujeto forzado a migrar, puede introducir efectos que interpelan las estructuras simbólicas y sociales y sus formas de tratamiento de esa clase contingente del lazo social, y que se pueden ordenar en las fórmulas indicadas por Angelina Harari en su intervención: gueto, suburbio y enclave étnico, que a su vez generan nuevos problemas de segregación y racismo que requieren tratamiento.
En un tercer nivel, más íntimo, pude constatar en lo vivo del Forum, que el lazo social muy singular que instala el discurso analítico (como tratamiento de los desarreglos singulares, y como tratamiento de los desarreglos en lo social), abre la posibilidad de, como puntualizó Ronald Portillo en sus palabras de apertura, transmutar el goce en deseo, y restituir las vías para la defensa de la dignidad, lejos de la épica neurótica y de lo mortífero de la pulsión de muerte.
Gustavo A. Zapata
ZADIG-LML en Venezuela
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6
Luis Antonio Betancourt, Natalia Hoyos, Ronald Portillo, Flory Kruger, Clara M. Holguín
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“Migraciones y después…” por Luis Alberto López Espinoza

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“Migraciones y después…”

Luis Alberto López Espinoza

NEL-7

Si bien la urgencia del tema “Migraciones y después…”, con puntos suspensivos al final, se instala por la crisis cada vez más aguda en Venezuela, me parece importante mencionar que en el Perú, así como en otros países de nuestra región, se ha experimentado en carne propia este tipo de procesos. Peruanos que se fueron del país, que de a pocos van regresando, así como también el masivo proceso migratorio interno de lo rural a lo urbano. Lo nuevo quizá para nosotros es habernos convertido en un país que recibe, a veces bien, a veces mal, a tantos emigrantes foráneos. Incluso, quizá por primera vez, fue un tema de particular relevancia en las elecciones de autoridades distritales y regionales del año pasado.

Y es justo a partir de lo que les cuento que extraigo algunos momentos de un conversatorio que tuvo lugar hace dos semanas en una universidad limeña: “Migración y migraña” se titulaba. En la mesa de ponentes se encontraba un representante indígena amazónico, otro andino, y un venezolano. Cada quien hablaba de sus experiencias en Lima, de las razones que lo llevaron a salir de su lugar de origen y de cómo vivían este hecho social total.

Con las diferencias del caso, los participantes indígenas tenían un discurso similar que se amparaba, y aquí los cito, “en los más de 500 años de invasión española”. Con respecto a la intervención del venezolano, ésta fue llevada de otra manera. El habló en primera persona y acompañó su testimonio con fotografías e ilustraciones. Agregó además que él vino al Perú por trabajo hace más de seis años y ciertamente su condición, si bien es la de un migrante, corresponde más a lo que en términos labores se denomina como un “expatriado”.

Al finalizar las intervenciones, lo que se desató fue una suerte de disputa por ocupar, de manera individual pero también como colectivo representado, el lugar exclusivo y excluyente de víctima. La pregunta tácita que daba vueltas ese día era ¿quién es más víctima?

Por el tiempo disponible quiero detenerme en ese término como uno de los significantes amo de nuestra época, cuyo reverso podría ser justamente el de violencia o el de culpa. En el marco de las políticas identitarias o de las políticas públicas orientadas a este tema, se pone en juego una manera de fijar o de coagular la identidad de un sujeto y la de un colectivo. “Tú eres indígena” o “tú eres venezolano”. Nada más. Ahora, hay que notar que es el Yo quien, de manera inversa, sostiene esta estructura de una creencia; es decir, es él quien complementariamente se cree representado por un significante para otro sujeto.

La época sin embargo ha cambiado y la segregación se juega más allá del Padre. El enjambre de S1 pulula y los sujetos y grupos se constituyen, de manera reivindicativa aunque inestable, en torno a éstos. Se forman entonces colectivos a partir de cierto rasgo identificatorio y así, por ejemplo en la periferia de Lima, encontramos barrios de migrantes de diferentes pueblos indígenas y también de venezolanos. Como les comenté, existe un rechazo explícito hacia estos extranjeros al haber invisibilizado, en este caso según algunos indígenas, su existencia en la ciudad.

De hecho, resulta interesante notar que en Perú, tanto el sector público como el privado, han puesto en funcionamiento desde hace algunos años una plataforma virtual destinada a recibir denuncias sobre discriminación. El número de visitas a esta plataforma viene incrementándose significativamente debido al aumento de denuncias hechas por venezolanos y venezolanas, pero también por aquéllas reportadas por movimientos identitarios de diversa índole.

Estos procesos vienen acompañados por el uso de otros significantes asociados que buscan circunscribir aún más su identidad grupal. Así, en el conversatorio al que me referí se habló de “indígenas urbanos”, de “desplazados”, de “refugiados climáticos”, de “migrantes forzados o políticos”, pero también de la culpa al haber salido de Venezuela hace años, o del arrepentimiento de haber venido a Lima después de una de las matanzas perpetradas por el movimiento terrorista Sendero Luminoso.

Finalmente, la crisis en Venezuela y la emigración de sus ciudadanos hacia países como Colombia, Perú y otros, en su condición de acontecimiento, representa una oportunidad para interpretar por ejemplo el punto de separación singular con el que un sujeto migrante se encuentra con el Otro, cómo éste reconoce su desplazamiento, así como la experiencia íntima del exilio.

Gracias.

 

“Peruano, chapa tu veneco y línchalo”: algunas aproximaciones iniciales de venezolanas migrantes en Lima en torno al tema Odio, cólera, indignación por Melissa Magill y Fabiola Arroyo

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NEL-1830

“Peruano, chapa tu veneco y línchalo”: algunas aproximaciones iniciales de venezolanas migrantes en Lima en torno al tema Odio, cólera, indignación

Melissa Magill/ Fabiola Arroyo

 

Si bien la diáspora venezolana se inició hace al menos una década, es en años recientes cuando se acelera y agudiza el desplazamiento de millones de venezolanos, convirtiéndose en el mayor éxodo migratorio de la historia contemporánea de nuestro continente.  Este fenómeno es consecuencia directa de una “crisis humanitaria compleja” que abarca todos los ámbitos sociales. Esto ha supuesto la pérdida del estado de derecho, el quiebre absoluto de las condiciones mínimas para la vida cotidiana, el desconocimiento general de los derechos humanos.

 

La Venezuela de las dos décadas recientes ha estado marcada por una polarización política reducida al principio amigo/enemigo. Principalmente a través de la negación de la diferencia, la negación del otro desde el discurso oficial. Replicada en buena medida en espejo por las tendencias de oposición. Es así como el odio ha estado presente como factor fundamental en Venezuela.

 

Los que permanecen en el territorio viven lo que ha venido identificándose con el neologismo “insilio”. Es decir, procesos de exilio interior. Se (sobre) vive en un país que se desconoce. Se desea volver a ese país remoto que ya no existe. La noción de futuro está seriamente afectada.

 

El reciente colapso del sistema eléctrico en Venezuela parece ser el climax de esta coyuntura. La falta de electricidad, en paralelo al blackout informativo son la PRESENTACIÓN (no la “representacion”) del país como: oscuridad, muerte y aislamiento. Del mismo modo otras distintas imágenes hablan sin metáfora de la Venezuela actual. Tal como dice el escritor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez: “Han abolido la metáfora, el chavismo es hoy la literalidad. Literalmente la gente recoge agua de un río de aguas negras, contaminado y cargado de excrementos. No hay metáfora. Allí los tienen. Comiendo. La mezcla es entre inmensa tristeza e inmensa arrechera”.

 

Lo antes descrito supone un paisaje social pleno de odio, cólera e indignación, en sus distintas expresiones y representaciones. Lo imposible de soportar está hoy en día encarnado tanto en las condiciones de supervivencia dentro de Venezuela, como en la salida del territorio para salvar la vida propia y la de la familia.

 

Con el equipaje nada ligero de odio, cólera e indignación como venezolanos nos enfrentamos también a los discursos y expresiones xenófobas crecientes en los países de recepción. La xenofobia como expresión del odio y la negación del otro. Un odio resumido en la frase con la que titulamos este papel de trabajo. Se trata de una frase hallada en una búsqueda simple en redes sociales: “Peruano, chapa tu veneco y línchalo”. La xenofobia se presenta entonces como una manifestación pretendidamente válida de odio, colera, indiganacion.

 

Ciertamente los migrantes venezolanos somos objeto de una creciente tendencia al odio asociado a la xenofobia. De igual modo, crece la tendencia de los venezolanos a responder a la exclusión, la marginación xenofóba con discursos y con manifestaciones generalizadas de odio, dirigido hacia los países de recepción y hacia sus nacionales, sin distingo.

 

Cuando se cuenta con cierta conciencia crítica respecto a la complejidad de la xenofobia como fenómeno social. O bien cuando se cuenta con cierto soporte estructural o académico, o de igual modo con cierto acompañamiento analítico, quizá el sujeto puede tener la capacidad para comprender y hasta cierto punto tolerar estas manifestaciones. De otro modo los sujetos odiados fácilmente nos podemos convertir en multiplicadores del odio xenófobo.

 

De la misma forma en que los venezolanos convivimos con el odio cotidianamente, hemos asumido colectivamente también una suerte de indignación permanente: frente a los responsables del colapso de nuestro país de origen; frente al hambre y la muerte asociada a la hiperinflación y la escasez; frente a las políticas de represión, persecución de la disidencia… frente a la voluntad totalitaria de cercenar las libertades individuales.

 

Partiendo entonces del hecho de que la indignación nos ha conducido a los venezolanos a migrar en forma masiva,  podemos pensar la indignacion como impulso conductor para el atravesamiento de un pasaje al acto.  Del mismo modo nos urge indagar en los modos en los que esta indignación subjetiva y colectiva nos sigue acompañando en nuestros países de acogida ¿De qué manera la indignación forma parte de nuestros respectivos procesos migratorios?

 

Como conclusión abierta a esta aproximación queremos reiterar  que consideramos urgente la creación de distintos espacios de reflexión que en el marco del discurso psicoanalítico generen pensamiento crítico en torno a los significantes Odio, cólera e indignación, en relación al caso venezolano actual. En esta linea de ideas proponer la formacion de un cartel en torno al tema que nos convoca: odio, colera, indignción en relación al fenomeno actual de migración de venezolanos.

 

Programa del 1º Forum latino en red –ZADIG LML

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APERTURA

Bienvenida desde ZADIG-LML: Raquel Cors Ulloa AE, Miembro NEL y AMP, Responsable ZADIG-LML, Vicepresidente NEL.
Bienvenida desde la NEL: Marcela Almanza, AME, Miembro NEL y AMP, Presidente NEL.

Palabras de apertura: “Migraciones y enclaves étnicos”. Angelina Harari,AME, Miembro EBP y AMP, Presidente AMP.

MESAS REDONDAS

Mensaje Desde Caracas: Ronald Portillo, AME, Miembro NEL y AMP, Responsable de ZADIG-Venezuela.

Desde Ecuador

Antonio Aguirre, Miembro de la NEL y la AMP.

 

Dr. Alfredo Negrete, Jurista, Director del Centro de Estudios Sociopolíticos de la Universidad ECOTEC, en Guayaquil, Columnista del Diario El Comercio, en Quito.

Desde Colombia

Carlos Márquez, Miembro de la NEL y la AMP, venezolano residente en Bogotá.
Dra. Beatriz Luna, Abogada de la Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario con experiencia profesional, docente y académica en las áreas de Derecho Constitucional, Derechos Humanos y Derecho Penal. Magíster en Derecho Constitucional de la Universidad de La Sabana. Ha hecho parte en el desarrollo de proyectos y consultorías de diferentes instituciones públicas, privadas e internacionales, en aspectos relacionados con los Derechos Humanos, las migraciones y la trata de personas.
Jhonana Mavares, Voluntariado de venezolanos en Colombia.

Desde Chile

Paulina Salinas, Asociada NEL-Santiago, quien carteliza como más uno con colegas migrantes venezolanas y ha abordado temáticas vinculadas a migración en el hospital en que trabaja.
Andrea Castellón, Cientista política, activista del Movimiento Acción Migrante Chile (MAM), movimiento que ha incidido en los cambios de la ley de migración en Chile.

Desde México

Aliana Santana, Miembro de la NEL y la AMP, venezolana residente en CdMx.
José Villalobos, abogado venezolano residiendo en CDMX. Nos compartirá interesantes reflexiones.

Desde Bolivia

María Elena Lora, Miembro de la NEL y de la AMP.
Mónica Velásquez, Poeta. Doctora en Literatura. Recibió el año 2007: Premio Nacional de poesía “Yolanda Bedregal” y el año 2017 recibió el premio “Insignia de Caballero de las Artes y las Letras de la República Francesa”. Docente investigadora sobre el arte contemporáneo.

Desde Guatemala

Andreina Pavone, Inmigrante venezolana residente en Guatemala desde 2014. Terapeuta Ocupacional, Directora SOSTherapy (Clínica de Terapia Pediátrica con dos sedes en Guatemala), Miembro Activa de la comunidad Inmigrante Venezolana.
Licda. Silvia Chirinos, Inmigrante venezolana residente en Guatemala desde hace 3 años. Psicóloga clínica por la universidad central de Venezuela. Terapeuta en SOSTherapy.

Desde Perú

Melissa Maguil, Psiquiatra venezolana radicada en Perú. En su momento, participó en las actividades de la NEL-Caracas.
Luis Alberto López, Magister en Antropología, asesor de la Dirección General de Ciudadanía Intercultural del Ministerio de Cultura del Perú y asociado de la NEL-Lima.

Desde Venezuela

Luis Antonio Betancourt, Abogado venezolano. Director de cine, de la Escuela Nacional de Cine de Colombia. Agricultor.
Natalia Hoyos, Comunicadora social Colombo-Venezolana. Guionista de cine.

CONVERSACIÓN

Animan: Piedad Ortega (Ecuador), Clara Holguín (Colombia), Felipe Maino (Chile), Ana Viganó (México), María Elena Lora (Bolivia), Lorena Greñas (Guatemala), Marita Hamann (Perú), Gustavo Zapata (Venezuela).

Cierre:

Palabras de cierre: “Un mundo cada vez más complejo”. Flory Kruger,AME, Presidente FAPOL, Miembro EOL y AMP.
Agradecimientos desde ZADIG-LML: Clara Holguín, AME, Miembro NEL y AMP, Responsable ZADIG-LML, Representante de la NEL en la Comisión de la Garantía – América.

Notas sobre el odio, hoy por Marita Hamann

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Odio-8357Hemos visto ya, en la presentación anterior en la sede, diversas maneras de considerar el odio, esa pasión que, junto con el amor y la ignorancia, Lacan ubica inicialmente entre las pasiones del ser, mientras que las pasiones del alma, como la beatitud, el malhumor, el tedio suelen responder a estados del humor, incluso a lo que llamamos temperamento, que no necesariamente se localizan, como las primeras, en un sujeto en particular sino en un estado de cosas. El odio, más primitivo que el amor, como dice Freud, es la pasión que rechaza la alteridad y se afinca en la identificación; por eso, las mujeres, por cuanto son portadoras de un goce no todo fálico, no en todo análogo al del varón, han sido desde siempre uno de sus objetos privilegiados. En última instancia, vimos, el odio proviene del rechazo de uno mismo, del goce indecible que nos habita.

El sitio del odio, según Freud, es el yo ideal. Lacan dirá algo similar cuando sitúe la agresividad como estructural y derivada de la pulsión de muerte. Cuando el sujeto ve desmantelarse su yo ideal, -una imagen narcisista en la que consigue sostener el amor por sí mismo según el guion fantasmático-, una angustia emerge sin que necesariamente se percate de ello. Entonces, el sujeto se desconoce (o, más bien, se le revela un desconocimiento estructural) y, mediante la agresión, intenta recuperarse rechazando eso heterogéneo a lo que se ha visto confrontado, no solo merced al otro sino, fundamentalmente, en sí mismo a través del otro, ya que desestabiliza el escabel en el que se soporta sin saberlo: Extimidad insoportable.

Puede decirse que la violencia es efecto de un dolor, pero el odio no solo responde a la amenaza de una pérdida; esa arrolladora pasión, es goce del cuerpo.

Quisiera dialogar en esta oportunidad, sin embargo, sobre las coordenadas específicas de nuestro tiempo pues, es en función de ellas que conviene repensar los conceptos con los que estábamos familiarizados cuando considerábamos los hechos desde los primeros paradigmas de la enseñanza de Lacan y cuando creíamos que era posible ordenar el mundo sostenidos en la preeminencia del Padre, del Nombre del Padre.

De manera sumamente esquemática, dados los límites de esta presentación, recordemos al pasar los planteamientos de Deleuze[1], quien, avanzando sobre lo ya planteado por Foucault, describe lo que se ha dado en llamar las sociedades de control, la nuestra, en oposición a las sociedades disciplinarias correspondientes a los siglos XVIII, XIX y parte del XX: Ahora hablamos de empresas y de emprendedores antes que de fábricas y trabajadores. El hombre ya no está encerrado en la fábrica, la escuela o la familia y sometido a las leyes que rigen en su interior hasta pasar a otro campo, sino que, cuanto más pronto mejor, se convierte en el empresario de sí mismo y hace parte del mercado como  sujeto de una deuda antes que como sujeto de alguna falta o, mejor dicho, su falta se correlaciona con su deuda (contante y sonante) y con la culpabilidad que esta engendra. Para una sociedad así definida, el marketing se ofrece como el instrumento de control social antes que las instituciones que ostentan el poder de castigar, doblegar o encerrar los cuerpos. O sea, el sujeto está sometido a la demanda pulsional tanto o más que a la de algún agente externo cuya autoridad reconozca como tal. Antes que remitirse a otro a quien reprochar o culpar, en calidad de Ideal o como factor de coacción, es a sí mismo a quien culpa y es allí que soporta la exigencia, a solas, en primer lugar. En pocas palabras, como han planteado diversos autores, las coordenadas principales son: la continuidad, frente a la ausencia de frontera o límite que distinga exterior o interior, y la ausencia de centro -así como la de primacía o jerarquía-. Señalemos, entonces, a partir de aquí, dos campos que conviene tener presente para situar la época: la virtualización de todos los procesos (económicos, comunicacionales, etc.) y su independización, cada vez más acentuada, respecto de su concreción o realización o, en suma de su soporte simbólico o real (como es, por ejemplo, el caso de la moneda, que hace mucho tiempo ya que dejó de regirse por el patrón oro para medirse en función del valor comparativo que cada una cobra en el mercado de divisas y que, incluso, últimamente, ha conseguido desprenderse de la moneda o el papel billete en concreto). También, como es evidente, las guerras han cambiado. Todavía hay ejércitos, desde luego, pero se trata principalmente de guerras por los mercados que se desarrollan en muy diversos planos, o de adversarios que no necesariamente se presentan abiertamente como tales ni que ocupan algún terreno delimitado por espacios territoriales. En todas partes, el enemigo es interno, cuasi virtual y surge en el momento menos pensado.

Como dice Lacan en su seminario sobre La ética, si Dios ha muerto, no hay a quién culpar; todo parece posible y, al mismo tiempo, todo se vuelve imposible. Se trata del imperio del Superyó tal y como Freud lo presenta en su texto sobre el Presidente Wilson: la instancia que empuja a lo imposible contra el sujeto mismo. Digámoslo así: el sujeto se encuentra comandado por una orden omnipotente que le susurra “si es posible, hazlo. ¿Por qué no?”; orden insensata que se profiere independientemente de cualquier consideración respecto de los límites del propio cuerpo y de la sujeción a la Ley que es, finalmente, Ley de la palabra y del deseo. Pero lo que no ha sido reconocido en lo simbólico retorna en lo real.

El debilitamiento de los ideales es correlativo del fortalecimiento del Superyó. Y el odio se generaliza, casi cualquiera puede ser su depositario. El miedo se convierte en uno de los principales factores de la política. Se multiplican las diferencias tanto como se acentúa el anonimato en el barullo incesante de las comunicaciones instantáneas.

Es la sociedad de las fratrías, de los hermanos, rivales celosos que compiten por no desaparecer en el mar de los nombres propios…[2] La red conducida por el goce, sin excepción y sin límite, hasta encontrar al enemigo que, repentinamente, radicaliza un sentido[3].

Es quizás por eso, si nos remitimos a una clínica estructural que no deja de ser útil pero que resulta insuficiente para orientarnos en el momento presente, que la categoría de la perversión ha desparecido, prácticamente, al lado de la neurosis y la psicosis. El perverso antiguo se dirigía al Ser Supremo en Maldad, cuyo goce suponía conocer, para someterse, él, en primer lugar, a su mandato. El sujeto contemporáneo, de manera patente, se somete a las leyes del mercado, que se pretenden univerzalizables, sin que pueda identificarse con claridad desde dónde ni por quién son proferidas; en cualquier caso, parecen imbatibles. El discurso capitalista se extiende promoviendo la homogenización y avalando, por otra parte, el anhelo de unicidad de cada individuo en particular.

Habitamos en un mundo donde, en apariencia, se goza de más libertad y en el que los prejuicios tienden a ceder, pero su modelo es el del cliente satisfecho: una realidad… virtual y eficaz. En consecuencia, todos deben trabajar y ser atendidos en pos de una satisfacción total, y unos y otros deben sentirse felices de lograrlo: es así en la familia, en la escuela, en el trabajo, de manera continua. “De la época post-68, dice E. Laurent en Racismo 2.0, zumban aún palabras sobre el fin del poder de los padres y el advenimiento de una sociedad de hermanos, acompañadas del hedonismo feliz de una nueva religión del cuerpo. Lacan arruina un poco la fiesta añadiendo una consecuencia que entonces no se advertía: ‘Cuando regresamos a la raíz del cuerpo, si revalorizamos la palabra hermano, […] sabed que lo que asciende, que aún no se ha visto hasta sus últimas consecuencias, y que, este, se enraíza en el cuerpo, en la fraternidad del cuerpo, es el racismo’”[4].

Para el odio de hoy, no hay discurso que se sostenga ni lógica que le dé borde. Es la destrucción del discurso como tal y, en consecuencia, del lazo. El goce elaborado allí aparece desnudo y el sujeto presume que tiene derecho de dejarse tomar por él, amenazado como siempre está por el malentendido y por la disparidad que surge donde se suponía merecedor de alguna reciprocidad. Cada uno es reenviado a su soledad y, cuanto mayor su desamparo, más grande el miedo, la angustia, el pánico y, también, la turba que se reúne para dar rienda suelta a sus pasiones.

Es que la palabra que introduce el acuerdo, también implica el desacuerdo ya que es por acción de la palabra que surge la alteridad. Solo en el silencio los sujetos se presumen parte equivalente de un mismo conjunto.

“Mentiroso, mentiroso”, se gritan unos a otros los protagonistas de la política local, “felón, traidor, nada de lo que dices es cierto, nos engañas”. ¿Se aspiraría a un discurso sin sesgos, equivocidades o metáforas? Pues sí. Uno igual a uno y uno más uno da dos. Y si el tres es dos más uno, solo hay equivalencias y una entidad, la del Uno. En suma, no hay, realmente, tres. Este, es un efecto, en primer lugar, de la ideología científica; solo el número y la medición es supuestamente idéntico a La Cosa en juego. Fuera de la ciencia y la estadística, todo es dudoso y opinable. La lengua única borra la enunciación y el único esperanto contemporáneo responde a la lengua particular y unívoca que regula el comportamiento de las agrupaciones más sólidas, como hemos visto recientemente en los chats de cierto grupo político: “aplaudan, enseñen su voto, etc.”. Es el conductismo a la moderna. Pero, en lo sustancial, y pese al desconcierto, solo se cree en la existencia del goce. Todos mienten, se grita, porque cada uno esconde un goce que roba a su semejante para sí mismo y esa sería su única y más profunda motivación. En otros términos, cada uno supone que el otro, su hermano y rival, pretende lo mismo. A este nivel, supuestamente, no hay diferencia alguna. Desde luego, esto es guerra, como se titula un programa de televisión muy popular, y esa guerra, por sí misma, conlleva desde ya, una satisfacción en acto.

Queda por elucidar el papel de las religiones evangelistas que avalaron el ascenso de Trump o Bolsonaro: una correlación posible entre la caída del Nombre del Padre y el intento de restablecerlo a toda costa mediante algún pastor más próximo y afín al Superyó contemporáneo. Como fuere, las segregaciones se multiplican y los fundamentalismos también.

Si el odio es una pasión lúcida por desvestir lo real del goce en juego, no por eso es menos cierto que los no engañados se engañan porque el discurso es, al fin y al cabo, el único tratamiento posible para situar el goce indecible e inalcanzable. “Sigue, en efecto, -ha dicho E. Laurent en Roma, en febrero de 2018-,  no solamente una política de los derechos, sino una política del síntoma. La orientación en el síntoma permite proponer un modo de goce suficientemente fuera del cuerpo para no identificarse en un repliegue comunitario y narcisista. Es decir que apunta a un síntoma tal que no buscaría que su cuerpo se identifique con él. Un modo de civilización se deduce, que tendría como objetivo mantener ese fuera-del-cuerpo herético, índice de la elección de goce de cada sujeto[5].”

Resulta imprescindible acoger la singularidad del goce de cada quien, contra la homogenización, porque este es la sede de un saber y una palabra menos adormecedora, más vital.

[1] Deleuze G., Conversaciones 1972-1990, Edición electrónica de http://www.philosophis.cl/

Escuela de Filosofía Universidad ARCIS., p. 143-154.

[2] Como dice J. Lacan en otro contexto (“Subversión del sujeto y dialéctica del deseo”).

[3] Tal y como conviene considerar los ataques islamitas: no se trata tanto de que la religión del Islam se radicalice sino de que la radicalización (del narcisismo) se “islamiza”.

[4] Laurent, E., “Racismo 2,0”, http://www.eol.org.ar/biblioteca/lacancotidiano/LC-cero-371.pdf

[5] Laurent, E., “El extranjero éxtimo (Parte II)”, La libertad de pluma, Revista Digital N° 5 – Año 1, Noviembre 2018, http://lalibertaddepluma.org/eric-laurent-el-extranjero-extimo-parte-ll/

EXPERIENCIA DEL TALLER DE PÚBERES Y ADOLESCENTES AUTISTAS por Roberto Galván y Claudia Pérez

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Edit-7932Muy buenas noches, antes de comenzar con la exposición queremos agradecer a Elida Ganoza, directora de la Nueva Escuela Lacaniana de Lima y Coordinadora del Grupo de Investigación de Psicoanálisis y autismo Lima; por la invitación a presentar la experiencia, que a lo largo de este año nos ha llevado a trabajar con cinco púberes y adolescentes autistas en el espacio que logramos armar con el Grupo de Investigación.

Ahora, nos gustaría contarles, a modo de breve reseña, cómo surge este espacio y cuáles son las preguntas que lo animan. Este espacio, nuevo para nosotros, aparece en un contexto muy específico. Es en abril de este año, en el marco de la celebración mundial del autismo, que, en el grupo de Investigación de Psicoanálisis y Autismo  organizamos una serie de presentaciones sobre adolescencia y autismo. En esas reuniones, seguimos las experiencias de Sam Gardner, protagonista de la serie Atypical, para que junto con quienes nos acompañaron durante nuestras conversaciones, fuéramos tratando de desenmarañar la singularidad y las formas en que un adolescente autista va sorteando su relación con los otros, con la escuela, los conflictos, el amor, la sexualidad, etc.

Estos encuentros tuvieron un doble efecto: Por un lado, el de retornarnos la pregunta sobre qué es lo que pasa con los autistas después de la infancia y, por el otro, por parte de los mismos adolescentes y sus padres, sobre el ¿qué-hacer del autismo en la adolescencia?

Logo grupo AutismoEl discurso de los expositores allí vertido hizo eco de un imposible de transmitir de los adolescentes, haciendo de puente entre ellos y el discurso de sus madres, aunque no sólo de ellas. Los adolescentes nos hablaron de sus gustos, sus aficiones, y la tensión que entre ellos y la familia, que buscaba en algunas oportunidades retirarle sus objetos, con la finalidad de conducirlos a la normalidad. La idea de crear el espacio surge de la conversación como equipo de estos decires, de su importancia y de la dimensión del malestar para estos adolescentes, frente a la cual propusimos un espacio para alojar esta palabra por la vía de la recreación.

 

La resonancia de nuestras preguntas, puso en evidencia la ausencia de un lugar que aloje los modos diversos que tienen las personas con un funcionamiento autista de experimentar la llegada de la pubertad y la adolescencia.

Este espacio, llevado sábado a sábado, apostó por generar un encuentro entre púberes y adolescentes, distintos unos a otros, pero identificados por el diagnóstico de autismo y específicamente asperger.

Lacan planteó que el sujeto autista es, en primer lugar y a pesar de lo que generalmente se piensa, un sujeto que tiene algo que decir. Es un sujeto que vive y se debate en un mundo de lenguaje que le resulta tan inhóspito como, a veces, indiferente. Un mundo con sus leyes propias, leyes que debemos ir aprendiendo a descifrar en cada caso.

En este sentido, en el taller se ha buscado darle a cada sujeto un lugar de excepción, cada uno es diferente, cada uno tiene un funcionamiento único y singular. Cada cual tiene sus maneras de afrontar los impases inherentes o contingentes de la vida, ésta es la premisa que nos orientó en la realización del taller.

Reconociendo el modo singular del sujeto para hacer lazo con el Otro, con sus condiciones de estar en el mundo, en el taller se intenta no ir en contra de estas formas, buscando no forzar sus propias maneras establecer la relación. Esto implica que, en ciertos momentos de apartamiento de los sujetos de las actividades del taller, alojamos con paciencia su distancia. En otros momentos, planteamos una invitación de manera indirecta, o cargada de humor. Nuestra apuesta fue construir un espacio que albergue a cada joven, respete sus opiniones, gustos y manifestaciones de estado de ánimo, un lugar donde podían reír, jugar a las cartas, otros juegos de salón, bromear, molestarse entre ellos, enfadarse frustrarse, excluir al otro de sus intereses, así como servir el refrigerio entre varios, untar manjarblanco en masa de alfajores, untar galletas con queso y mermelada para luego compartirlas y comérselas, para luego limpiar y ordenar el espacio usado.

Logo Observatorio FAPOLEste alojar el impase ha sido el signo distintivo de nuestro espacio. Lejos de impedir el próximo encuentro, el impasse lo precipitaba, y les permitió apropiarse del mismo, aceptando en la rutina un lugar para la contingencia.

El taller no es un espacio de consulta ni de análisis, sin embargo la pregunta por el deseo de los que conducen el espacio no sólo estuvo de entrada, sino que las vueltas en torno a la misma han sido fecundas para instalar los modos de abordaje tanto de las actividades como del respeto que se busca tener con cada participante adolescente del espacio.  La posición que hemos asumido al conducir el espacio del taller y nuestro modo de proceder,  nos ha parecido importante mantenerlos a distancia de la posición del educador, ya que pensamos de acuerdo con lo que afirma el psicoanalista Jean Claude Maleval, en su libro “El autista y su voz”, que la tendencia espontánea del educador es mantener un deseo de ser una figura siempre presente, que sabe con anterioridad lo que el adolescente necesita y cuyo saber promueve el bien del sujeto, un bien que el educador considera sin tener en cuenta lo que el sujeto implicado, desea. Este saber del educador se rige por las etapas del desarrollo que se esperan en un adolescente, un saber orientado hacia la normalidad, donde lo que se tiene que tener en cuenta es el ajuste a la norma social, educativa, familiar desde lo ideal, sin tener en cuenta el tiempo lógico y el funcionamiento subjetivo singular de los sujetos.

Al dirigir el taller, han existido momentos donde lo imprevisto nos ha tomado sin estar advertidos, sin embargo las conversaciones programadas que sobre el taller entre los integrantes del  Grupo de Investigación llevábamos a cabo, nos permitió preservar una orientación en este tipo de circunstancias.

Una sorpresa grande para nosotros es el lugar que los participantes daban al espacio del taller. Fue el caso de dos hermanos, de 12 y 13 años aproximadamente, los cuales al viajar al interior de nuestro país, buscaron estar presentes en el espacio, compartiendo con aquellos que estaban en Lima, llamándolos por teléfono.

El nombrar, por ejemplo, el espacio como “el taller de terapia” según uno de nuestros participantes de casi 18 años, universitario, que le cuesta hacer amigos, nos muestra el lugar privilegiado que el sujeto da al espacio. Él no se pierde ningún sábado el taller, existen actividades como los paseos que no le gustan, lo que lo puede llevar a fastidiarse y expresar su malestar. Sin embargo, al pasarlo por la palabra logra encontrar un modo de incluirse. Pese a esto, el sujeto no deja de darle un lugar importante al espacio, repercutiendo en su deseo de hacer lazo, al punto de preguntarnos “¿qué se hará el próximo año en el taller?”.

Y antes de finalizar esta presentación quisiéramos mencionar tres actividades que han sido relevantes para los jóvenes y para nosotros. Una es la salida conjunta  al restaurante Comixs, donde pasamos un momento muy divertido. También los adolescentes pusieron el cuerpo en movimiento en unos paseos al parque, en los cuales realizaron juegos al aire libre. Por último, pudimos contar con un maestro de yoga, que dio dos clases de yoga, que a pesar de los pronósticos resultó ser una experiencia que los adolescentes no olvidarán, ni olvidaremos tampoco nosotros.

La apuesta en acto, en el taller, del desafío que implica el encuentro con el autismo donde no existen guías, manuales o recetas infalibles a la hora de albergar esos intentos de lazo social con el otro, que debemos escuchar y aprender a leer, para acompañar en la tentativa de solución que el sujeto autista va encontrando para estar en el mundo.

ALGUNAS EXPERIENCIAS EN EL GRUPO DE MADRES CON HIJOS PÚBERES Y ADOLESCENTES AUTISTAS por Pilar Cerna y Nayrovi Vásquez

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Edit-7934“¡Un niño me ha preguntado mi nombre, mamá,

y me ha contado que él también juega!”

Ricardo, asperger de 13 años, integrante del taller

 

 

 Autoras: Pilar Cerna, Nayrovi Vásquez

Logo Observatorio FAPOLSimultáneamente al Taller de púberes y adolescentes, surgió la oportunidad de trabajar con las madres que venían trayendo a sus hijos al Taller, invitándolas a conversar en grupo, dinámica que les ha permitido un intercambio de experiencias, y, de entrada, la conexión y lazo entre ellas. Desde los primeros encuentros con las madres de estos jóvenes, se acoge: la preocupación por ellos, que socialicen por su dificultad de hacer lazo, de sus luchas agotadoras en la escuela para que los acepten y no los rechacen, de sus frustraciones en lo cotidiano, de sus miedos sobre qué futuro les aguarda, de las posibles causas de su autismo, de lo que pudieron hacer y no hicieron, de lo que les falta por hacer, conocer, afrontar. Incluso de sentimientos de culpa o vergüenza por no saber cómo responder ante las acciones de estos chicos confrontadas ante la mirada de los otros.

Se les orienta para dar paso a revisar la sintomatología que traen de ellos, y que hay más que hacer desde la singularidad de estos jóvenes, que desde su dificultad. Se interviene con estas madres en su posición de espera – activa de que algo más surja en ellos. Surge luego la necesidad de una intervención puntual con cada una de las madres, que posibilite la interrogación por la posición que ocupan estos jóvenes en la estructura discursiva de los padres. ¿Qué representan estos chicos para ellos, para cada uno de los padres?  Se le brinda, además, un acercamiento del autismo desde el psicoanálisis, que les permite ir conociendo ciertas condiciones de sus hijos en relación con los objetos, con el lenguaje, con los otros, que les aporte más seguridad para actuar.

Como efecto, estas madres han encontrado un espacio donde entre ellas se producen intercambios, donde la preocupación primera de la socialización de sus hijos es sobrepasada por la sorpresa, sorpresa de percibir que sus hijos están posicionándose en sus elecciones, como el deseo de asistir al Taller, y el descubrir que son escuchadas, que pueden compartir experiencias que eran vividas en soledad, reírse de sus impases, que se vuelven más tolerables, y de continuar…

Que ellas sigan trayendo a sus hijos al Taller por espacio de 8 meses, no es sólo una respuesta por sentirse acogidas, sino es el efecto de asumir la singularidad de sus hijos. Inicialmente nos hemos servido del instrumento de entrevistas preliminares para tener una mejor aproximación al grupo de madres, también de películas, como “El mundo de Theo”, que nos ha permitido estructurar temas a partir del diálogo que se va generando entre ellas y con nosotros, durante tres sábados consecutivos al mes, aplicándolo en cómo escuchar a sus hijos, para lo cual nos servimos también de algunos testimonios de madres de otras instituciones.

El cuerpo, la pubertad y lo social

Logo grupo AutismoEn las últimas reuniones ha surgido la conversación en torno a la temática del cuerpo, que las madres han vinculado con lo social, se han centrado en el cuerpo de la higiene, el cuerpo de la imagen y el cuerpo de los cambios corporales, con la experiencia de nuevas sensaciones y su relación con el pudor, con el tacto, con la mirada, lo cual es una manera de aceptar en sus hijos sus cambios e intereses sexuados ante el advenimiento de la adolescencia. Testimonian las madres que la relación de sus hijos con su cuerpo no es tan evidente, ni natural. B nos manifiesta en la última reunión “hay un tema que todavía queda pendiente y es la sexualidad, ella señala que antes “le dio roche” enterarse, pero ahora se hace necesario, pues los púberes entraron a la adolescencia. B es una madre que tiene dos hijos asperger de 12 y 13 años en el taller, y advierte en ellos, la irrupción de la adolescencia.  El tema del cuerpo en sus hijos adolescentes, así como la relación, que algunas de las madres establecieron con ellos, es ahora puesta en cuestión buscando una nueva salida, que requerirá de un espacio de elaboración futuro, personal y grupal dentro de lo posible.

Aquí las madres tuvieron un espacio para discutir aquello que en un principio pudo ser un punto de dificultad, esperamos con paciencia a que ellas tramitaran algún acontecimiento de su hijo y lo pongan en palabras. Finalizando, podemos afirmar que el grupo ha sido un lugar de invención, de descubrimiento, de hallazgos, que les ha generado cierta flexibilidad hacia el acompañamiento cotidiano de sus hijos. Las madres agradecen este espacio, porque se sienten acogidas y señalaron que este “espacio les está permitiendo el intercambio” entre ellas, aquí van inventando una manera para vincularse con sus hijos bajo nuestra orientación.

Lo que las madres opinan y sugieren

Aquí tres extractos de viñetas de una evaluación final con las madres, a modo de confrontar el trabajo realizado, que nos permite sostener lo valioso que resulta apostar por el trabajo de proyección a la ciudad y que nos mantiene el deseo despierto y vivo.

B, nos dice: “Estos meses en que mis hijos M y R estuvieron en el taller…he notado grandes avances…siento que no sólo hubo apoyo para ellos, sino también para mí. Como madre busco darles lo mejor…dentro de mis posibilidades y asistir a las reuniones cada semana ha resultado muy beneficioso para los tres…M tenía un tema con ser aceptado en grupo, con tener amigos. Para él, saberse escuchado y que lo entiendan era vital. Por más que traté de que mi hijo congeniase con otros niños no lo lograba, hacía hasta citas especiales para que él se sienta aceptado. Sin embargo, al llegar al taller y haber entablado amistad en el grupo, me di cuenta que, al fin se sentía dentro de un grupo…Vi que mi hijo entablaba amistad con sus primos y podía expresar sus ideas y lo que pensaba en voz alta. Hoy en día si M está en desacuerdo con algo que ocurre en casa, lo habla…se siente seguro…me alegra ver que mi hijo tiene una opinión distinta a mi o a mi familia y saber que ya no, es más, un niño con temor a hablar y a ser escuchado”.

“Por otro lado, R vivía en su mundo y sin querer ser amigo de nadie, excepto con su hermano. R no socializaba ni conversaba en familia, era desesperante saber que si algo le aquejaba no era capaz de expresarlo, simplemente porque no quería tener contacto con nadie. Ir a las reuniones me hicieron dar cuenta que R tenía el mismo problema que M, no se sentía aceptado y peor aún, no quería hacer nada por resolverlo, sin embargo, poco a poco fue abriéndose con los niños;” Ahora R habla todo el día y pese a que no tiene filtro, prefiero que diga lo que siente y lo que quiere”

Asimismo, la señora L, nos acompaña desde el taller anterior, tiene una hija autista de cuatro años y esta vez, por obvias razones, asistió sola. Ella manifiesta lo siguiente:

“He conocido a Uds. y al grupo de madres de los chicos que van al taller y tenemos un lazo lindo de amistad y solidaridad sabiendo que sufrimos lo mismo, que somos distintas a las madres “comunes”, que tenemos más responsabilidades y más desafíos tal vez…aquí siempre aprendo y entiendo cosas nuevas cada vez… me nutren las experiencias de las otras madres y las charlas de los psicoanalistas que nos hacen despertar sobre temas que vemos de manera a veces muy ligera. De hecho, el tiempo nunca va a ser suficiente para entender y atender nuestras infinitas dudas y temas relacionados a cada etapa de vida de nuestros hijos. ¡Considero muy valioso se pueda retomar el próximo año…y ampliar las edades o tener un grupo de chiquis más peques!…Es increíble lo importante que es sentirse escuchado y aceptado, con estas reuniones semanales…hemos crecido. Espero que las reuniones continúen el próximo año, para seguir aprendiendo de ustedes y ponerlo en práctica con mis hijos, aún tengo muchas dudas e incógnitas que seguramente ustedes me ayudarían a resolver. Gracias por su tiempo para nosotros”

M, madre de P, expresa que: “…tener un espacio con otras madres…ha sido un soporte importantísimo, para escuchar, participar, sentirme acompañada y fortalecida en esta ruta compleja…contando para ello…con un staff de profesionales competentes y de alto nivel para realizar consultas y despejar dudas que siempre nos asaltan…nos ha facilitado valiosa información para ir adentrándonos en el mundo del asperger, nuevo para todas”. “P ha hecho grandes amigos en el taller, a pesar de la diferencia de edades y disfruta con ellos. Se entusiasma cada sábado, aunque haya temas que disfruta más y otros que tal vez no lo entusiasmen o hasta pueda que le disgusten…pero no se pierde por nada una reunión”. M remarca esto como un  logro ya que “P vive casi enclaustrado y conectado con la computadora o pegado al celular, sin socializar para nada y estos momentos de salir de ese encierro…de jugar, de reír y  de compartir, es como respirar otro aire y contactarse con otras personas, fuera del limitado espacio universitario en el que se desenvuelve y donde no se relaciona “…sin embargo,  paulatinamente …también ha empezado a mejorar…últimamente se “lanzó” a participar en un concurso de deletreo en el curso de inglés (spelling), sin avisar a nadie en casa y ganó el primer lugar, entre participantes de diversas aulas… y también vía redes, se comunica con sus compañeros de aula, para trabajos de la universidad… también  realiza con su padre tareas y aunque poco, comparte algunas cosas conmigo, a pesar de sus resistencias.

M sugiere “darle continuidad al taller…incluyendo a chicas …desarrollar temas vinculados a la higiene, las conductas adecuadas y la imagen…también realizar más salidas con los chicos a otros espacios y …mantener contacto vía Skype con G, (integrante del grupo) que pronto retornará a España, es un deseo compartido de todos”.

 

Declaración sobre el Psicoanálisis y el Autismo

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Del Observatorio sobre Autismo de la Federación Americana de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana (FAPOL), de las tres Escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) en América: Nueva Escuela Lacaniana (NEL), Escuela Brasilera de Psicoanálisis (EBP), Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL).

28112018-Elida autismoEl psicoanálisis atiende el sufrimiento de un sujeto, reconociendo el gran esfuerzo que éste hace por encontrar tentativas íntimas de solución, a lo que vive como un tropiezo que conmueve sus certidumbres y su deseo de participar del goce de la vida con otros. Considera de esta manera que cada sujeto es diferente, cada uno es una excepción, cada dificultad es singular, única; cada cual tiene sus maneras de afrontar los impases inherentes o contingentes de la vida, y es esto lo que lo hace inigualable. Este principio de la clínica psicoanalítica, enmarca el encuentro del psicoanalista con el niño o el joven autista.

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  • El psicoanálisis concibe el autismo como un sufrimiento ante la dificultad que le representa el lenguaje, el lazo social, y la relación con el cuerpo y los objetos.

  • Parte de valorar que la palabra del autista tiene un peso fundamental y aunque algunos no disponen de lenguaje efectivo tienen siempre, algo para decirnos. Nuestra posición es de una escucha atenta y prudente, de respeto por el síntoma que cada autista presenta porque consideramos que cada uno tiene una manera personal de afrontar las dificultades de vivir y el sufrimiento que de allí se desprende. Es el reconocimiento que el psicoanálisis hace del sujeto como alguien que trabaja constantemente, sin tregua, intentando encontrar el modo de acercarse, de conectarse con el mundo sin tener que pagar el precio de su desaparición.

  • El psicoanalista cuando atiende a un sujeto autista intenta ubicar y acompañar cuál es la tentativa de solución que el autista ha encontrado para tratar su padecimiento, captar la función lógica de sus actos que escapa a todo entendimiento común y que lo sume en soledad. Es la apuesta por un intercambio inédito que genere las condiciones para consentir al acercamiento de otro, y así, a la ampliación posible del lazo con los demás.

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  • A diferencia de otra época, en la actualidad los índices de la presencia de personas con autismo en diversos ámbitos sociales son marcadamente elevados. La cuestión del autismo no había estado nunca en el primer plano de las políticas sociales, educativas y de salud. Ante la falta de consenso sobre la causa del autismo existen diversas ofertas de tratamiento, entre las que se cuenta el psicoanálisis.

  • El psicoanálisis no pretende un lugar privilegiado ni unilateral en la oferta del tratamiento del autista.

  • El psicoanálisis aboga por la necesidad del pensamiento abierto y plural, a partir del respeto por las diferencias, y por los ideales de una sociedad justa, que reclama el derecho a decidir del sujeto autista y su familia, sobre el tratamiento que considere más conveniente para su vida.

  • La intervención o incidencia en los debates sobre políticas estatales alrededor del autismo, debe partir del diálogo, del respeto y del consenso entre profesionales; como también del respeto por el testimonio de los padres y del mismo sujeto.